Unicaja
Foto: Unicaja.

Unicaja cerró 2018 con la alegría de quien conoce al que puede ser el amor de su vida. El anuncio oficial de las conversaciones con Liberbank para crear el sexto mayor banco español revalorizó la acción de la entidad andaluza. El final abrupto de la operación y la política monetaria del Banco Central Europeo (BCE) han provocado que su cotización sea la más castigada de la banca nacional en lo que llevamos de año.

En concreto, los títulos del banco presidido por Manuel Azuaga han caído un 39,05% desde que comenzó 2019, según los datos de Bloomberg consultados este lunes. Siguen a Unicaja, por este orden, Bankia (-31,64%), CaixaBank (-29,05%), Liberbank (-23,73%) y Sabadell (-21,38%). Todas las entidades cotizadas muestran un valor menor que el 2 de enero. No obstante, hay tres que se salvan de la quema. Estas son BBVA (-3,69%) y Santander (-5,97%), con Bankinter (-15,79%) entre las dos grandes y a una buena distancia del resto.

Unicaja 2019

Otros bancos han acumulado más portadas y páginas en los medios de comunicación. A la cabeza de todos ellos, BBVA y el caso Villarejo. Santander y el culebrón Orcel. Bankia y su salida a bolsa. CaixaBank y el ERE. Sabadell y los problemas con la filial británica TSB. Ninguno de ellos ha acumulado un retroceso tan pronunciado este año como Unicaja. Incluso Liberbank ha recibido un castigo menor en el parqué.

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El único denominador común en el castigo a toda la banca es la política de tipos negativos del BCE. La particularidad de Unicaja para sentir con mayor virulencia la decisión del regulador europeo reside en su dependencia del mercado doméstico. Tal y como apunta Felipe López-Gálvez, analista de Self Bank, “la revisión a la baja de las expectativas de tipos de interés ha supuesto el golpe definitivo para el banco, algo que no ha pasado desapercibido para las casas de análisis”. Con el euríbor en mínimos históricos, incide el experto, “para un banco como Unicaja, que no cuenta con diversificación ni geográfica ni de producto, los bajos tipos de interés están haciendo mella”.

UNICAJA APUESTA POR SEGUIR EN SOLITARIO

Los directivos del banco han reiterado su confianza en un futuro de la entidad en solitario, aunque ningún miembro de su consejo no tiene ni una sola acción de Unicaja. Las cuentas del primer semestre han mostrado, según la entidad, niveles de solvencia que “superan holgadamente los requisitos establecidos por el BCE en el marco del SREP (Proceso de Revisión y Evaluación Supervisora) para 2019. “Aunque en sus resultados semestrales hay aspectos positivos, no deja de ser un banco de pequeño tamaño, muy sensible a los tipos de interés y con una excesiva exposición a las regiones españolas más inestables económicamente, como es el caso de Andalucía”, señala Felipe López-Gálvez.

No obstante, fuentes del mercado también admiten que Unicaja estudiaría con mucha atención si llegara una buena oportunidad de realizar una operación corporativa. El portavoz de eToro para España, Javier Molina, indica a este respecto que “Unicaja está entre los bancos que podrían entrar en algún tipo de operación corporativa, pero ni el sector ni el mercado en su globalidad presentan el momentum adecuado a corto plazo”. Por su parte, el analista de Self-Bank apunta que “tras el intento fallido sobre Liberbank, las opciones son escasas; no obstante, tampoco deberíamos descartar que esta operación resucite”. Y abre otra vía. “Tampoco sería sorprendente que hiciese un acercamiento a Ibercaja”, deja caer Felipe López-Gálvez.

LA TRAYECTORIA DE UNICAJA EN BOLSA

Las acciones de Unicaja se estrenaron en el parqué a un precio de 1,1 euros (junio de 2017). Sus comienzos, a pesar de la complicada situación del sector financiero europeo, fueron alentadores. Los títulos de la entidad con sede central en Málaga finalizaron su primer año con una subida del 45,63% en niveles cercanos a 1,6 euros. La integración de su filial EspañaDuero estaba casi finiquitada y los resultados financieros daban muestras de solidez.

La segunda mitad del año fue muy dura para los bancos españoles en bolsa. Unicaja no se salvó de la quema. El BCE anticipaba una larga vida a los tipos negativos y las entidades financieras seguían cayendo en picado en bolsa. Antes de las campanadas, la entidad malagueña lanzó un halo de esperanza para tranquilizar a los mercados y a los reguladores, ansiosos de fusiones y mayores ratios de capital.

Unicaja y Liberbank reconocieron el 12 de diciembre que estaban en plenos preparativos de boda tras la exclusiva de Expansión. Las acciones de la primera llegaron a subir un 16%, las de la segunda un 14%. Aparecían en los medios fechas para el encuentro, repartos de capital, nombres de la futura junta… hasta que el 14 de mayo de este año ambas anunciaron ante la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) el fin de las negociaciones.

La ruptura significó el fin del canal lateral que la acción de Unicaja dibujó entre febrero y mayo de 2019. El mercado soltó el pedal del freno y los títulos aún se encuentran a la búsqueda de un suelo que para la caída. Javier Molina explica que “en esta situación y en caída libre, no hay suelo significativo que pueda utilizarse como referencia de soporte”. “Salvo la operativa en corto, es decir, vender el título para intentar recomprar más barato, no existen argumentos sólidos para entrar alcista en el valor”, ahonda.

La acción de Unicaja ha perdido la mitad de su valor en bolsa en los últimos doce meses. Sin embargo, ambos expertos consideran acertado su salto al parqué. “Cotizar en bolsa es siempre positivo para este tipo de entidades“, expone Javier Molina. “Otra cosa es el momento en que se sale, el precio y el momento de expectativas del sector”, apuntilla. Por su parte, Felipe López-Gálvez señala que “fue necesaria en su momento“. Además, ahonda, “se ha ahorrado los problemas que está teniendo ahora Ibercaja para dar el salto al parqué, ya que hay muy poco apetito por el sector”.