lunes, 26 septiembre 2022 7:33

Los peligros para tu salud de no lavar bien la fruta y la verdura

Aunque la mayoría de los problemas por intoxicaciones alimentarias provienen de los productos de origen animal, no podemos bajar la guardia con la fruta y la verdura. La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA en Estados Unidos) ha advertido de que los vegetales frescos también pueden originar brotes de enfermedades, algo que la población general suele desconocer. Y es que este tipo de productos frescos pueden contaminarse de múltiples maneras, por ejemplo con el agua, la tierra, los fertilizantes utilizados para su desarrollo, en el proceso de conservación, e incluso una vez adquirido el producto durante la preparación en casa, o cuando los almacenamos de la manera incorrecta.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha informado en sus publicaciones que una bacteria puede duplicarse en solo 15 minutos, y algunas de ellas pueden resultar muy tóxicas, provocando mayores niveles de contaminación que un virus. Algunas bacterias pueden provocar enfermedades como la toxoplasmosis, de elevado riesgo en mujeres embarazadas, niños y ancianos. También puede darse intoxicación por e.coli con síntomas gastrointestinales como dolores, fiebre, vómitos y diarrea. ¿Cómo podemos hacer para reducir al máximo este riesgo?

verdura

Subiendo los propios consejos de la OMS, antes de manipular cualquier alimento hay que lavarse ls manos en profundidad con agua y jabón. Después, hay que retirar las partes de la fruta o la verdura que se vean dañadas, especialmente si se trata de alimentos que se van a consumir en crudo. El siguiente paso es lavarlas bien, pero no basta con colocarlas debajo del grifo y dejar que escurra el agua: hay que frotar con las manos. A veces, parece que el producto ya está limpio porque se ve liso y brillante, sin embargo, es un hábito que no podemos dejar si queremos garantizar la seguridad alimentaria. Este paso se puede realizar con un cepillo suave, sobre todo en frutas que vamos a comer con piel, o en hortalizas de piel dura como pepinos o zanahorias.

LEJÍA, ¿SÍ O NO?

Una técnica de limpieza que se lleva utilizando desde hace años, es la de usar una pizca de lejía. Los expertos la siguen recomendando en el caso de que estemos en un lugar donde el agua no está 100% limpia o cuando la fruta o la verdura está muy sucia. La proporción recomendada es cuatro gotas de lejía por cada litro de agua. No es necesario más para garantizar una perfecta desinfección de los alimentos. Primero se hace un lavado en el agua con lejía y luego un lavado extra para retirar los restos. No hay que olvidarse de secar el alimento con un paño limpio o papel de cocina para evitar que la flora microbiana que pueda haber quedado pueda proliferar.

Una vez limpias las frutas y las verduras hay que tener mucho cuidado a la hora de manipularlas. Uno de los errores más frecuentes que comentemos es utilizar una misma tabla de cortar para todos los alimentos, e incluso utilizar una tabla poco adecuada. También hay que prestar atención con las grietas que se van formando con uso diario, ya que es un buen alojamiento para microorganismos. Además de desinfectar la tabla a fondo después de usarla, es recomendable contar con una para verduras y otra para carnes, y usarlas siempre por separado.

OTROS CONSEJOS DE LA OMS A TENER EN CUENTA

Tanto la OMS como la FDA hacen hincapié en los siguientes aspectos para evitar problemas de contaminación alimentaria en fruta y verdura:

  • No escoger piezas dañadas o golpeadas. Si adquirimos productos pre cortados, hay que fijarse en que estén correctamente almacenados, y consumirlos antes de dos o tres días.
  • Lavar siempre las manos con agua y jabón antes y después de manipular alimentos.
  • Lavar los productos antes de pelarlos para evitar que se transfiera la suciedad.
  • Descartar las hojas externas de las verduras.
  • Refrigerar los vegetales en envases herméticos.
  • Fuera de casa, mejor no comer brotes crudos o ensaladas.
  • Si enfermamos, es mejor no manipular comidas hasta 48 horas después de que haber superado los síntomas.

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