martes, 3 agosto 2021 10:04

La laguna de la Ricarda, en vía de extinción si se amplía El Prat: ¿un estanque para patos?

La ampliación de El Prat amenaza la laguna de la Ricarda es sólo un paraje natural de especial protección. Y lo es por su laguna centenaria.

Esta gran urna cristalina no es un ‘charco‘ o un ‘estanque para cuatro patos‘, como se refieren quienes defienden la ampliación del aeropuerto de Josep Tarradellas-El Prat. Su singularidad radica en que es el sitio preferido para aves migratorias, fauna del entorno y un sinfín de vida acuática, entre las que destacan sus 23 clases de orquídeas.

Otra zona de especial de interés es la Casa Gomis, declara bien de interés cultural nacional. La ampliación imposibilitaría la convivencia y su habitabilidad. Se trata de un museo con una arquitectura racionalista de incalculable valor.

A este remanso aislado junto a la desembocadura del Llobregat se llega tras un camino de unos pocos kilómetros andando desde la entrada particular de ‘La Ricarda‘. El trayecto se realiza por un camino no muy ancho, pero suficiente para un vehículo particular. Por el extenso pinar, juncos y otros matorrales sobrevuelan ahora los aviones para tomar tierra, como los A320 o jets privados bimotor.

Esta laguna forma parte del brazo del río abandonado, pero aún tiene un gran caño de agua que la riega diariamente desde el Llobregat. Su largo alcanza casi un kilómetro, por más de un centenar de metros de ancho. Dos grandes brazos se extienden en la parte más al oeste, la más cercana al municipio que la protege del proyecto de la ampliación, El Prat de Llobregat.

UN BRAZO DE ASFALTO EN UN PARAJE PROTEGIDO

El proyecto de Aena pretende extender un brazo de asfalto y césped por encima de esta laguna. Además, el gestor aeroportuario tiene instalado un sistema de drenaje de aguas que en vez de ir al área natural protegida se vacía directamente en el mar. Una pérdida de agua que los expertos consideran perjudicial. Esta nueva lengua artificial atravesará La Ricarda de sur a norte, no sólo el ancho de la pista, sino también el espacio de seguridad, más de 200 metros en mitad de un espacio protegido donde sería muy difícil la vida debido al ruido y contaminación de las aeronaves.

La gigantesca infraestructura no se plantea realizar una pista en diagonal, que cruce el aeropuerto de noreste a suroeste, con entrada desde el mar. La opción de hacerlo desde tierra está prácticamente descartada porque sobrevolaría zona urbana. Aena quiere continuar con la operatividad paralela al mar.

El aeródromo está ahora lejos de su máxima capacidad, 55 millones de pasajeros anuales, pero su objetivo no es dar salida a tanto cliente sino albergar a más cantidad de ellos. Los expertos consideran que Aena debe impulsar los aeropuertos más cercanos a El Prat, como Girona o Reus, que podrían conectarse por vía de alta velocidad. Sin embargo, ninguno de ellos tiene estación de AVE, sino que hay que buscar un autobús para acercarse a las ciudades. Un despropósito dadas las estaciones fantasma de la alta velocidad española.

IMPACTO MEDIOAMBIENTAL DESASTROSO

También se ha descartado por completo realizar una tercera pista en el mar. “El impacto medioambiental sería desastroso“, afirman los expertos consultados por MERCA2. La defensa de este paraje natural, al que este medio ha podido acceder en su totalidad, se realiza desde dos pequeños municipios, Viladecans y El Prat de Llobregat. Sin embargo, los vecinos de Gavá lo celebran porque tendrían una menor contaminación acústica.

En esta batalla no sólo se juega esta balsa de agua, sino también las nidadas de patos, cormoranes, garzas y pequeñas aves, además de una gran cantidad de tortugas no autóctonas -mascotas que debido a su tamaño son abandonadas en las cercanías-. También hay animales más grandes, como jabalíes, abundantes en esta zona del litoral, junto con las pinedas y junqueras.

Además, la zona no sólo contiene fauna y flora silvestre. Junto a la zona de la laguna se expanden campos de cultivos, especialmente cereales y huerta. Estos terrenos se extienden junto a los abandonados brazos, a ambos costados, con pasos por donde cabe un tractor y aparejos.

Hace años, junto a esta laguna se levantó un camping, expropiado por las obras de la tercera pista. Fruto de esta decisión, se secó la laguna de la Illa, un futuro que podría correr la de La Ricarda. Desde 1987 esta zona está declarada protegida, pero los planes de Aena para la ampliación de El Prat en el 2000 continúan sin cumplirse.

PROMESAS INCUMPLIDAS EN EL PRAT

Aena propuso extender la zona a proteger, pero se quedó en papel mojado. Sin embargo, Bruselas, de quien depende La Ricarda por pertenecer a la Red Natura 2000, ya ha avisado de que no consentirá incumplimientos, menos dados los antecedentes. De hecho, ha recordado que para meter una sola excavadora en este espacio deben cumplirse unos requisitos muy definidos, como la inexistencia de una alternativa a la ampliación y un imperioso interés económico y social.

Los empresarios se han empeñado en asegurar que no existe un plan B para la ampliación y que es necesario crear un hub para potenciar El Prat. Sin embargo, para Bruselas no parece suficiente. En este mismo mes, Aena debe decidir si incluye la ampliación en su plan de inversión para el próximo lustro. De hacerlo, el Consejo de Ministros de septiembre daría luz verde a la infraestructura y al mismo tiempo pondría fin a esta laguna.

Los expertos, profesores y biólogos, lo tienen muy claro desde que se declaró zona protegida. “Es irreproducible”, una coletilla que se repite entre los defensores de forma incesante cada vez que se da voz a un defensor del proyecto. La laguna, por su emplazamiento, no tendría espacio gemelo.

MASÍAS Y CULTIVOS, AMENAZADOS EN EL PRAT

A la entrada de esta finca particular se encuentra la masía Cal Vallejo. Su viejo y ruinoso frontón sobresale entre una pequeña arboleda, junto a un almacén de cereal. Los aparejos toman el sol diariamente, algunos de ellos ya muestran los signos del paso del tiempo. La finca tiene guardas, que hacen las veces de agricultores. Todo para mantener el espacio limpio y decente.

Como ocurre desde hace años, todos los planes de Aena se conocen por la prensa, sin que el gestor les haya presentado el proyecto con el que se expropiaría gran parte del terreno. En el inico del primer brazo se divisa un viejo embarcadero, sin barcas, que utilizaban antaño para alcanzar el mar. Sin embargo, la arena de la playa forma un dique de contención y ya no hay conexión con el Mediterráneo. De hecho, uno de los principales riesgos de estas tierras es una subida del mar que dejaría sin playa a esta parte del litoral catalán. Según apuntan los expertos, el mar se ha comido un kilómetro de la costa.

La ampliación supondría cargarse la zona más virgen de la desembocadura del Llobregat. Los defensores muestran una gran biodiversidad y aportan una gran cantidad de datos sobre la composición del agua de la laguna, motivo por el que afirman es irreproducible. De hecho, según las muestras, la laguna contiene distintos niveles de agua dulce y salada. En unas zonas crece un tipo de vegetación, y en otras un tipo de alga esencial para oxigenar este agua. “Ni mucho menos es un estanque para patos”, destacan.


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