La industria cerámica reta a Endesa por las palas eólicas

En plena transición energética, al tiempo que se desarrollan nuevos parques eólicos, se desimplantan o repotencian otros, al final de la vida útil de sus aerogeneradores. La valorización para reciclaje o reutilización entraña dificultades adicionales dadas las características y dimensiones de los equipos de generación eólica. Endesa opta porque la búsqueda de una segunda vida para estos componentes suponga además una alternativa al cierre del carbón. Entretanto, la industria cerámica española también estaría interesada en recuperar para su cadena de valor las fibras de carbono o fibras de vidrio de las palas. La eléctrica estaría compitiendo con las industrias cerámicas por la gestión de un residuo.

Endesa lidera el proyecto de construcción de la primera planta de reciclaje de palas eólicas de la Península Ibérica. La ubicación de la nueva planta no es casual. Su localización en Cubillos del Sil (León) coincide con el final del carbón en la zona. Además, trata de dar respuesta a la pérdida de puestos de trabajo y actividad auxiliar e indirecta en la comarca que dejará el cierre la central térmica de la eléctrica azul.

Endesa, PreZero España y Reciclalia Composite han alcanzado un acuerdo para poner en marcha la planta, con el apoyo de GE Renewable Energy y su filial LM Wind Power, dando así un importante paso hacia un modelo de economía circular en el sector eólico.

Pero el aparatoso residuo también genera interés en la industria cerámica, concentrada mayoritariamente en Castellón, y que vive una coyuntura delicada por los elevados precios de la energía, especialmente dura para la industria electrointensiva y gasintensiva.

Cerca del 8% de las 64.000 palas eólicas instaladas en España se encuentran en el final de su vida útil, según datos de la patronal del sector, la Asociación Empresarial Eólica (AEE). En este contexto, el Instituto de Tecnología Cerámica (ITC) junto con el Instituto Tecnológico del Plástico y el consorcio de las empresas Keraben Grupo, Fritta, Sofitec Aero y Reciclalia, buscan soluciones ambientalmente viables al residuo eólico, a través del Proyecto Eros.

El proyecto, tiene como objetivo principal «la implantación de un sistema real de economía circular, que parte del reciclaje de palas eólicas y residuos del sector aeronáutico para cerrar el ciclo en su aplicación en otros sectores como la industria cerámica, incluyendo a los soportes, las fritas, esmaltes y tintas, y en el propio sector del transporte».

En resumen, esta iniciativa pretende transformar los restos de los aerogeneradores en elementos útiles para sectores como la industria cerámica, concretamente en materia prima de soportes de las baldosas cerámicas y los elementos que componen sus superficies.

De esta manera, «se reduce el consumo de recursos fósiles, ya que se mantiene la sostenibilidad a largo plazo de la cadena de suministro, así como el impacto negativo de estos materiales en el medio ambiente al final de su vida útil», según la descripción del proyecto.

Las fibras de carbono que contienen en altas cantidades las palas de los aerogeneradores se podrían utilizar para fabricar otros composites y las fibras de vidrio podrían emplearse como fundente y en los esmaltes. Al igual que ocurre con el reciclaje de otros materiales con un elevado porcentaje de mezclas, como el brik (cartón, aluminio y plástico) la complejidad del proceso también reside en la separación de los componentes, en este caso en la segregación de las fibras de las resinas.

Esta separación es uno de los mayores retos del proyecto, que se encuentra en fase de laboratorio y ha logrado un paso clave que es separar la carga orgánica de la inorgánica y ya dispone de los materiales con los que se está ensayando.

En la segunda mitad de 2022 se prevé que el proyecto pase a la siguiente fase donde se probará sus posibles aplicaciones a las propias cadenas de producción de las empresas cerámicas colaboradoras.

PLANTA DE RECICLAJE DE PALAS EÓLICAS DE ENDESA

La nueva infraestructura en la que el consorcio creado invertirá 8,5 millones de euros y que se empezará a construir el próximo año, responde al reto del reciclaje de más de 6.000 toneladas al año de fibra de vidrio y carbono de los aerogeneradores, dando una segunda vida a los materiales de las palas aplicando criterios de economía circular.

Además, el proyecto contempla la reutilización e incorporación de los materiales reciclados de fibra de vidrio, fibra de carbono y otros subproductos del proceso nuevamente en la industria, tanto eólica como de otros sectores que puedan demandar dichos compuestos. La nueva planta, que estará operativa a comienzos de 2024, contará con cerca de 30 puestos de trabajo directos y generará adicionalmente empleo indirecto asociado a tareas logísticas.

ECONOMÍA CIRCULAR EN EL SECTOR EÓLICO

La economía circular encuentra nuevas fórmulas también en el campo de las energías renovables. los primeros parques eólicos que se instalaron en España suman años y restan eficiencia. En 2020, casi la mitad de la potencia eólica instalada en España superaba los 15 años de funcionamiento, de la que más de 2.300 MW sobrepasaban los 20 años. El desmantelamiento es la salida de algunos, pero la economía circular presenta alternativas para otros.

Tras 25 años en funcionamiento, algunos parques eólicos ya se han visto en la encrucijada de la continuidad: extensión de la vida útil o repotenciación. Los que se decantan por la segunda opción necesitan desmantelar los parques para instalar aerogeneradores modernos y eficientes.

¿Y qué hacer con los equipos antiguos? Las piezas derivadas del desmantelamiento del parque eólico de Malpica (A Coruña), por ejemplo, acabaron en manos de la empresa Surus Inversa, que se encargó de comercializarlas en mercados secundarios para que otras economías como India o Cuba pudiesen aprovechar dicha tecnología a un precio más asequible, con un transporte marítimo asumible y sin la necesidad de emplear recursos naturales para volver a producir los equipos.

La repotenciación implica el desmantelamiento y sustitución de los aerogeneradores existentes por otros nuevos avanzados, de mayor tamaño y eficiencia que incrementan la capacidad de generación para la misma cantidad de viento.

La extensión de la vida útil se basa en la prolongación de la vida certificada de los equipos mediante una mejora operativa de los aerogeneradores y sustitución de algunos componentes, con el objetivo de mantener una disponibilidad mínima bajo condiciones de seguridad garantizada.

María Castañeda
María Castañeda
Redactora de MERCA2 de empresas y economía; especializada en energía, sostenibilidad y turismo.