domingo, 16 enero 2022 12:03

Alfredo Serrano (CLIA): «Era imposible planificar sin conocer las reglas de juego»

El sector de los cruceros afronta los últimos coletazos de la pandemia tras ser uno de los más golpeados por la crisis sanitaria. Durante el último año y medio, algunas navieras decidieron adoptar medidas drásticas, como desguazar barcos antes del fin de su vida útil, para superar la dramática situación. Ahora, la mayoría de ellas espera que todos los barcos estén operativos para 2022, con un importante incremento de la demanda.

Alfredo Serrano, director en España de la Asociación Internacional de Líneas de Cruceros (CLIA), ha explicado en una entrevista a MERCA2 que «es cierto que durante la pandemia hubo navieras que decidieron adelantar el fin de la vida útil de alguno de sus barcos, pero no se puede generalizar«. Estos barcos están diseñados para navegar entre los 20 y 30 años.

La pandemia ha supuesto que la industria dejara de ingresar 5.000 millones

Asimismo, niega que todas las empresas hayan recurrido a esta medida tan drástica para hacer frente a la crisis sanitaria. Si bien, ha considerado que que un barco de crucero «no es como un coche que lo aparcas, cierras con llave y te vas«. Solo el atraque del barco conlleva un alto coste, como el mantenimiento de las instalaciones y tecnología, personal, puerto, etc. A estos gastos se añade «la inversión necesaria para ponerlo en marcha, un proceso que requiere una detallada planificación». «La pandemia ha supuesto que la industria dejara de ingresar 5.000 millones«, ha destacado.

INCERTIDUMBRE EN CLIA POR LAS MEDIDAS DEL GOBIERNO

Por otro lado, Serrano ha instado al Ejecutivo a que abriera los puertos españoles al mismo tiempo que el resto de empresas turísticas. En 2020, «vivimos una situación paradójica: venían turistas extranjeros, podíamos viajar en tren o en avión, alojarnos en hoteles, pero, sin embargo, los cruceros no estaban permitidos«.

Una situación que no tenía un horizonte temporal concreto, una incertidumbre que afectó a un sector en el que la planificación es crucial para el negocio. «La incertidumbre no es la mejor aliada de las empresas y era imposible planificar sin conocer las reglas de juego», ha lamentado.

En este sentido, «hubiera deseado una mayor celeridad en la toma de decisiones que hubieran permitido la reactivación en España de la industria de cruceros, en la línea de lo sucedido en otros países europeos y en el resto del turismo», ha concluido.

LA REACTIVACIÓN DE LOS CRUCEROS LLEVÓ MÁS TIEMPO DEL PREVISTO

Serrano ha indicado que las estimaciones del sector para su reactivación fueron más optimistas de las que deparó la situación real. «La situación se agravaba» según avanzaba la pandemia. «Era una realidad que la reactivación llevaría más tiempo del inicialmente previsto, las compañías hicieron cálculos de rentabilidad y tomaron las decisiones que consideraron más oportunas para optimizar sus fondos y su flota en el medio-largo plazo», ha indicado.

A pesar de la situación, CLIA tenía clara su determinación de «apoyar y respaldar» a sus asociados «más que nunca». Para Serrano, hubo tres momentos clave durante este último año y medio. Desde la paralización de la actividad y sus consecuencias más inmediatas, como la repatriación de pasajeros que estaban a bordo; la preparación de la vuelta a los viajes, con el diseño de los protocolos y contacto con las administraciones; hasta la luz verde para volver a operar, donde todo el esfuerzo se centró en generar confianza a clientes y administraciones.

La suspensión de la operativa obligó a las navieras a realizar un «esfuerzo titánico» para conseguir que los tripulantes regresaran a sus países. «Quizás nos parezca que fue hace siglos, pero entre marzo y abril de 2020, apenas había vuelos u hoteles abiertos, los países tenían cerradas sus fronteras, etc», ha recordado. La situación se ha destensado en los últimos meses. «Hay una reactivación progresiva y están volviendo a sus puestos de trabajo a bordo», ha destacado el director de CLIA en España.

