Pfizer
Foto: Bloomberg.

El gigante Pfizer y su socio BioNTech se han convertido en la gran esperanza para hacer frente a la actual pandemia. Ambos gigantes apostaron por un procedimiento más lento, pero también más seguro y ahora podrían ser los primeros que demuestran la eficacia de su vacuna. En concreto, los dos laboratorios iniciaron un proceso combinado que incluía distintos candidatos hasta que finalmente han ido reduciendo la lista en función de los resultados. Ahora, ese catalogado ha quedado en cuatro contendientes.

Los primeros datos importantes sobre la evolución de los ensayos se remontan a julio, cuando las compañías dieron a conocer los resultados de la candidata BNT162b1. Las primeras impresiones fueron buenas, de hecho, los inversores empujaron al alza las acciones de la firma estadounidense. Aun así, a Pfizer y a BioNTech todavía le quedaban varios ases en la manga. De hecho, ambas firmas anunciaron un tiempo después que tras comparar los rendimientos decidieron apostar más fuerte por otra de las aspirantes, la BNT162b2.

Un proceso que ha seguido adelante a toda velocidad y que no se ha visto obligado a detenerse, según explicó este mismo jueves Ugur Sahin, director ejecutivo de BioNTech, a Bloomberg. Una situación que preocupaba, después de los parones obligados en otros candidatos. En concreto, la primera que sufrió un frenazo inesperado en la última fase fue la vacuna diseñada por AstraZeneca y Oxford. Un varapalo importante porque, además, era la más prometedora. A esta última le han seguido la de Jansen (propiedad de Johnson & Johnson y la única que se probaba en España) y el tratamiento que estaba desarrollando Eli Lilly, ambas por motivos de seguridad.

PFIZER Y BIONTECH PRESENTARÁN DATOS EN OCTUBRE

Por último, otra de las candidatas, la de Moderna, se ha enfrentado a otro tipo de problema: el gubernamental. Así, la estricta regulación (al haber recibido dinero público) a la que le obliga el Gobierno de EEUU ha detenido, en cierta manera, la velocidad que llevaba su desarrollo. Una circunstancia de la que gran parte del sector era consciente y por la que las grandes firmas prefirieron no aceptar ayudas públicas directas. De hecho, Pfizer fue una de las primeras en esgrimir dicha causa para explicar a sus accionistas que no aceptarían inyecciones públicas.  

Ahora, las dos farmacéuticas se encuentran recogiendo los últimos datos de sus ensayos finales. Unos resultados, que serán preliminares, que esperan puedan divulgar al mercado en este mismo mes de octubre, siempre y cuando todo transcurra como está previsto. Aun así todavía deberán esperar unas semanas más para poder entregar toda la documentación a las autoridades para solicitar una aprobación rápida.

El punto conflictivo está en el tiempo de espera. De hecho, las intenciones de Pfizer y BioNTech se sacar a la luz resultados definitivos en este mismo mes provocó una reacción adversa en el mundo académico. La principal razón es que solo habrían pasado siete días después de la toma de la segunda dosis de la vacuna en el paciente de control, según las estimaciones que se manejan.

Un espacio de tiempo demasiado corto y que ha llevado a la comunidad científica a pedir que se extienda ese tiempo, al menos, un mes más. Aun con las recomendaciones, la vacuna podría recibir la aprobación oficial antes de diciembre.