miércoles, 17 agosto 2022 8:50

La deuda ahoga a Telefónica, queda por saber si Pallete será capaz de sacarla a flote

Telefónica está sufriendo una transformación forzosa motivada por la asfixia que le supone la competencia en determinados países, su enorme deuda en relación a fondos propios y ebitda y por los problemas que se está encontrando a la hora de vender activos no esenciales para el actual momentum de la compañía.

Después de la salida del que fuera durante más de una década presidente, César Alierta, y la entrada de José María Álvarez Pallete, aunque siguiendo una línea parecida, se están viendo cambios más bien motivados por la situación de necesidad en la que se encuentra la compañía que por el cambio de presidente. Lo que antes se toleraba de alguna forma por parte de los inversores (la deuda de Telefónica es elevada pero con una capacidad de pago estable) ahora es más difícil de sostener dadas también las condiciones financieras actuales.

cesar-alierta-reasonwhy-es_Telefónica está dividida entre su necesidad de poner en el mercado activos para liquidar su deuda y, por otro lado, no perjudicar al accionista que ha visto diezmado su beneficio, no sólo en lo que ha dividendos se refiere. Aunque la cotización de la acción ha crecido bastante en diciembre, maquillando la pérdida en Bolsa de la compañía de los últimos meses, no podemos olvidar que se encontraba en agosto de 2015 en 12,50 euros por acción cuando ahora está en los entornos de 8,70 euros. Muy lejos nos encontramos, por tanto, de los buenos tiempos de Telefónica, en los que la acción cotizaba en máximos y los accionistas obtenían rentabilidades por dividendo de media de entre el 7% y el 8% anual.

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Las posiciones cortas en la compañía se sitúan en el 3,77%

El mercado cambia, los consumidores lo hacen de una forma extraordinariamente rápida y conforme se van reduciendo las barreras a la entrada gracias al avance tecnológico, el posicionamiento de una compañía que sigue teniendo un recuerdo de su antiguo carácter monopolístico se hace enormemente complicado si no desarrolla su propia tecnología y asume que su posición es otra. Las posiciones cortas sobre la compañía se sitúan en el 3,77% y es sobre todo hacía finales de noviembre cuando han comenzado a crecer con mayor rapidez. En 2015 y pese a la gran caída que sufrió en bolsa, las posiciones bajistas se situaban por debajo del 2%.

Las grandes posiciones cortas sobre el capital de Telefónica son de Boussard & Gavaudan Investment Management que tiene un 1,09% y BNP Paribas un 0,77%, el resto de las posiciones cortas son inferiores al 0,5%.

La empresa de telecomunicaciones ha intentado varias operaciones en estos últimos meses para solventar sus problemas de deuda, pero después de varios fracasos, se encuentra a la espera de una redefinición del Plan Estratégico. Lo que le ha llevado a tener no sólo pérdidas en Bolsa sino a desesperar a sus inversores más fieles.

Una de las operaciones es la venta de O2 al grupo chino Hutchinson Whampoa, que ya se antojaba difícil porque requería de la aprobación europea, pero que con el Brexit acabó siendo un imposible. Una oposición frontal del gobierno británico a que el magnate chino Li Ka-Shing, se hiciera con mayor peso en el mercado de las telecomunicaciones británico y las presiones de las autoridades de competencia hicieron el resto.

Agotada la vía de la venta de O2, la empresa tiene que conseguir el objetivo fijado por agencias de rating como Moodys que cifran en 15.000 millones de euros la deuda de la que tendría que desprenderse la compañía en los próximos años. Para sanear su balance sólo le queda llevar a cabo un plan de venta de activos que le permita tanto en España como la unión Europea, y que además sea del gusto del accionista. Dicho así de rápido parece fácil, pero ni mucho menos.

Fuente: Relación con los inversores de Telefónica

La deuda corresponde en un 81% a la partida de Bonos y papel comercial y en un 19% a  la deuda con instituciones financieras.

La colocación de O2 era una de las formas fundamentales para el desapalancamiento

La colocación de O2 era una de las formas planteadas para el  desapalancamiento.  Labor fundamental para asegurar el dividendo que ofrece la compañía a sus accionistas. La política de la operadora es de no poner en riesgo su retribución, pero lo más posible es que acabe recortando el pago en efectivo y sustituyendo por el reparto en acciones mediante dividendo flexible (lo que se conoce como script dividend).

Otra de las opciones que planteaba la compañía es la salida a bolsa de Telxius, la  filial de antenas y cable submarino. Esta opción fue desestimada en primera instancia por la propia compañía al no ajustarse las órdenes de compra recibidas, al precio que consideraban adecuado para la operación.

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