lunes, 4 julio 2022 13:30

Rolf Cederström: “Los bancos no sufren las consecuencias de mercado de ofrecer malos servicios”

  • El CEO de Digital Origin afirma: “Sin regulación, el consumidor recibirá servicios fintech pero no serán de una industria española”.
  • “Pedimos una regulación que baje las barreras de entrada para que podamos competir. Hemos visto que funciona en otros países”.
  • “La idea más importante del Libro Blanco es el ‘sandbox’, un terreno para probar servicios antes de obtener la licencia”.

Rolf Cederström es el CEO de Digital Origin, una start-up de servicios financieros fundada en Londres en 2011 y que por ahora se dedica básicamente al sector de pagos y microcréditos, con productos como Pagamastarde.com y Quebueno.es. La compra de Pagantis les permitió obtener una licencia de medios de pago y su siguiente objetivo ha sido una licencia bancaria completa. Especializados en las transacciones de crédito instantáneas y en tiempo real, tiene un equipo internacional y en 2014 recibió una ronda de 15 millones liderada por Primer Ventures. Liderada por el sueco Rolf Cederström y por el francés Pascal Pegaz-Paquet, hablamos con el primero sobre el nuevo Libro blanco Para el sector presentado el 2 de febrero.

P. Llevo quince años cubriendo el sector de telecomunicaciones y se me hace raro ver una compañía tan empeñada en pedir más regulación y no menos…

Creo que los servicios financieros tienen que estar regulados. Necesitas confianza en los servicios financieros. Es muy crítico. Si no es así, hay un efecto negativo en la economía. Si la gente empezase a sacar el dinero de las cuentas sería un desastre y la economía se pararía en dos días. Si estás en la industria de servicios financieros necesitas estar regulado. Pero toda la regulación que existe fue creada para los grandes bancos, y las barreras de entrada son enormes. Es muy difícil que las pequeñas empresas podamos entrar. Pedimos una regulación que baje esas barreras para que podamos competir. Hemos visto que funciona en otros países.

P. Como Reino Unido…

Trabajé diez años en Londres durante diez años y tiene un sector de servicios financieros muy sano y vibrante. Allí la regulación tiene dos mandatos claros: fomentar la confianza en el sector financiero y la competencia e innovación. En España sólo se centran en el primero de ellos.

P. ¿Cuáles son para ti los principales puntos del Libro Blanco que acabáis de presentar?

Reducir las barreras, y la idea más importante es la del ‘sandbox’, un campo de juego en el que se puedan probar servicios sin necesidad de tener la licencia.

P. Pero ¿no podéis hacer ya ese tipo de cosas con grupos pequeños?

No basta con grupos demasiado pequeños. Si realizo una actividad específica no puedo hacerla sin licencia. Estoy seguro de que muchas empresas lanzan algo en pequeñito pensando que están bajo el radar y que no les van a cerrar. Pero al final están haciendo algo ilegal. Es más eficiente que se nos permita hacer cosas y ver si funcionan antes de que tener que conseguir una licencia. Porque conseguir una licencia bancaria son 20 millones de euros y un proceso que puede llevarte tres años. Tienes que tener todas las estructuras y ser un banco antes siquiera de conseguir la licencia. Es una trampa 22 –la paradoja lógica ideada por Joseph Heller en la que un individuo no puede salir ganando debido a las contradicciones en las normas–. En Reino Unido sí están dando muchas licencias bancarias.

P.Pero además una licencia en Reino Unido puede ser utilizada en España.

Ése es el reto. Si España no pone en marcha esta regulación, habrá innovación en Luxemburgo, Reino Unido u otros países y esas empresas trasladarán sus servicios a mercados como el español. Así, el consumidor recibirá esos servicios pero no de una industria española.

P.El banco online N26 acaba de reabrir en España y son alemanes. Consigues la cuenta en 30 minutos.

Está también Atom Bank en UK… No hay nada aquí y es una vergüenza. ¿Por qué no dejar que haya inversión en España y empleo en España? Volviendo a tu primera pregunta, éste es el motivo por el que hay que conseguir una regulación.

P.¿Cómo de grande tiene que ser ese terreno de juego que pedís?
Más de cien personas y menos de diez mil, depende del tipo actividad. Hay actividades más peligrosas que otras. Las actividades que pueden afectar la confianza, en las que coges dinero del público, tienen que estar más controladas que otras actividades, como las que se realizan entre empresas. Si coges el dinero de las empresas hay menos riesgos, las empresas son adultos.

P.Los adultos también son adultos…

Tienes mucho más riesgo político que se abuse de las personas que cuando pasa con las empresas. La gente es más vulnerable y hay casos claros en España de abusos, como las preferentes o las cláusulas suelo.

P.En todos esos casos había regulación, pero sucedieron igualmente. ¿Cómo evitar que un mal comportamiento por parte de una fintech pueda manchar al resto?

