Los negros nubarrones que se ciernen sobre la filial australiana de ACS, Cimic (la antigua Leighton, apuntan a un nombre en concreto, Marcelino Fernández Verdes. El actual consejero delegado de la constructora española, también mano derecha de Florentino Pérez, ha hecho una larga carrera en la firma australiana y fue su máximo responsable en los años en que supuestamente se han producido irregularidades contables, aunque el español ha sabido blindar su salario y aprovechó para terminar de cobrar un enorme bonus antes de que saltaran las alarmas.

Verdes llegó al cargo como consejero delegado de Cimic, el 13 de marzo de 2014, con el cometido de levantar la constructora de los malos números que llevaba arrastrando años atrás. Se trata de un punto importante para la constructora no solo porque a partir de ahí la firma se recuperase financieramente, tras un agresivo plan de reconocimiento de ingresos, sino que también porque es el pistoletazo de salida a dos informes que ponen en tela de juicio las políticas contables de la compañía.

Curiosamente, pese a que la empresa despegó con rapidez bajo su dirección ejecutiva, Verdes nunca se lucró directamente de dicho ascenso meteórico al contrario que el resto de ejecutivos de la empresa. De hecho, pese a llevar todo el mando de la firma australiana su salario registrado (que se puede consultar en todas las cuentas presentadas) nunca ha estado ligado a la consecución de objetivos financieros como mejora de los ingresos, crecimiento del ebitda o aumento de los beneficios. Por el contrario, el que todavía es presidente ejecutivo de Cimic ‘simplemente’ (si una dieta de más de 350.000 euros es poco) ha cobrado “una asignación anual como contribución a sus gastos de manutención”.

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La jugada anterior es tan importante como sorprendente, puesto que muy pocos ejecutivos en el mundo de las finanzas han pasado por los puestos de consejero de delegado, consejero delegado y presidente ejecutivo (combinando ambos cargos) y presidente ejecutivo (únicamente) con el mismo salario, salvo por la mejora que iba ligada al incremento del IPC australiano. Es más, el nuevo CEO que le sustituyó, Michael Wrigth, sí recibe compensación fija y variable por su trabajo.

A cambio, ante posibles investigaciones legales, Verdes tiene las espaldas cubiertas (legalmente, profesionalmente es otro tema) gracias a que no percibía dinero por supuestamente trucar los resultados contables, lo cual, además, le permite evitar tener que devolver parte de esos bonus como ha ocurrido en otras compañías que se les ha detectado dichas irregularidades. Aunque tampoco se debe pensar que Verdes se ha contentado con una “ayuda a la manutención” de alrededor de 350.000 euros (más un pico que le pagaban todos y cada uno de los impuestos). En realidad, el ejecutivo ha sacado de la compañía cerca de 20 millones de euros gracias a que recibió nada más firmar un total de 1,2 millones de acciones.

BONUS LIGADOS A LA CAJA Y LOS INGRESOS

La suerte de Verdes, o quizás la jugada maestra orquestada (quién sabe), es que en caso de que el tema de las manipulaciones contables vaya a más, su figura queda totalmente a salvo. El sistema de remuneración de la firma australiana se divide en una parte fija y otra flexible, como el común de los mortales en el mundo ejecutivo (salvo Verdes). La primera es de sobra conocida como funciona, por lo que lo importante está en la segunda, la variable. Ésta se configura de tal manera que solo importan dos partidas y que sirven para pagar hasta un 80% del bonus: “This financial component was based on NPAT and operating cash flow”, no importan que año leas desde el 2014, lo que traducido significa los beneficios antes de impuestos y el flujo de caja operativo.

Los beneficios antes de impuestos pasaron de los números rojos en 2014, de 27 millones, a superar los 530 millones de euros un año después

De nuevo curiosamente, Oceanía es un continente pequeño en el que abundan las coincidencias, el informe de la firma GMT de Hong Kong que ha hecho saltar las alarmas sobre una posible falsedad contable pone de relieve que las cifras que no cuadran son precisamente los beneficios antes de impuestos y los flujos de caja. Así, los beneficios antes de impuestos pasaron de los números rojos en 2014, de 27 millones, a superar los 530 millones de euros un año después o cerrar el año pasado con récord de 673 millones.

Por último, una última casualidad del matrimonio español y australiano con Verdes. La mano derecha de Florentino Pérez estuvo durante dos años compaginando el cargo de consejero delegado y presidente ejecutivo (y cobrando –recibiendo una ayuda, mejor dicho- lo mismo, para que luego hablen de la productividad española), pero fue en octubre de 2016 cuando prefirió dejar el cargo de CEO. Ese mismo año, precisamente 2016, fue en el que llegó hasta Cimic el primer toque serio por sus artes en la contabilidad de la mano de una de las firmas más prestigiosas del mundo, Morgan Stanley.