UNA RECUPERACIÓN ESCALONADA

La pandemia ha tenido impacto financiero, pero Serrano ha evitado dar cifras sobre el mismo. «Por supuesto que la pandemia nos ha impactado», ha indicado. «Se trata de algo absolutamente lógico, ya que nuestros asociados -principalmente compañías de cruceros, puertos y agencias de viajes- tuvieron que paralizar completamente su actividad», ha recordado. Este cierre impuesto por las restricciones mermó los ingresos de un día a otro mientras los costes fijos había que asumirlos.

La recuperación del sector, por otra parte, ha sido escalonada. Algunas navieras comenzaron a operar tímidamente el pasado año, pero ha sido este pasado verano cuando han comenzado el regreso de la actividad. Las perspectivas actuales, por otro lado, apuntan a un buen final de año para este 2021 y un mejor 2022.

«En un escenario como el actual y siempre y cuando la situación epidemiológica se mantenga, las previsiones que manejamos a nivel mundial nos llevan a ser relativamente optimistas», ha indicado Serrano. En este sentido, el alto ejecutivo de CLIA espera que entre el 75% y el 80% de los cruceros naveguen antes de que finalice 2021, con el objetivo de «alcanzar el 100% a lo largo de 2022». Mientras la oferta se recupera, estudios internos de CLIA apuntan que «existe una demanda acumulada para el próximo año«. Un viento de popa para un sector que despierta de la pesadilla.

LAS DISTINTAS MEDIDAS ANTICOVID COMPLICAN LA OPERATIVA

«Tras la travesía por el desierto que hemos hecho, con la absoluta paralización de la actividad y sin tener un horizonte claro, considero que la situación en estos momentos es razonablemente positiva», ha indicado. No obstante, ha comentado que existen áreas de mejora o temas que se deben abordar de forma inmediata. En este sentido, ha destacado la amalgama de políticas restrictivas en cada país. «Esta heterogeneidad de las medidas unida a la propia naturaleza de los cruceros -visitar varios puertos en un mismo viaje- hace muy difícil gestionar la operación», ha indicado.

En España, la recuperación presentará un patrón parecido al comentado. «Incrementándose paulatinamente las operaciones de las compañías de cruceros en los puertos peninsulares e insulares, así como el número de clientes que se decantan por esta opción vacacional», ha indicado.

Los planes de CLIA para España pasan por cuatro puntales clave. El primero es «apoyar a nuestros socios en la recuperación de la actividad«. A su juicio, «es extremadamente importe que nos enfoquemos en trasladar un mensaje de confianza a los clientes». Y es que, la industria de los cruceros ha desarrollado unos protocolos sanitarios muy exhaustivos, que incluso superan a los implementados en tierra.

CREACIÓN DE UN MODELO DE CONVIVENCIA EN ZONAS CON TURISMOFOBIA

Además, ha mostrado un «absoluto compromiso» de la industria con el medioambiente y con las políticas verdes, liderando la innovación en el sector marítimo. De hecho, «tenemos la ambición de ser neutros en Carbono en Europa en 2050», ha destacado.

Seguiremos trabajando como hasta ahora con todos los agentes para desarrollar un modelo que satisfaga a unos y a otros

En tercer lugar se ha centrado en la colaboración activa con los diferentes actores en la creación de un modelo que permita la convivencia de turistas y locales, especialmente en aquellas zonas «donde la turismofobia tiene un mayor auge». Según ha destacado, «urge abordar el fenómeno de la congestión turística y proponer soluciones concretas y eficaces«. En definitiva, gestionar sin prohibiciones ni limitaciones. Cabe recordar que la industria de los cruceros es un «motor en la generación de riqueza».

«Barcelona tiene un papel capital no sólo en España, sino también en Europa», ha afirmado cuando se le pregunta por el papel de la Ciudad Condal en la estrategia de CLIA. «Seguiremos trabajando como hasta ahora con todos los agentes para desarrollar un modelo que satisfaga a unos y a otros», ha destacado.


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