Es un ejemplo perfecto de por qué necesitamos más competencia y bajar las barreras. Si mantienes la actual situación y los bancos no sienten la competencia, no tienen la necesidad de hacer mejor las cosas. Los grandes bancos no sufren las consecuencias de mercado de ofrecer malos servicios. Si introduces más servicios competitivos, el público puede elegir otras cosas. Piensa en el proceso de conseguir una hipoteca, que es enormemente complicado, necesitas un montón de papeleo, hay que contratar con el banco muchos servicios adicionales. No hay formas fáciles de competir, de cambiar de empresa. La innovación y la tecnología pueden ayudar a cambiar esas cosas.

P.Pero los nuevos agentes no tienen el tipo de recursos para competir con los grandes aunque sólo sea por el tamaño de esas entidades.

Como emprendedor, no veo los recursos como un problema. Sólo pienso si el mercado es perfecto o no, o si puedo conseguir un producto que lo mejore. Creo que si puedo competir con las compañías grandes puedo conseguir el dinero. Es genial competir con los grandes porque tienen mucha inercia. Puedes imaginar cosas que a ellos les cuesta mucho porque tienen jerarquías muy complicadas. No son las grandes compañías quienes mejor generan cosas nuevas. Las grandes tecnológicas empezaron de cero. En la industria de las telecomunicaciones, ¿cuántas veces los grandes intentan hacer cosas e invierten en cosas y al final no sale nada? Tiene los recursos, pero ¿cuántas aplicaciones utilizas que hayan salido de un gran operador? Sólo intentaron hacer algo como el Whatsapp después de ver que había tenido éxito, y fracasaron.

P. La diferencia también es que en tecnología te mueves muchas veces con unos y ceros, no necesitan el dinero que hay que poner sobre la mesa en servicios bancarios.

Aquí entra el capital riesgo. Necesitas gente que esté dispuesta a apostar más y más dinero. Y hay mucho dinero en el mundo que la gente no sabe dónde invertir. Las tecnológicas son un buen sitio para meterlo porque aunque hay riesgo y muchas no funcionan, otras son capaces de obtener unos enormes retornos.

P. En cierta forma, hablamos de una lucha entre el dinero de los bancos y el del capital riesgo.

En cierta forma, pero no lo veo así. Veo que es una competencia entre tipos de organizaciones, sobre dónde va a decidir el dinero que tiene que ir. Los bancos tienen muchos recursos, pero también grandes complejidades y estructuras. Tienen una debilidad en su modelo de negocio, la necesidad de vender a través de las sucursales. Ir al banco es la forma que tenía la gente de conseguir servicios financieros, pero las cosas han cambiado. Ahora se puede hacer todo desde casa, no tengo que ir al banco. Los bancos tienen todo ese coste relacionado con las sucursales, y necesitan lanzar más y más productos, y más rentables. Y esos productos quizá sean peores para el consumidor. ¿Para qué buscar un servicio en el banco que puedes conseguir en Internet por una tercera parte del precio?

P.¿Crees que los bancos tienen un problema reputacional del que vosotros os libráis?

Mínimo. La gente piensa en que un producto sea bueno y conveniente. La marca está ahí, pero la clave está en el producto. A nadie le importa de dónde es su tarjeta de crédito, la gente piensa en qué condiciones tiene.

P.En España teníamos un ejemplo de eso, Pepephone, que reconocía que tenía una marca horrible y demostraba que el producto era lo único importante.

Pienso lo mismo de los servicios financieros. A la gente le importan menos el nombre que los servicios. Que sea sencillo y más barato.

P.¿Qué tipo de productos planeáis lanzar con una licencia bancaria?

Nos centraremos en servicios financieros personales y financiación al consumo sin garantías.

P.¿Así que nada como hipotecas?

No por el momento, quizá en cinco años. Pero queremos empezar desde abajo. Y no empiezas desde abajo con las hipotecas. Es difícil conseguir los miles de millones que necesitas. Eso no quiere decir que no haya otras formas de afrontar el sistema. Puedes, por ejemplo, convertirte en un ‘broker’ de hipotecas y ayudar a simplificar los procesos para la gente. También son posibilidades.

P.¿Cómo pensáis en la internacionalización?

Los servicios financieros son tan grandes que puedo pasar diez años en España y hay mercado suficiente. Aquí el mercado de tarjetas de crédito es enorme, por ejemplo. No tengo que hacerlo en varios sitios. Por ahora me conformo con estar aquí.

P.¿Cuáles son los pros y las contras de estar en España?

Tiene muy buena calidad de vida y la gente es feliz, lo que hace que el entorno sea agradable para trabajar. Para montar una compañía también tiene ventajas porque muchas veces las estructuras jerárquicas de las grandes compañías no motivan mucho. Si creas una nueva compañía con una organización más moderna, sin tanta jerarquía y con equipos más autonomía puedes atraer y mantener a personas con talento. Le podemos dar al talento más autonomía y responsabilidad. Lo único que nos importa es que el trabajo se haga, no tanto decirles cómo tienen que hacerlo. Si algunos días quieren hacerlo desde casa y mejoras tu productividad, para nosotros está bien.


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