martes, 4 octubre 2022 8:49

Viento a favor para el negocio del reciclaje eólico de Caja Rural de Soria

Una vez más, Caja Rural de Soria hace de la necesidad virtud. El proyecto que promueve transformar aerogeneradores concluida su vida útil o retirados para la repotenciación de los parques eólicos recibirá un buen espaldarazo de la entidad y sus socios en 2021. El negocio consiste en ofrecer una solución rentable y sostenible a unas infraestructuras difícilmente gestionables para convertirlas en un material reciclado con opciones para protagonizar una segunda vida.

Los impulsores de la primera planta de reciclaje específica de aerogeneradores identifican así una oportunidad industrial de carácter local en la España despoblada que encuentra en Castilla y León su hábitat natural, por logística y capacidad empresarial.

Pese a ser la eólica la tecnología renovable con mayor presencia en 2020, sólo ha alcanzado el 21,7% de la electricidad total. Con todo, hablamos de una cifra récord, pero todavía distante del 34% de la generación total para 2030 que pronostica el PNIEC. Y aunque alejada todavía de su máximo esplendor, cada vez son más los parques eólicos que alcanzan su vida útil o se enfrentan a procesos de repotenciación (repowering).

España va a producir en 2020 más del 25% del total de la energía eléctrica a partir de energía local, a partir de renovables. Con una potencia instalada a nivel nacional de algo más de 23.000 MW, los promotores eólicos de Castilla y León han objetivado 10.000 MW en funcionamiento en el 2030, sólo en la Comunidad Autónoma. Y el 95% de la turbina eólica ya se fabrica en España.

A este ritmo, en el año 2025, los aerogeneradores instalados hasta el año 2000 tendrán 25 años o más de antigüedad. Una potencia cercana a 2.300 MW. Y así sucesivamente, según nos remontemos a fechas anteriores de instalación.

La Asociación de Promotores de Energía Eólica de Castilla y León; junto con las eólicas participadas por Caja Rural de Soria; la Junta de Castilla y León con la colaboración del CEDER de Lubia y dependiente del CIEMAT (MITECO), llevan años trabajando en dar respuesta a una importante pregunta sobre el final de los colosos eólicos: ¿qué industria necesitamos para atender la retirada de turbinas? Pues 2021 será el año del impulso al proyecto que dará respuesta a esta necesidad generando a su vez empleo y fijando población en el medio rural.

La actividad para el parque completo será una industria “distribuida”, según lo previsto, explica a MERCA2, Javier Gracia, director de Empresas Participadas de Caja Rural de Soria y CEO de Ruralia. La iniciativa deberá atender en los propios emplazamientos un primer trabajo, básicamente por motivos logísticos.

Los estudios hasta la fecha se han centrado en el tratamiento de las palas casi exclusivamente, aunque la solución definitiva a concretar es mucho más amplia, puesto que abarca toda la instalación. Y la puesta en valor de lo desmontado es una parte fundamental, «tanto por asegurar el respeto al medioambiente como por disminuir los costes de desmantelamiento», afirma Gracia.

EL VOLÚMEN DE TURBINAS A TRATAR

El director de Empresas Participadas de Caja Rural de Soria establece que para calcular el volumen a tratar, al menos el primer año, se puede adoptar una media de 650 kw de potencia por turbina. Con esta medida de referencia, se plantearía la posible retirada de unos 3.600 aerogeneradores entre 2025 y 2030.

Según los expertos del sector, resulta más sencillo abordar la retirada de turbinas de menos de 750 kw que la retirada de turbinas de 1500 kw. Asimismo, resulta evidente que dentro de cinco años, en 2025, habrá que revisar el modelo para tratar la retirada o reutilización de casi 7.500 turbinas entre 30 y 60 metros de altura.

El proyecto promovido por Caja Rural de Soria toma como referencia el parque eólico de Sotavento en Galicia, cuya instalación se realizó entre 1997 y 2005. «Constituye una muy buena referencia de las máquinas con más de 20 años», asegura Gracia.

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Hasta ahora, sabemos que a partir del periodo 2025 – 2030 va a nacer o a aumentar una actividad económica «recurrente» y «cuyos segmentos y cuyas primeras cifras de negocio anuales, y a nivel nacional, se ceñirán al binomio turbina tipo y potencia a retirar«.

Según el directivo de Caja Rural de Soria «estamos abordando con tiempo esta situación y hacerlo en claves de economía local y de economía circular, puede situar al sector eólico español como referencia también en lo tocante a la retirada ordenada de turbinas al final de su vida útil, tanto en empresas de referencia, como en investigadores de referencia».

OBJETIVOS DEL PROYECTO A CORTO PLAZO

De entre los materiales derivados del proceso de triturado y separación, el acero, aluminio y cobre tienen fácil revalorización, ya se conocen muchas formas de reutilización o reciclaje. Con lo que «nos quedarán para su análisis los materiales compuestos de las palas principalmente y la logística global», concluye.

Los objetivos marcados a corto para la consecución del proyecto tendrán que demostrar la viabilidad técnica, económica y medioambiental de varias líneas de actuación en aras de reciclar y reutilizar los materiales que forman parte de los aerogeneradores, en especial, los materiales complejos de las palas. Y para ello ya existen soluciones en diferentes ámbitos tecnológicos, el problema radica, en la actualidad, en asegurar la capacidad necesaria para el volumen a tratar.

Otro objetivo consiste en establecer cuál sería la mejor método a nivel logístico, para lo que ya se han realizado ensayos en parque con torres y palas. Además, conviene identificar toda la cadena de valor en el reciclado de aerogeneradores, de forma que las referencias tecnológicas y de investigación se ubiquen en Castilla y León. En este sentido, el último objetivo se centra en el establecimiento de centros de investigación y de trabajo en Castilla y León.


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