domingo, 13 junio 2021 10:25

El rescate a Barceló azuza la guerra y amenaza el futuro de las agencias

Si el turismo en general ha sido duramente golpeado por la pandemia, el segmento de las agencias de viaje es el que tiene un horizonte más incierto. Sobreponerse al cierre, con las hoteleras y aerolíneas haciendo la guerra por su cuenta y a golpe de venta online supone un enorme desafío. Pero todo es susceptible de empeorar. El rescate a Barceló para salvar la fusión con Globalia amenaza la continuidad del sector de las agencias de viaje como lo conocíamos. Las medianas y pequeñas también aguardan impacientes financiación de la SEPI.

Las ayudas del Fondo de Solvencia para Empresas Estratégicas gestionado por la SEPI destinado, a priori, a garantizar la continuidad de las empresas y del empleo, llegan a las grandes abandonando a las medianas y pequeñas agencias de viaje a su suerte. La desigualdad está servida y la distorsión del mercado anunciada.

El sector de las agencias de viaje contempla con estupor la concesión del rescate de 320 M€ de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) a Ávoris, (división de viajes de Barceló) para completar su integración con las agencias y turoperadores de Globalia.

El gigante resultante de tamaña operación de salvamento, Ávoris Corporación Empresarial, con una facturación por encima de 4.000 millones de euros en 2019, una plantilla de más de 6.000 profesionales y más de 1.500 puntos de venta ocupa, de facto, el primer lugar en España entre las empresas del sector de viajes.

Además de Air Europa, Ávoris y Plus Ultra, la gran mayoría de las empresas que aspira al rescate se concentra en el sector turístico.

Están avanzados los procesos en el grupo Wamos, que solicita 75 millones; en la cadena hotelera Room Mate, que ha pedido 52 M€; en el grupo de autobuses, trenes turísticos y transporte de viajeros Juliá (37 millones), y en la cadena Serhs (con hoteles en Cataluña, Andorra y Brasil) que demanda 35 M€.

Fuentes del sector consultadas por MERCA2 muestran su indignación por la celeridad redentora de la SEPI con los gigantes del turismo. En el caso de Barceló, ha sido “una de las primeras” en recibir las ayudas, “qué casualidad”, añaden, “el oxígeno llega a los más grandes y en fase de fusiones”.

A la espera de respuesta por parte de la SEPI, otras compañías califican la situación del segmento de las agencias de viaje de “desesperante”, y recuerdan que llevan sin noticias “desde noviembre, cuando se presentó toda la documentación”. Además, recuerdan que el sector está “muy tocado”, sobre todo, porque los empresarios asumen que “como mínimo, transcurrirán dos años hasta que podamos recuperar los niveles precovid”.

Hablamos de cinco meses de espera tras “cumplir con todos los requisitos para acceder a la ayuda de la SEPI, reunir toda la documentación y contar con varias auditorías favorables”. Las expectativas se centran ahora en que el desenlace llegue a finales de abril.

Dentro del sector turístico, entre los peticionarios figuran también las hoteleras Hotusa, que habría solicitado en torno a 200 millones de euros; Hesperia (55 M€); Naviera Armas (el grupo en el que se integra Trasmediterránea), y Hotelatelier (propietario de los Petit Palace y los Icon, con establecimientos en siete ciudades españolas).

Tras el rescate que ha propiciado la fusión de las secciones de viajes de Barceló y el grupo presidido por Juan José Hidalgo todo invita a pensar en un mercado que no tendrá nada que ver con el pasado precovid.

La mayoría de las agencias independientes tendrán que especializarse o integrarse en grandes redes para evitar la condena a la desaparición. En un sector marcadamente atomizado como el de las agencias de viaje parece imposible evitar abusos de posición dominante que pongan en riesgo la participación de las pymes.

RESCATE CON CONDICIONES

Los requisitos de los rescates de la SEPI exigen que los beneficiarios reciban la ayuda solo si pueden demostrar que esta inyección pública es el último recurso, por efectos bancarios o por ausencia de liquidez de sus propietarios. Precisamente en este punto se desatan las dudas entorno al rescate a Barceló.

Unos días antes de que se hiciera pública la aprobación de los fondos para el grupo, el máximo ejecutivo de la división hotelera de Barceló aludió a los 1.000 M€ de liquidez posible para sortear la crisis.

Otras voces del sector abogan por que sólo puedan acceder a la línea gestionada por la SEPI las compañías que hubieran agotado antes todas las posibilidades razonables de obtener dinero, ya sea de los accionistas o del mercado.

Entretanto, el Ministerio de Economía justifica las ayudas públicas concedidas a las empresas por pertenecer a un sector considerado estratégico, cumpliendo así las condiciones para ser rescatadas. En este sentido, inicialmente también se descartaba rescatar a empresas que ya tuvieran problemas de liquidez antes del estallido del Covid-19.

Miguel Ángel Sánchez, CEO del nuevo gigante español, aseguraba recientemente en  declaraciones a Hoteltur que la integración “avanza sin fricciones” por parte de los equipos y que “la meta de este año es facturar 1.600 millones de euros”, el 40% de la cifra que ambos grupos consiguieron en el último período precovid auditado.

De la suma total del rescate, 163 millones de euros corresponderán a un préstamo participativo y otros 157 millones se canalizarán a través de un crédito ordinario. Además de este balón de oxígeno, Grupo Barceló había firmado meses atrás un crédito de 200 M€ con aval del Instituto de Crédito Oficial (ICO).

La pandemia ofrece una muestra más de cómo las crisis traen consigo fusiones estratégicas, en muchos casos alentadas desde las Administraciones, como ocurrió en la pasada crisis financiera.

Tanto en aquella coyuntura como en ésta derivada de una crisis sanitaria, las fusiones y adquisiciones se emplean como tabla de salvación, si bien implican que los grandes se hagan más grandes y los pequeños, más pequeños, o desaparezcan del mercado. Si nadie lo remedia, esta seguirá siendo la historia que se repite en tiempos de crisis.


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