miércoles, 20 octubre 2021 5:49

La alternativa sostenible que nos hace volar: Biojet para los aviones del futuro

Los residuos dejan de ser pasto de vertedero de forma progresiva. Es más, gestionarlos según los principios de la economía circular abre nuevas y variadas posibilidades para los restos agroalimentarios, forestales o de origen no biológico, que se reinventan como materias primas. Y aunque parecía impensable que pudieran llegar tan alto, el biocombustible ha catapultado estos sobrantes a los altos vuelos. Así es el biojet, el ecocombustible que será clave para descarbonizar el sector aéreo.

La creciente concienciación sobre los efectos del calentamiento global y las consecuencias que nuestros hábitos de consumo tienen sobre el medioambiente ha hecho que muchas personas busquen alternativas para vivir su día a día de una manera más sostenible. Esta transformación, que planea sobre todos los ámbitos de la vida cotidiana, pone también en el punto de mira nuestra forma de viajar.

En un mundo globalizado, el avión se posiciona como el medio de transporte más rápido y eficaz en largas distancias. De hecho, hasta la irrupción del Covid 19, el sector aéreo transportaba al año a 2.200 millones de personas en todo el planeta. Los vuelos comerciales se han multiplicado en las últimas décadas acercando personas y lugares, aunque el control de las emisiones a la atmósfera va a ser clave en el futuro del sector aéreo.

«Esta es la vía que tiene en realidad la aviación de hacer una reducción muy drástica de sus emisiones»

Pero, reducir la huella del carbono de la aviación es posible. Los ecocombustibles son parte de la solución ya que presentan una alternativa real para disminuir las emisiones del transporte de alto tonelaje y larga distancia, allá donde la electrificación no llega. Mientras la tecnología de almacenaje (baterías) y la infraestructura de recarga (surtidores y electrolineras) avanzan a pasos agigantados para el vehículo eléctrico, el abastecimiento energético de aviones y barcos pasa por los biocombustibles.

«La electrificación es muy complicada de aplicar tanto en aviación como en el sector marítimo. La aviación eléctrica ahora mismo puede ser factible solamente en aviones muy pequeños y distancias muy cortas, en las que recurrir a otras opciones de transporte como el tren son mucho más eficientes», explica Miguel Ángel García Carreño, gerente senior de Economía Circular y Descarbonización Industrial de Repsol Technology Lab.

UNA SOLUCIÓN SOSTENIBLE PARA LA DESCARBONIZACIÓN

El compromiso para la descarbonización del sector aéreo es una realidad, de ahí que la asociación Air Transport Action Group que agrupa a los principales agentes de la industria (Airbus, Boing, ATR o IATA, entre otros) haya expresado su compromiso para que la aviación sea cero emisiones netas en 2050. La receta para volar de forma más limpia cuenta con avances en la eficiencia de los aviones, con mejoras en turbinas y motores y un fuselaje y materiales mucho más ligeros para disminuir el consumo. Pero no solo eso, para optimizar estos desarrollos hay que sumar a la ecuación el uso intensivo de ecocombustibles.

Elaborados a partir de aceites vegetales sostenibles, grasas animales, biomasa, residuos de la industria agroalimentaria, restos forestales y otras materias primas alternativas, con nulas o bajas emisiones de CO2, los ecocombustibles son una fuente de energía sostenible y renovable que, además de abastecer a los aviones, evita que un 30% los desperdicios terminen en los basureros, según datos de la Asociación Nacional de Fabricantes de Biocombustibles y Combustibles Renovables (Afabior).

De todos ellos, los expertos apuntan al biojet como el combustible sostenible para la aviación (SAF, en sus siglas en inglés, Sustainable Aviation Fuels) con mayor potencial para descarbonizar el sector aéreo. A día de hoy, el uso de biojet avanzado permite una reducción de emisiones del 65% como mínimo, siendo su promedio cercano al 85%. «En la utilización de los SAF están puestas las grandes esperanzas para el transporte aéreo», porque «químicamente estos combustibles son iguales que el queroseno que ya se utiliza y los aviones podrán cargar, con los mismos estándares de seguridad, una cantidad de energía equivalente a la que llevan ahora y eso permite hacer vuelos tan largos como los que se hacen ahora», señala García Carreño.

AVANZANDO HACIA LOS PRIMEROS “VUELOS SOSTENIBLES” CON BIOJET

Aunque básicamente marcará el futuro de la aviación, el biojet ya tiene un presente. En España, Repsol cuenta con varios proyectos e iniciativas industriales en marcha, en las que actúa como suministrador de este combustible para el transporte.

En julio de este año, Iberia y Repsol firmaron un convenio de colaboración para avanzar hacia una movilidad más sostenible. El acuerdo se tradujo en el desarrollo de diversos programas y actividades, entre las que destaca la inversión y producción de combustibles para aviación de origen sostenible. Unos meses antes, en marzo de 2021, Evelop la aerolínea de Ávoris realizó el primer vuelo Madrid–Punta Cana con uno de sus aviones Airbus A350 propulsado por combustible sostenible Biojet producido por Repsol y procedente del segundo lote de bioqueroseno producido en España. 

«Estamos iniciando todo ese camino, pero existe ya regulación en ciertos países que obliga a las compañías aéreas a que un porcentaje de su queroseno sea de bioqueroseno», un factor que invita a pensar en «un incremento progresivo de la cuota de biojet hasta un escenario en el medio-largo plazo en el que sea el combustible fundamental», añade. «Esta es la vía que tiene en realidad la aviación de hacer una reducción muy drástica de sus emisiones», concluye el experto de Repsol Technology Lab.

El cambio en la forma de viajar tiene ya un horizonte claro y Biojet forma parte de las acciones que nos acercan más a este objetivo. Y aunque el reto fija sus metas a futuro, se construye en el presente, con avances diarios hacia una aviación más sostenible y eficiente.


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