jueves, 21 octubre 2021 12:58

5 miedos típicos al emprender y las mejores formas de superarlos

La experiencia de cada persona al abordar el emprendimiento puede ser diferente, pero podemos identificar una serie de miedos típicos al emprender que están presentes en la mayoría de los casos. No pasa nada por reconocerlos, porque lo que tenemos que hacer es enfrentarnos a ellos. Pero, para ponerte las cosas un poco más fáciles, vamos a ver cómo puedes superarlos.

Aunque vistos desde fuera puede parecer que no son demasiado graves, lo cierto es que este tipo de miedos pueden llegar a ser bastante paralizantes. Si te dejas atrapar por alguno o varios de ellos lo más probable es que tu idea nunca llegue a convertirse en una realidad, o que cometas errores importantes en la puesta en marcha de tu proyecto. Para que esto no te suceda, presta atención a lo que vamos a contarte.

Miedo al fracaso, el número uno de los miedos típicos al emprender

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Quien diga que nunca ha tenido miedo a fracasar está mintiendo. Incluso los emprendedores más exitosos y los que más seguros estaban de su idea sintieron en su momento un cierto vértigo cuando llegó el momento de ponerse manos a la obra. Y es normal, porque muy poca gente es educada en la cultura del fracaso.

Pensamos que el fracaso es algo que está mal. Que siempre es por culpa nuestra y que es algo de lo que debemos avergonzarnos, pero no es así. Hay muchas causas que pueden llevar al fracaso, pero no por eso debemos dejar que el miedo nos paralice. Siempre es mejor haberlo intentado y haber fracasado que quedarse con la espinita clavada de no haberlo intentado nunca.

Además, fracasar no supone el fin del mundo. Incluso de una situación negativa podemos extraer algo positivo y obtener una serie de conocimientos que nos ayudarán de cara al futuro. Una buena prueba de ello es que muchos emprendedores de éxito han tenido antes importantes fracasos, pero esto no les ha detenido.

Superar la mentalidad orientada al fracaso no es fácil. Hay que tener mucha autoestima y ser capaces de analizarnos a nosotros mismos de forma objetiva. Se trata de poner en valor lo mejor que tenemos y reconocer también nuestras debilidades. Esto nos ayuda a ser más flexibles, lo que nos va a permitir hacer cambios en nuestro proyecto a medida que sean necesarios. Si le perdemos el miedo a fracasar, habremos dado un paso de gigante.


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