martes, 28 mayo 2024

Ballenoil y Bonárea ponen en un brete a Repsol

Las gasolineras más baratas de España están haciendo cajas récord en plena escalada del combustible. Ballenoil y Bonárea registran cifras muy elevadas de ventas en cuanto a la gasolina se refiere. La primera de estas firmas asegura que ha llenado en una sola jornada 1,7 millones de litros en los depósitos de combustible, una cifra récord pero que podría quedarse corta próximamente si la subida meteórica de precios continúa abriendo camino.

La diferencia de precios es notable entre estas dos ‘low cost’ respecto a los grandes operadores, como Repsol, Cepsa o British Petroleum. En el caso de la gasolina 95, la petrolera por excelencia en España, la empresa que más vende, ronda la peligrosa barrera de los dos euros por litro en algunas zonas, mientras que en Madrid y Andalucía se sitúa en los 1,8 euros de media.

LOS SURTIDORES BALLENOIL Y BONÁREA, LOS MÁS BUSCADOS

En el caso de Ballenoil y Bonárea, los precios son sustancialmente más bajos, de hasta 0,3 euros por litro de media inferiores a los ofertados por los principales actores del país. Respecto a Bonárea, el descuento respecto a Repsol ronda los 0,4 euros en el caso de la gasolina 98, para situarlo en los 1,67 y 1,77 euros por litro, según la estación donde se realice el repostaje, tal y como ha podido constatar este diario durante los últimos días en varias de sus grandes tiendas. Para la gasolina 95, la diferencia de precios se reduce entre los 0,2 y 0,3 euros por litro.

Lo peor no ha llegado todavía y el ‘low cost’ pondrá en ciertos apuros a las grandes petroleras

En esta época de crisis energética, los consumidores están mirando donde gastan cada céntimo y el ‘low cost’, como ya pasara en 2015 y 2020, vuelve a ser el referente. El precio de estas gasolineras se explica por una fuerte reducción de costes, sin apenas personal ni tiendas.

Estación de servicio de Bonárea
Estación de servicio de Bonárea

El modelo es sencillo, basado en el autoabastecimiento. Introducir la tarjeta, repostar y pagar. No hay mayor secreto. Y no, la calidad del combustible es prácticamente la misma. Si bien, Repsol introduce en su gasolina aditivos que encarecen aún más el precio para supuestamente dar un mejor rendimiento y prestación al motor de combustión. Y es que, estos aditivos también han sido presa de los elevados precios de las materias primas.

CASI 20 EUROS DE DIFERENCIA ENTRE REPSOL Y BONÁREA POR DEPÓSITO

Pero ahora, los conductores no miran si el AdBlue es mejor o peor, sino en los céntimos que cuesta cada litro. Y es que, llenar el depósito se ha convertido en un artículo de lujo en el caso de la gasolina 98, que ha disparado su precio en algunas zonas por encima de los dos euros, llegando a costar unos 110 euros cargar todo el combustible de un tanque de 55 litros. Hace apenas un año, realizar la misma operación suponía pagar 41 euros menos.

Pese a la emergencia por los disparados precios, Repsol no ha escatimado en incrementar los márgenes. En 2008, con el precio del barril Brent, de referencia en Europa, en máximos históricos y cercano a los 140 dólares, la gasolina apenas costaba 1,12 euros por litro. Apenas doce años después, con el precio del barril en niveles similares, la gasolina se ha encarecido un 87%.

Además del precio del crudo y la inflación, que afecta por igual a todos los países y sectores, la clave de esta subida se explica en la rapidez con la que actúan las petroleras a los precios del petróleo, trasladando rápidamente los incrementos para después reducir paulatina y lentamente los precios cuando estos caen.

REPSOL Y OTRAS MARCAS SE RIGEN POR EL ‘EFECTO COHETE’ DEL PETRÓLEO

Es el llamado ‘efecto cohete y efecto pluma’, donde el consumidor es el principal perjudicado. Es precisamente la irrupción de las gasolineras de bajo coste la que frena la crecida en los precios de los carburantes. «Sin estos actores, las grandes petroleras podrían exigir lo que quisieran por litro», han afirmado las mismas fuentes.

Ante este escenario, al consumidor únicamente le queda repostar en las gasolineras más económicas, que curiosamente están situadas en su mayoría fuera de las grandes capitales. En Barcelona o en Madrid, hay que irse tanto por la N-II como por la N-I para encontrar estas oportunidades, mientras que en Barcelona, el conductor debe dirigirse a las estaciones de Bonárea, situadas fuera de la Ciudad Condal, como en Gavà, Viladecavalls, Masquefa o al sur de Hospitalet.

El por qué estas gasolineras están fuera de las áreas urbanas más pobladas se debe a la normativa municipal. El principal temor entre los Ayuntamientos es el riesgo infundado que se ha generado entorno a las gasolineras sin empleados, aunque permiten su instalación siempre y cuando se ubiquen a medio centenar de metros de la vivienda más cercana, una exigencia que no se requiere a Repsol ni al resto de competidoras.

LAS GASOLINERAS LOW COST NO SON DE PEOR CALIDAD QUE REPSOL

De hecho, no se ha registrado hasta ahora accidente alguno. Sin embargo, los sindicatos consideran que son nada menos que «una bomba» y que tienen miles de litros de combustible «dejados a la mano de Dios». Lo cierto es que sí tienen un alto nivel de mantenimiento y se vela por la seguridad de los depósitos de combustible. Sin embargo, no da de comer a los llamados representantes de los trabajadores por razones obvias -carecen de personal-.

En vez de hacer su agosto con los márgenes, como están haciendo las grandes compañías, las gasolineras de bajo coste utilizan la gasolina como principal reclamo para el consumidor. «Juegan con márgenes más estrechos», han destacado fuentes del sector consultadas por MERCA2. «En Bonárea, por jemplo, realizas la compra semanal y llenas el depósito» a un menor coste que si se tuviera que ir primero a una gasolinera de las principales marcas y después al centro de consumo. «Los clientes buscan cierta comodidad y al menor precio posible en este momento«, han destacado las mismas fuentes del sector.

EL CONSUMIDOR MIRA CADA CÉNTIMO EN PLENA ERA INFLACIONISTA

Asimismo, en la alimentación se está mirando también cada céntimo. En algunos establecimientos se raciona el aceite de girasol, mientras se dispara la inflación. «Los precios subirán aún más. Lo peor no ha llegado todavía y el ‘low cost’ pondrá en ciertos apuros a las grandes petroleras», han sostenido las mismas fuentes.

En el imaginario colectivo se ve a estas gasolineras de bajo coste como de mala calidad y de una mayor inseguridad. Pero nada más lejos. Poco a poco se han hecho un hueco en los mapas de carreteras, si bien hay que conocer su ubicación con antelación. Y es que, encontrarlas no es tan fácil como parece. En las entradas de los polígonos, alejadas del bullicio neurálgico de los municipios e incluso tener que salir de la autopista para dar con una de ellas, como es en la mayoría de casos de Ballenoil y Bonárea. «En las principales vías sólo se ven las grandes marcas», han sostenido las fuentes consultadas. La firma catalana, además, tiene servicio de gasoil a domicilio mostrando así su compromiso con el entorno.


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