Manuel Menéndez, consejero delegado de Liberbank

Manuel Menéndez tiene mala fama, sobre todo entre la plantilla de Liberbank, donde es consejero delegado. Los trabajadores del banco llevan años denunciando que desde que cogió las riendas de Cajastur hace ya 25 años, su política ha sido siempre la misma: tomar decisiones de manera unilateral, no negociar con los sindicatos y finalmente, acabar en juicio. Y aun poniéndose la Audiencia Nacional o el Tribunal Supremo de parte de los trabajadores, el directivo sigue haciendo de las suyas.

Hasta ahora, siempre han sido los más de 3.000 trabajadores de Liberbank los que se han mostrado molestos con su gestión. Pero ahora, en pleno proceso de fusión con Unicaja, los 6.000 trabajadores del banco malagueño se han unido a la protesta y se niegan a que el CEO se quede al mando de la entidad resultante.

En definitiva, un despropósito de fusión que a una semana de cerrar el año sigue sin resolverse. Además, las dos entidades son bastante opacas con sus plantillas, y estas llevan dos meses de absoluta sequía informativa. De hecho, denuncian que se enteran antes por la prensa de cómo avanzan las negociaciones, que por sus empresas.

SEGUNDA OPORTUNIDAD

El caso de Liberbank es peculiar, ya ha estado en conversaciones Ibercaja e incluso hubo una casi oferta de Abanca para fusionarse hace no mucho, aunque ninguna llegó a buen puerto. Algo raro, también hay que decirlo. Igualmente, esta es la segunda vez que Unicaja y Liberbank intentan fusionarse, ya lo intentaron en 2019, sin éxito.

Distintas fuentes apuntan a que precisamente fue la lucha de sillones lo que lastró la operación. Manuel Menéndez quiere ser el líder del nuevo banco y no está dispuesto a aceptar menos, según explican. No tiene problema en ceder en otros temas, siempre que él mande.

Lo que se conocía hasta ahora es que Manuel Azuaga, actual presidente de Unicaja, iba a mantener el mismo cargo en la entidad resultante y aunque su papel fuera limitado, a los trabajadores les tranquilizaba saber que podía pararle los pies a Menéndez si se ponía a hacer de las suyas. Pese a ello, ya preveían que el presidente de Unicaja iba a aguantar como mucho dos años, ya que está en edad de jubilarse.

En el mejor de los escenarios, los trabajadores preveían que aguantaría en su posición lo que tarde en materializarle la fusión, pero ahora, distintos medios apuntan a que los planes de Azuaga pasan por jubilarse ya, este mismo 2021, sin esperar a que acabe la fusión y de esta manera, Menéndez se quedaría de número uno del banco. Y esto ha sembrado el caos.

DESAZÓN

En este contexto, los representantes de los trabajadores de Unicaja Banco hacían un comunicado este mismo martes mostrando “la desazón” que sienten al leer en prensa que el actual CEO de Liberbank, Manuel Menéndez, puede asumir en el futuro las riendas de la entidad resultante. Pues en Unicaja, no están acostumbrados a esa forma de llevar las relaciones laborales.

“Nuestra entidad, con sus luces y sombras, que también las hay, se ha caracterizado siempre por una política de dialogo, de comunicación aceptablemente fluida, de acuerdos firmados por la mayoría de la representación sindical que mejoran las condiciones laborales de la plantilla y que se respetan”, explican.

Así que advierten, CCOO nunca va a apoyar una forma de actuar “caciquil y perjudicial” para los intereses de la plantilla. Además, exigen que el modelo de gobierno por el que se rija la futura entidad vaya en línea con el que existe actualmente en Unicaja, y de acuerdo al peso específico que cada entidad aporte a la integración.

De otro modo, se encontrarán enfrente a los sindicatos, como ya ha pasado en Liberbank, donde se pelea “duro” para que los intereses de los trabajadores no se vean lesionados por la política “unilateral, lesiva y dictatorial” del actual CEO.

RECTA FINAL

Liberbank y Unicaja se encuentran en la recta final para cerrar la fusión, deben hacerlo como mucho en 7 días, pues las cuentas con las que se ha realizado la ‘due dilligence’ no tendrían sentido en 2021, es decir, tendrían que volver a empezar todo el proceso, según adelanta Voz Pópuli.

La clave está en que las entidades sellen el acuerdo antes del día 31 y pongan punto y final al proceso que iniciaron el pasado mes de octubre. CaixaBank y Bankia anunciaron su fusión un mes antes y ya han celebrado hasta las juntas de accionistas que han dado el sí definitivo a la operación. Está previsto que Unicaja y Liberbank lo hagan en febrero, pero en este caso, ya nada sorprende y todo puede cambiar de un día a otro.

Entre tanto, los casi 10.000 trabajadores siguen pendiente de la decisión final, pues de salir adelante, llegarán los ajustes de personal y el cierre de oficinas. Y esto les da aún más miedo, pues temen que las condiciones para que haya “salidas voluntarias” no serán las mejores si dependen de Manuel Menéndez.