comapa

Vall Companys, primer grupo cárnico español y segundo de Europa, tomó en 2013 el control y diseñó toda la estrategia de gestión de la comercializadora de jamones Comapa, de la que ahora reniega por sus nuevas exigencias de negocio, abocándola a la quiebra y a desaparecer del mercado, y derivando responsabilidades hacia otros directivos.

Fuentes el sector cárnico consultadas muestran su sorpresa ante el empeño de Vall Companys de aparecer como directamente implicados en Comapa desde el pasado 11 de abril, cuando se decide el relevo de los hermanos Jaime y David Álvarez de sus puestos directivos.

Lo cierto es que desde 2013, según esas fuentes, Vall Companys tiene el control de toda la gestión de Comapa en asociación con el empresario Blai Parés, accionista mayoritario de la compañía. Juntos asumen el control de la producción de Comapa. En medios financieros conocen el contrato entre la sociedad patrimonial de Blai Parés, Les Pedreres, y Comapa por la que este empresario asume la dirección efectiva de Comapa en todos sus ámbitos operativos, cobrando sus correspondientes honorarios por ello, incluido un porcentaje sobre el incremento de la facturación del negocio de Comapa.

La alianza entre Valls Companys y Blai Parés afianzada en 2013 venía a consolidar la posición de dominio de éste en Comapa por lo menos desde el año 2007, se señala en el sector cárnico, y sobre todo desde 2009, cuando Parés se lleva a bancos en Cataluña todas las cuentas y operaciones financieras de Comapa, hasta entonces en Madrid.

Analistas del sector cárnico consultados señalan que ante estas evidencias no se entiende muy bien que en la comunicación oficial de la solicitud de concurso de acreedores de Comapa el pasado mes de septiembre se señale a los hermanos Álvarez como responsables de “una negligente gestión al frente de la empresa. Esta gestión se significaba por emplear prácticas comerciales e industriales agresivas, no sostenibles y que han puesto en riesgo la viabilidad empresarial de la compañía”. Esas prácticas hacen referencia a la compra de materia prima de cerdo en Polonia para elaborar jamones en España y es de sobra conocido en el sector que esa estrategia la definió el propio Blai Parés y que fueron empresas suyas las que gestionaron la compra en Polonia, cobrando las correspondientes comisiones.

La función de los hermanos Álvarez en Comapa, señalan las fuentes consultadas, ha estado siempre limitada al ámbito comercial, de diseño de estrategias de marketing con los clientes, definición de marcas y política de precios. No se entiende muy bien en el sector cárnico que desde esas competencias se les haga ahora responsables de liderar toda la compañía y de llevar a cabo operaciones “no sostenibles”.

La realidad de la situación, informan esas fuentes, es que la estrategia de precios que desarrollaba Comapa tensionaba la cotización en origen de la carne de cerdo conteniendo su alza, algo que resultaba perjudicial para el negocio de Vall Companys, basado en la venta de animales vivos y carne en fresco. Desde que Comapa ha desaparecido del mercado los precios de la carne de cerdo han subido más del 30% y Valls Comapnys se está haciendo de oro con este negocio.