España es un país -y no es una leyenda- que se caracteriza por la baja productividad y el contar más las horas que pasas en la oficina que el trabajo efectivo y eficaz que realices. Además, nuestros horarios y costumbres hacen que en gran parte de las empresas la jornada laboral acabe bien entrada la tarde. Pero no sólo experimentos sino casos concretos de grandes compañías (igual por eso son grandes) han demostrado las ventajas que tiene trabajar menos. Vamos a ver alguno de esos casos de éxito en grandes empresas.

En España cada vez más empresas se van incorporando a esta filosofía, acelerando el proceso debido a la crisis del coronavirus. Sin embargo, aún estamos muy lejos de la media europea y en muchos caso a años luz de las empresas punteras en esta política de trabajar menos siendo más productivos, y al mismo tiempo ayudando a los empleados a compaginar mejor su vida personal y laboral, sobre todo en el aspecto de conciliación.

Iberdrola, un caso español de éxito

Iberdrola trabajar menos y más éxito

En España, afortunadamente, cada vez se está tomando más conciencia en reducir la jornada laboral y que el empleado concilie mejor su vida familiar, el estar menos en tu puesto de trabajo y producir más y mejor en menos tiempo. Sale ganando la empresa y el trabajador.

Iberdrola lo vio claro y es una de las empresas pioneras en nuestro país en reducción y flexibilidad de la jornada laboral. De hecho, los 9.000 empleados de la plantilla llevan desde el 2008 trabajando 34 horas semanales, y además en una jornada flexible según las necesidades de cada trabajador, si bien lo habitual es el horario “a lo nórdico” donde a las 15 h te vas a tu casa. Han universalizado la jornada intensiva: trabajar de 7.15 a 14.50 h con 45 minutos de flexibilidad a la hora de entrar o salir todos los días del año. ¿Resultado? No sólo no han perdido productividad sino que han “reducido en un 20% el absentismo y un 15% los accidentes laborales”, indica Ramón Castresana, director de recursos humanos de la compañía.