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Cada año el extenso viñedo español genera millones de toneladas de sarmientos que acaban, en su mayoría, quemados en el campo para evitar la profilaxis sanitaria. La Asociación Española de la Biomasa (Avebiom) ha calculado el valor de toda esa energía que se podría generar a partir del sarmiento y ahora desperdiciada que, traducida a litros de gasóleo, equivaldría a más de 800 millones de litros. Hablamos de más de 800 millones de euros disipados. Las bodegas españolas no sólo avanzan en la excelencia de sus vinos sino que implementan mejoras ambientales y de reducción de gases de efecto invernadero. Pero todavía tienen margen de mejora. Uno de estos retos es gestionar el aprovechamiento y valorización energética del enorme volumen de sarmientos derivados de la poda de las cepas.

España es el país con mayor superficie de viñedo del mundo. El clima y potencialidad de nuestros suelos, son propicios para un cultivo milenario que forma parte de lo más profundo de la cultura española. Pero el vitivinícola es también un sector innovador y tecnológicamente avanzado. Y esta condición se visualiza en la mejora de procesos en campo y en bodega para minimizar el consumo energético, en la utilización de fuentes renovables para la generación de energía, en la reducción de las aplicaciones de fitosanitarios o en la búsqueda de formas de aminorar la aportación de recursos hídricos.

Sin embargo, y pese a ser el sarmiento un recurso energético leñoso bien valorado en zonas del interior con escasos recursos forestales, que lo complementan con otras biomasas para la calefacción de las viviendas y también para su uso en las cocinas, cada año muchos viticultores se ven obligados a quemar montones de sarmientos acumulados en las lindes de los viñedos, tras solicitar el permiso pertinente a la Administración autonómica. “De esta manera se emiten enormes cantidades de calor y CO2 a la atmósfera sin justificación y de manera totalmente gratuita”, explica Juan Jesús Ramos, técnico de Avebiom.

“Si en un caso menos favorable, por cada cepa, de media, se puede recoger en torno a 1 Kg neto de sarmiento seco, cada hectárea productiva alcanzará, por tanto, una cifra cercana a las 2,2 toneladas”, deduce el representante del sector de la biomasa. “Si esto lo extrapolamos a toda la superficie de viñedo de España -960.000 hectáreas-, estaremos hablando de más de dos millones de toneladas de sarmientos que todos los años producen nuestros viñedos, de las cuales, una gran parte o la mayoría se queman directamente en los campos por una razón obvia: la profilaxis sanitaria”, concluye Ramos.

SARMIENTO PARA PINCHOS, BARBACOAS O CALEFACCIÓN

Al igual que ocurre con otros olores y sabores del viñedo, el sarmiento también forma parte de la tradición gastronómica de las tierras castellanas. De hecho, las ramas de la cepa de la vid todavía se emplean en la preparación del famoso “pincho de lechazo” en varios pueblos de la Ribera del Duero de Valladolid, o se usan para asar chuletillas de cordero en las barbacoas de restaurantes y de particulares de toda España. En la zona entre Tudela de Duero, Peñafiel y Aranda de Duero, en la provincia de Valladolid, se recogen y aprovechan de esta manera, los sarmientos de cerca de 1.000 hectáreas, con un destacado participante: el viñedo de la Bodega Vega Sicilia.

Las denominadas ‘glorias’ o hypocaustum romanos han dado paso a sofisticados sistemas de calefacción con biomasa como la Red de Calor (District Heating) de Vilafranca del Penedès (Barcelona), que ha logrado aunar voluntades tanto de entidades públicas como de bodegas y empresas de servicios locales, para hacer realidad un proyecto colectivo que da calor a cuatro equipamientos municipales con el sarmiento recogido de alrededor de 400 hectáreas de viñedo y que, actualmente, está en fase de ampliación. Se trata de un proyecto de éxito, extrapolable a otros pueblos de España.

Empresas, centros tecnológicos y entidades y asociaciones, apoyados en proyectos europeos o en programas de desarrollo rural apuestan por avanzar en el aprovisionamiento y logística de este tipo de agrobiomasa en España. La empresa Athisa Biogeneración ofrece un ejemplo de éxito. Su sistema patentado de limpieza y acondicionamiento del sarmiento aumenta la calidad final del producto antes de su valorización como biomasa.

También el grupo operativo formado entre distintas entidades y empresas de Aragón, con la coordinación de la Fundación CIRCE, ha dado a luz un prototipo autopropulsado para recoger la biomasa en el proceso mecanizado de la prepoda y que mejora a otro prototipo probado en el proyecto europeo ‘Vineyards for Heat’, en el Penedès catalán.

CLIMATIZACIÓN DE PISCINAS CON SARMIENTO

Algunos pequeños municipios que disponen de piscina climatizada -instalaciones que consumen grandes cantidades de calor- se ubican próximos a importantes superficies de viñedo, como ocurre con localidades de la provincia de Ciudad Real como Socuéllamos, Tomelloso, Valdepeñas, Alcázar de San Juan, Campo de Criptana, Daimiel o Manzanares. Sin embargo, aunque algunos emplean caldera de biomasa en esas instalaciones, ninguno utiliza sarmiento como biocombustible.

Desde Avebiom insisten en las posibilidades que se abren en este campo: “si un consumo tipo de energía térmica en una piscina cubierta climatizada se establece en 760.000 kWh/año y considerando que el poder calorífico del sarmiento es de 3,8 kWh/Kg, podremos deducir que necesitaremos alrededor de 200 tm/año de sarmiento y, por tanto, la producción de algo menos de 100 hectáreas de viñedo podrían ser suficientes para abastecer a dicha instalación”.

En definitiva, “se trata de lograr que todo el sarmiento de las viñas españolas y, por ende, de las del resto del mundo, se valoricen y que su incidencia en el cómputo de emisiones de gases de efecto invernadero sea casi nulo”, concluye Ramos.

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