AztraZeneca

Los participantes en la carrera por lograr la vacuna contra el covid-19 siguen sorprendiendo. Hasta ahora, las voces más optimistas señalaban que compañías como Moderna o AstraZeneca (en colaboración con Oxford) podrían tenerla lista y aprobada a finales de diciembre. Eso ya supone una mejora superior al 30% sobre las estimaciones iniciales, de año y medio a uno solo. Pero el sprint final de una de las alianzas tapadas, el gigante Pfizer y la alemana BionTech, puede cambiarlo todo. De hecho, ambas creen que podrían tener información para lograr la aprobación de su BNT162b2 a lo largo del mes de noviembre.

Con decenas de miles de pacientes ya adscritos y los ensayos en su última etapa, el único interrogante es el grado de rigor que quieran adoptar unas y otras. En principio, uno de los requisitos es que hayan pasado al menos dos meses desde que la mitad de los pacientes hayan tomado la última dosis. Un periodo qué para los expertos es suficiente, dada la situación de excepcionalidad, y que llevaría a que tanto Pfizer junto a Biontech como Moderna podrían presentar los datos completos antes de acabar 2020. Astrazeneca, que también iría en el pelotón de cabeza, deberá esperar a que se resuelva su situación en EEUU.

Pero el dúo Pfizer-Biontech pretende ir más allá. Y, es que, con los plazos que maneja la propia compañía podría solicitar la autorización al regulador estadounidense a finales de octubre. Una predisposición que no ha gustado en el mundo académico, dado que supondría que solo hayan pasado siete días después de la toma de la segunda dosis de la vacuna en el paciente de control. Un espacio de tiempo demasiado corto y que ha llevado a la comunidad científica a pedir que se extienda ese tiempo, al menos, un mes más. Aun con las recomendaciones, la vacuna podría recibir la aprobación oficial antes de diciembre.

LA VACUNA ‘ESPAÑOLA’ DE J&J SERÁ MENOS EFECTIVA

La velocidad de crucero que ha cogido la vacuna de Pfizer se ha logrado gracias a un desarrollo especial de su último ensayo. De hecho, la fase tres de su estudio incluye hasta cuatro análisis intermedios, una cifra nunca antes vista. La estructuración en cuatro módulos ayuda a aligerar el muestreo y la recopilación de datos, pero consume muchos más recursos de la empresa. Una apuesta muy fuerte que, sin embargo, parece que no solo le ha permitido ponerse en cabeza, sino hacerlo con más seguridad que el resto.

Así, los datos de seguridad de su vacuna muestran una tolerabilidad aceptable, hasta el punto de que ha presentado menos eventos adversos en su fase III. Algo inusual, pero esperanzador. De hecho, un informe interno de Bloomberg destaca que “las tasas de varios eventos adversos, que incluyen fiebre, dolor de cabeza, escalofríos y dolor muscular son en realidad más bajas en el ensayo de fase III que en la fase I. También observamos que hay muy pocos eventos “graves” de grado 4, y solo se muestra fiebre en los más jóvenes población”.

Pero la aprobación de la vacuna en noviembre o principios de diciembre (en el mejor de los casos) no es sinónimo de que llegue a España inmediatamente. De hecho, la vacuna que se está evaluando en el país, creada por Janssen propiedad de Johnson & Johnson, no avanza tan rápido como las anteriores. Además, no es tan efectiva como la de Pfizer, Moderna o Novavax para inducir una respuesta de anticuerpos, aunque posee un par de ventajas que podrían hacer que su distribución fuese más rápida: solo necesita una toma y no necesita congelarse para su almacenamiento.