lunes, 28 noviembre 2022 2:01

Torrespaña, el activo de Cellnex que más misterios esconde

La semana pasada en Merca2.es hablábamos de las Torres de Hércules, el activo estrella de Nyesa. Este domingo nos teletransportamos a Torrespaña, conocida popularmente como «El Pirulí», una torre de telecomunicaciones de Madrid. Cualquiera que viva en la capital lo ha visto al menos una vez. Y no es para menos, ya que se trata de la tercera torre de telecomunicaciones más alta del país, tras la Torreta de Guardamar en Alicante y la Torre de Coliserola en Barcelona. Situado en la confluencia de la calle de O’Donnel con la calle de Alcalde Sainz de Baranda, perteneció a RTVE y a Retevisión. Actualmente es propiedad de la empresa Cellnex Telecom.

‘El Pirulí’ lleva más de cuatro décadas formando parte del skyline de Madrid. Que se construyera con el objetivo principal de garantizar la distribución de la señal para el mundial de fútbol de España 82, sólo es una de tantas curiosidades y misterios que esconde este edificio emblemático.

A día de hoy, permite llevar la señal a los principales puntos de difusión del país y opera como el centro emisor de Madrid. Además, el Pirulí ha garantizado la cobertura audiovisual de algunos de los eventos más importantes llevados a cabo en España y ha sido un antes y un después en el desarrollo del sector audiovisual. Fue la semilla de la primera red digital de distribución de televisión en Europa y el responsable de las primeras emisiones de televisión digital terrestre y de radio digital.

UN NUEVO MÉTODO

Una de las características del Pirulí es que en cuanto a su nacimiento, fue un proyecto del arquitecto Emilio Fernández Martínez de Velasco (1949-2014) para el que se empleó una técnica nunca usada antes. Torrespaña fue la primera torre levantada a partir de lo que se conoce como «tentetieso»; es decir, la plataforma de abajo no está anclada sino que es el propio peso de la mole el que la sostiene. 

A pesar de la aparente dificultad, el fuste de hormigón se alzó en unos 45 días y el resultado final vio la luz en un año. Justo en ese momento el Pirulí se alzó con el noveno puesto en la lista de torres de televisión más altas del mundo.

UNA ALTURA MÁS QUE CONSIDERABLE

Esto último entronca, precisamente, otro punto interesante. Torrespaña tiene una altura de 220 metros que equivaldrían a lo que mide un edificio de unas 64 plantas, pero, además, durante un cuarto de siglo, esta fue la construcción más alta de Madrid. Lo fue hasta que le arrebataron el título las Cuatro Torres de la Castellana.

Su altura se distribuye en ocho plantas (cuatro cerradas y cuatro abiertas) que albergan equipamiento técnico, servicios auxiliares y más de 200 antenas. Hay gente trabajando hasta casi los 150 metros y a partir de los 165 lo que hay son anillos de hormigón con estructura que permiten instalar enlaces y antenas que culminan con la torre de metal. En total, actualmente trabajan 15 personas durante las 24 horas y, lejos de lo que muchos creen, los platós de RTVE no están en la torre. Estos espacios se ubican en los dos edificios que conforman el complejo de Torrespaña a los pies del Pirulí.

EL MIRADOR DE MADRID

Esto último tiene que ver con otro dato llamativo vinculado a la «identidad» de Torrespaña. Mucho antes de que la torre fuera levantada, en el año 1966, el periódico El Alcázar promovió una campaña que pedía que se construyera lo que denominaron como el «Mirador de Madrid». Sería, según lo que planteaban, una torre «que ofrezca nuevos atractivos al turismo, que acreciente con su graciosa silueta la belleza del conjunto ciudadano y sirva, a su vez, a los fines de la televisión y la radio».

el Pirulí ha garantizado la cobertura audiovisual de los principales acontecimientos celebrados en España

El que fuera en aquel momento ingeniero jefe de los Servicios de Radiodifusión y Televisión del Ministerio de Información dio el visto bueno y confirmó que Televisión Española (que comenzó sus emisiones regulares en 1956) necesitaba esa torre de forma inmediata. Sin embargo, no fue hasta que pasó década y media para que empezaran las obras de una construcción que en sus inicios se llamaba «torre de RTVE de O’Donnell’ pero a la que los madrileños bautizaron como el Pirulí antes de que estuviera acabada.

El 3 de marzo de 1982, cuando la torre estaba lista y fue presentada a la prensa, el entonces director general de RTVE, Carlos Robles Piquer, anunció que se la había denominado de forma oficial como «Torre España».

350 MILLONES DE PESETAS

Por otro lado, se sabe que la icónica torre costó 350 millones de pesetas en 1982 (lo que equivaldría a unos 9,4 millones de euros actualmente, teniendo en cuenta las últimas cifras de inflación), que fue ejecutada por Dragados y Agroman, y que estuvo operativa desde la noche del 18 de mayo.

Se llegó a contemplar la opción de instalar un restaurante giratorio en la torre, como se hizo en las torres de televisión de otras capitales europeas, como la de Berlín, pero finalmente se rechazó la idea por razones de seguridad y económicas. Eso habría costado 1.500 millones de pesetas, unos 9 millones de euros, y no resultó viable.


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