Fábrica de BMW.
Foto: Bloomberg.

La revolución del coche eléctrico, un boom que se suponía iba a llegar en estos años, supuso un efecto llamada para una serie muy amplia de actores. Entre ellos, los mineros de materias primas, como el litio o el cobalto, que esperaban beneficiarse de una demanda creciente (que tiraría de los precios al alza) y entraron con mucha fuerza, solo en Australia (principal productor) se han abierto seis minas en apenas dos años y medio. Ahora, mientras se sigue esperando que llegue el despegue final del vehículo eléctrico, dichos materiales se amontonan en los almacenes hundiendo su precio.

La magia de la oferta y la demanda, que en este caso concreto de las materias primas es su mayor motor, ha sido durante un tiempo una de las grandes limitaciones para el despegue de los vehículos eléctricos: por un lado, porque hizo que durante los últimos años el precio de las materias primas se disparase incrementado el coste de los mismos. De hecho, el valor del litio, que es vital para las baterías que llevan, se multiplicó por tres entre 2015 y 2018. Por otro lado, dado su alto importe atraía poca demanda, con ello la producción era menor, por lo que los costes unitarios eran más altos y de nuevo empezaba la rueda.

Ahora, el cículo vicioso podría estar cambiando de cara a los próximos años. Una de las razones principales es la desaceleración del mercado chino, que es el primer comprador de vehículos eléctricos del mundo. Así, el crecimiento de matriculaciones de coches eléctricos en el primer trimestre de 2019 se redujo a la mitad respecto al que se dio en 2017 y 2018, según apunta Bloomberg. Mientras, los principales exportadores de litio, Australia y Chile, esperan aumentar su producción un 23% y un 100%, respectivamente, en los próximos años.

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Todo ello, ha llevado a que el precio del mineral se haya derrumbado un 30% y los analistas no se pongan de acuerdo en dónde puede estar el fondo. De hecho, si nos fijamos en el índice que mejor refleja la evolución del litio de cara a su uso para baterías, el ETF Global X Lithium & Batterie Tech, su valor creció desde mediados de 2015 hasta máximos un 142%, mientras que desde entonces ha perdido un 36,5% de dicho precio.

Pese a que el efecto sobre el litio es el más evidente, no es el único ni mucho menos. Así, el precio del cobalto, que también resulta imprescindible en la construcción de baterías, se ha reducido en los últimos 12 meses hasta un 66%, dado que su valor se disparó pensando en una mayor demanda de vehículos. En el caso de los otros dos minerales claves, su mayor uso que para el sector de automoción les confiere mayor estabilidad en sus precios. Por un lado, el precio del cobre, que no posee una relación tan directa como el litio, se deja casi un 9,5% desde abril, mientras que por su parte el cobalto el Níquel todavía está por detrás de los precios que tocó en junio del año pasado.

LAS MINERAS SUFREN LAS CAÍDAS DE PRECIOS

El frenazo del desarrollo del vehículo eléctrico ha supuesto que a las mineras ahora no les salgan los números y empiecen a prever reducciones en la oferta. Así, las australiana Pilbara Minerals anunció en junio sus intenciones de frenar temporalmente el ritmo de producción, según explicó Bloomberg. Aunque las reducciones propuestas, se le han sumado más del sector, no acabará con el exceso del material, ya que incluso con una caída del entre el 8% y el 14%, se espera un “superávit continuo”, explica un informe de JP Morgan.

La caída del precio de una de los minerales vitales para la construcción de los coches eléctricos podría ayudar en los próximos meses a ver menores precios y más demanda

Con ello, las principales empresas productoras de litio han empezado a tambalearse en bolsa. Entre las que más están sufriendo, se sitúan Orocobre, que se deja un 38% de su valor en el último año, y el gigante norteamericano SQM, la segunda empresa más grande de las productoras de litio del mundo con un ebitda de 911 millones de dólares, que cede un 36%. Por su parte, la más grande del sector, la también norteamericana Albemarle pierde un 21%. Mientras, la australiana Mineral Resources es la que mejor aguanta, gracias a su diversificación, y tan solo ha caído un 5% en el último año.

Aun así, el sector probablemente se enfrente a un movimiento de concentración que dejara una serie de gigantes preparados para enfrentarse a un reto mayúsculo, ya que se estima que la producción deberá multiplicarse por 10 para 2030. Aunque en el año 2025, el mercado de materia prima de litio extraído podría alcanzar un valor de 20.000 millones, en comparación con 43.000 mil millones para productos refinados y 424.000 millones para celdas de batería, según un escenario base publicado por la Asociación de Minería de Australia.