Cómo se hace (y se come) de verdad el auténtico cocido madrileño

El cocido madrileño es uno de los platos más típicos de España, al nivel de la paella valenciana, el gazpacho cordobés o la fabada asturiana. Platos con una gran tradición que no han perdido vigencia y que forman parte de la identidad de cada zona. Pero cocidos hay muchos y se pueden hacer de varias formas, pero vamos a ver cómo se hace y se come el auténtico cocido madrileño.

Y es que el calor ya toca a su fin y con la llegada del fresco y luego el frío invernal es ideal para zamparse un buen cocido. Un auténtico placer que te calienta el cuerpo y además te proporciona una gran energía y aporte calórico, eso sí. No es un plato para comer a diario pero es una delicia a la que es difícil resistirse al menos de vez en cuando.

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Un plato además práctico y que sirve para después

cocido madrileño

Sí, ya sabes si lo has probado y visto cómo se prepara, que al final se cocina para grandes cantidades. Es perfecto para alimentar a muchas bocas, pero es que además de un plato como el cocido pueden derivar de las sobras otros igual de deliciosos y nutritivos como la ropa vieja o las croquetas de cocido. También puedes saltear los garbanzos con verduras y usar el caldo para salsas.

Y es que la cocina antigua se buscaba alimentar con menos ingredientes a la mayor cantidad de personas y que además fuera posible repetir ración o poder hacer con las sobras otros platos. El cocido madrileño es perfecto para eso.

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Felix Esteban
Felix Estebanhttp://www.felixesteban.com/
Nací en Valladolid, donde estudié Periodismo, pero llevo varios años viviendo en Madrid. Me he formado en comunicación corporativa y community manager pero lo que más me gusta es escribir. He colaborado en varios medios online (escritos y radio), entre ellos Tribuna Interpretativa y Wall Street International. Actualmente trabajo como redactor en moncloa.com, merca2.es, cotilleo.es y Qué!, y colaboro en el portal de cine EspecialistaMike, donde realizo críticas de cine, una de mis grandes pasiones. ¿Las otras? Literatura, tecnología, economía e historia, jugar al tenis y montar en bici; ah, y aprender, escribir y aprender.