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Parece que fue ayer. Tras largos meses de negociación, no hace una semana desde que finalmente se formalizara el acuerdo de compra de Air Europa por Iberia. La maniobra de IAG al hacerse con la aerolínea de Globalia, por la mitad del precio pactado, viene a verificar la resiliencia de su estrategia: convertir el ‘hub’ de Madrid en un competidor a la altura de Ámsterdam, Frankfurt y París Charles de Gaulle. Ambas compañías celebran ahora la menos mala de las soluciones pero, por momentos, la operación corrió serio peligro. Ya se puede hablar de futuro, de flecos sueltos, de la fusión de ambas marcas y de sinergias “significativas” para 2026.

Los detalles de la transacción son públicos: 500 millones de euros, en lugar de los 1.000 M€ previstos en la era precovid, a pagar en seis años. La línea aérea de Globalia fue rescatada el pasado octubre por la Sociedad Española de Participaciones Industriales (SEPI) por 475 millones. Por eso, “en el corto plazo” Iberia pretende iniciar conversaciones sobre las condiciones no financieras asociadas al rescate. En resumen, se espera que la compra esté cerrada en la segunda mitad del año, pendiente, además, de recibir el visto bueno de la Comisión Europea.

En cuanto a los efectos directos de la operación en las cuentas de IAG, la expectativa es que “genere sinergias significativas de costes e ingresos, similares a las originalmente previstas y que ahora se esperan alcanzar en 2026”, según el presidente de Iberia, Javier Sánchez Prieto. En este sentido, se espera un primer impacto positivo en los resultados de IAG en el primer año completo después del cierre de la operación.

La estrategia de Iberia con la compra de Air Europa ha sido la única que ha salido ilesa del complejo proceso de negociación que desató la irrupción del coronavirus. Las condiciones y objetivos que la sustentaban se han visto alterados. Nunca se cuestionó el plan de Iberia. Tenía todo el sentido, incluso en tiempos de restricciones de movilidad. La vacuna llegaría y el virus pasaría. Era sólo cuestión de tiempo, el mismo que devaluó el precio de Air Europa con aviones en tierra durante meses, como el resto de aerolíneas, el sector más expuesto y afectado por la crisis global.

El control total de Iberia sobre del gran ‘hub’ del aeropuerto de Madrid-Barajas, y en Latinoamérica, reforzaría su liderazgo en las conexiones con Europa y solo se lograría anexionando el ambicioso plan de expansión emprendido por Globalia al otro lado del charco. Pero el último tramo del camino hacia la compra efectiva se hizo largo.

Entre otras cosas, ante las recientes y futuras fusiones registradas en el sector de la banca el ‘rebranding’ despertaba gran curiosidad hasta su oficialización. En el caso de las aerolíneas, en concreto en el de IAG, no habrá margen a la especulación ni a las apuestas. Air Europa mantendrá su marca y se convierte en la sexta aerolínea del grupo, integrado además por British Airways, Vueling, Aer Lingus y Level.

Otros de los factores que convierten la adquisición de la aerolínea como uno de los puntales del plan estratégico de Iberia son las nuevas oportunidades de crecimiento de la red y, los importantes beneficios para el cliente, al ofrecer más opciones de destinos y flexibilidad de horarios, además de acceso a un programa de fidelización más amplio. Un usuario por el que el Grupo de aerolíneas resultante tras la transacción tendrá luchar frente a una competencia feroz y tras unos meses de reclamaciones por daños derivados de la pandemia.

LÍDERES EN RECLAMACIONES

Tanto Iberia como Air Europa han sido año tras año de las aerolíneas que más reclamaciones acumulan por cancelaciones, retrasos de vuelos, overbooking o pérdidas de equipaje. También en 2020, con motivo de la pandemia y el cierre de fronteras, han sido las que más dificultades han generado a sus pasajeros para recuperar el dinero de los vuelos cancelados.

Así que al conocerse que Iberia compraba Air Europa, los viajeros han acudido en masa a las plataformas de afectados, como Reclamador, con dudas. La misma ha analizado las principales consecuencias de esta operación para los clientes de estas compañías aéreas y apunta que en lo que respecta a las reclamaciones ya en marcha nada cambia y por eso transmiten un mensaje: no deberán iniciar una nueva acción frente a la aerolínea.

Así lo explica la co-directora legal de la firma, Esperanza Palacio, quien destaca que habrá que analizar la fórmula jurídica con la que se lleva a cabo esta compra. Pero que todo parece indicar que Air Europa seguirá operando con su marca, al igual que Iberia, British Airways o Vueling, que ya forman parte del Grupo IAG.

9.000 RECLAMACIONES DESDE MARZO

Respecto a la situación en la que han llegado ambas aerolíneas a esta compra, Palacio recalca que en base a las casi 9.000 reclamaciones que han recibido desde marzo por reembolsos de billetes de vuelos cancelados por la pandemia del covid-19, tanto Iberia como Air Europa son a día de hoy las dos aerolíneas que más dificultades están generando a sus pasajeros para recuperar su dinero.

Ambas “se niegan a llegar a un acuerdo extrajudicial, obligando a los viajeros a acudir a los tribunales, lo que además de saturar unos juzgados ya maltrechos, supone una dilatación en el proceso de devolución de su dinero a los clientes de estas aerolíneas”.

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Los retrasos y las trabajas para devolver el dinero de los vuelos cancelados durante el inicio de la pandemia, llevó a la Comisión Europea a intervenir, aclarando a todas las aerolíneas que operan en la Unión Europea que estaban obligadas a ofrecer al pasajero el reembolso del billete si su vuelo había sido cancelado por el coronavirus. Y sólo podían sustituir el dinero por bonos de viaje si el cliente quería.

PREOCUPA EL PRECIO DE LOS NUEVOS BILLETES

“Recapacite Iberia, devuelva el dinero de los bonos que me hicieron aceptar o quiten fecha de caducidad para que no perdamos el dinero. Sabéis que como habéis actuado con los clientes que nos disteis bonos con fecha caducidad 30 junio 2021 no es justo, ni honesto ni limpio”, comenta una clienta afectada en Twitter.

Lo mismo ocurre con Air Europa, el retraso con la gestión de los reembolsos le ha llevado a verse incluida en la denuncia que el Ministerio de Consumo prepara contra varias aerolíneas.

Por todo esto, desde Reclamador esperan que esta operación no conlleve ningún perjuicio para los clientes de estas aerolíneas, tanto para los que ya tienen iniciadas acciones contra ellas como para sus futuros viajeros.  Y piden que no utilicen ahora su nueva posición ni para disminuir los derechos de sus clientes (recogidos en el Reglamento Europeo 261/2004) ni para incrementar los precios de los billetes, especialmente en el largo radio.