jueves, 30 junio 2022 15:41

Santander ya empieza a notar el Brexit. ¡El beneficio en Reino Unido cae un 8%!

No corren buenos tiempos para trabajar en la banca, y mucho menos en la banca británica. Que le pregunten a Ana Botín que piensa del panorama post Brexit, a tenor de lo que está ocurriendo con su unidad británica. El beneficio cae un 8% hasta los 416 millones de euros desde el primer trimestre de 2016 hasta ahora. Una caída fruto, sobre todo, de la evolución del tipo de cambio de la Libra; sin embargo, si echamos un vistazo al negocio sin tener en cuenta este efecto, nos damos cuenta de que Reino Unido crece un 2,6%. Una cantidad que la convierte en la unidad con peor comportamiento, tan sólo por detrás de Polonia, que se deja un 8,5%.

Pero como el tipo de cambio hay que tenerlo en cuenta, porque si yo tuviera ruedas sería una bicicleta, vemos cómo los recursos caen un punto y medio en la unidad británica, mientras que el crédito a cliente se deja casi el 7,3%. Resultados flojos en un contexto de incertidumbre, pese a un buen control de costes y el buen comportamiento de las dotaciones.

Pero la clave de estas cuentas está, como ocurre últimamente en el sector, en la evolución de las comisiones y los ajustes de gastos, porque el negocio en sí no terminar de florecer. De hecho, la propia entidad reconoce que “el aumento de ingresos por el margen de intereses y comisiones” es parte esencial para haber logrado los 1.867 millones de euros del primer trimestre del año; una cantidad que supone un aumento del 14% respecto al mismo período del año anterior.

Sigue, por tanto, la tendencia a apretarle las clavijas al cliente. De hecho, las comisiones del banco han subido un 18,6% en el último año hasta los 2.844 millones de euros. ¡Casi nada! Aquí tenemos una doble lectura: por un lado, se incrementa la cantidad de productos vinculados de los clientes; pero también ha funcionado la estrategia de captación de nueva clientela. Dice el banco que cuenta ya con 128 millones de clientes en todo el mundo. Suben, sobre todo, los particulares y las empresas.

En el caso de España, los ingresos por comisiones, suman un 8% más hasta alcanzar los 459 millones de euros. En algo habrá ayudado el mes y medio que ha funcionado el aumento de comisiones de la Cuenta 1,2,3. Desde el pasado 12 de febrero aquellos clientes que contratan el producto deben abonar seis euros al mes (frente a los tres anteriores) por la contratación de un pack de tarjetas. Así que sigue la estrategia del Santander, que no afloja, y mantiene el ritmo de ingresar cinco millones al día en comisiones en nuestro país. 

Ese incremento, unido a la reducción de costes del 5% y la caída de las dotaciones por activos dudosos, ha hecho que Santander España se anote 362 millones de euros; un aumento del 18% en términos interanuales.

Botín saca cinco millones al día en comisiones en España

Ahora bien, si miramos lo que supone España para el grupo, sigue teniendo problemas. Es la tercera unidad en importancia. Destaca el avance de Brasil, casi ocho puntos, gracias a las buenas perspectivas del país; que han hecho que los ingresos sumen un 22% hasta los 3.717 millones de euros. Le sigue, en segunda posición, Reino Unido y, después, España.

Pero lo que realmente funciona en Santander es Latinoamérica. Brasil va como un tiro, suma un 38%; pero es Argentina la que, de verdad, está funcionando. Un 69% aumenta el beneficio, y todo ello sin integrar Citibank, así que es de esperar que -a futuro- va a continuar. No sólo eso, es que aumenta un 48% el margen de intereses, un 49% el de las comisiones.

Unos resultados que fueron bien recibidos en bolsa. El Santander cerró ayer con un XX% de subida hasta los XX euros por acción. Los analistas de Citi valoran la evolución de las cuentas, y sitúan el precio objetivo en los 5,90 euros por acción. Ahora bien, alerta de que detectan varios riesgos que pueden frenar el avance de Santander. El primero, el estancamiento de la unidad de España, así como las dudas que hay sobre posibles préstamos incobrables; los efectos del Brxit; y, sobre todo, la posibilidad de que la recuperación en América Latina sea más lenta de lo esperado. Sobre todo en Brasil y México, en donde los analistas de la entidad estiman que puede haber un cierto deterioro en los próximos meses.


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