Los consejos de administración de Unicaja y Liberbank aprobaron in extremis este martes -apenas dos días antes de acabar el año- la fusión de ambas entidades. Un día más tarde, Manuel Azuaga y Manuel Menéndez, presidente y consejero delegado de la entidad resultante, daban las fechas claves de la integración en rueda de prensa.

El nuevo Unicaja verá la luz este 2021 y se posicionará como el quinto banco de España por activos totales, superando los 109.000 millones de euros. El malagueño tiene que absorber Liberbank, pero deben obtener previamente el informe del experto independiente, reunir de nuevo a los consejos de ambas entidades y convocar las respectivas juntas, según explicaban.

Un mes después (esperan que a finales del primer trimestre) se celebrarán estas juntas, donde los accionistas de uno y otro banco aprobarán la fusión. Llegados a este punto, prevén recibir las autorizaciones regulatorias pertinentes, lo cual se espera que suceda a finales del segundo trimestre o principios del tercero, y una vez inscritas, celebrar el primer consejo como nuevo banco. Esto es, una vez entrado el verano.

AJUSTES SI, PERO MÁS ADELANTE

Juntos contarán con más de 1.500 oficinas y superarán los 9.800 empleados, por ello, inevitablemente, llegarán los ajustes. En este sentido, el número uno del banco se apresuraba a aclarar que “son necesarios” pero antes de llegar a ellos, habrá análisis de duplicidades y negociación con la parte afectada.

Los trabajadores de Liberbank llevan tiempo denunciando que, en su entidad, la mayoría de decisiones se toman de manera unilateral y confían en que la situación cambie a la hora de unirse a Unicaja donde nunca ha ocurrido esto.

Por eso, Manuel Azuaga insistía este miércoles en que los ajustes se harán “cumpliendo con la normativa, respetando los procesos previstos y el derecho de información”, además se harán tras mantener las reuniones con los sindicatos y alcanzar el mayor acuerdo posible.

Por su parte, Manuel Menéndez destacaba que las dos entidades tienen experiencia en procesos de integración y ajustes de red, pero recordaba que no es el momento de dar cifras. Respecto a las sucursales destacaba que, aunque existen duplicidades, son pocas las que se solapan así que el impacto “será limitado”.

ESPAÑA VACIADA

La entidad combinada estará presente en el 80% del territorio nacional, manteniendo su condición “como entidad de referencia” en seis comunidades: Andalucía, Extremadura, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Cantabria y Asturias.

A su vez, tendrá capacidad “para competir” en otros mercados como Madrid, donde ambas mantienen una tradicional presencia. La sede social y operativa estará en Málaga, pero esto no implica que puedan mantenerse los servicios centrales en distintitas ubicaciones, detallaban.

En este punto, los directivos fueron preguntados por cómo tienen previsto gestionar su presencia en las zonas rurales, o lo que es lo mismo en la España vaciada. Pues hay numerosos territorios donde no cuentan con una sucursal ni de Liberbank ni de Unicaja, sobre todo en Extremadura y Castilla y León.

El presidente y CEO se apresuraban a responder que tratarán de buscar un equilibrio para dar solución a las circunstancias de algunas poblaciones, pero hay una “seña de identidad clara” que quieren mantener y es que, las entidades origen “han estado siempre” trabajado y presentes en zonas rurales y esto, se va a mantener prestando servicios con oficinas moviles y apostando por la cercanía con personas cualificadas con arraigo a esos territorios. “Eso no va a cambiar” aclaraban. Además, mantenerse ahí ayuda a mantener el empleo y la economía.

FUSIÓN A TRES

Azuaga y Menéndez también fueron preguntados por una fusión a tres, concretamente, si contemplan que un nuevo banco se una a ellos más adelante. El mercado lleva tiempo especulando con Ibercaja o BBVA, pero no quisieron dar detalles.

“Estamos abiertos a nuevas incorporaciones” pero a medio plazo toca centrarse en la operación de estas dos entidades, declaraban uno y otro. En concreto, Menéndez reconocía que “todo es posible” y están abiertos a considerar oportunidades que genere valor para los accionistas, pero ya como entidad combinada.

De momento, la nueva Unicaja aspira a mantener su posición, como mínimo, en el quinto lugar, algo que dependerá evidentemente de los movimientos que se produzcan en el sector. Respecto a esto, Azuaga reconocía que “por dimensión y por características del mapa español” puede haber más fusiones como la suya o la de Bankia y CaixaBank, aunque aclaraba que es “difícil hacer un pronóstico”.

AHORRO Y GASTOS

Está previsto que la entidad combinada cuente con ahorros recurrentes de costes de aproximadamente 192 millones de euros anuales. “Esperamos alcanzar el 80% de estos ahorros en 2022 y el 100% en 2023” señalaba Menéndez. Lo que permitirá mejorar “significativamente” la ratio de eficiencia en once puntos porcentuales. En relación a las sinergias, explicaban que el 90% de los ahorros vendrá de unos menores gastos, mientras que el 10% restante derivará de menores amortizaciones.

Del total de los costes de reestructuración, que alcanzarán los 540 millones de euros totalmente cargados en 2021 contra el ‘badwill’, el 70% corresponderá a ajustes de capacidad, en torno al 25% al deterioro de activos intangibles sin impacto en la ratio regulatoria de capital, y el 5% restante a la integración tecnológica.

De este modo, unos 378 millones de euros irán destinados a acometer los ajustes en plantilla y red de oficinas, unos 135 millones de euros corresponderán al deterioro de activos intangibles y se utilizarán unos 27 millones de euros para llevar a cabo la migración tecnológica de las plataformas.

SOLVENCIA

En esta primera rueda de prensa conjunta, los dos primeros espadas del nuevo banco también señalaron que esperan que el consejo de supervisión del Banco Central Europeo apruebe los modelos internos de las primeras carteras -préstamos de personas físicas, tanto hipotecarios como con garantía personal- durante 2021.

Esta autorización mejoraría la solvencia del grupo entre 40 y 60 puntos básicos. Más tarde, se espera que Liberbank obtenga el ‘visto bueno’ a las suyas, aunque está previsto que llegue antes el de Unicaja.

“Dependerá de los procesos formales del BCE, no podemos dar la fecha exacta de la aprobación”, concretaba Azuaga. Con este nuevo capital, el grupo resultante de la fusión entre Unicaja Banco y Liberbank prevé buscar una remuneración al accionista “más atractiva”.

De hecho, la intención es proponer en el futuro un ‘pay out’ del 50%, una vez que la situación macroeconómica y sanitaria se haya estabilizado y siguiendo las recomendaciones de supervisor, concretamente sobre los dividendos con cargo a 2019 y 2020.

“Entendemos que la entidad combinada estará en buena posición para pagar dividendo o llevar a cabo programas de recompra de acciones. En la medida de lo posible, una vez eliminadas las restricciones, Unicaja volverá a pagar en torno a la mitad del resultado neto en dividendo y en efectivo”, subrayaba.

UNA FUSIÓN “MUY MEDITADA”

El presidente de Unicaja y ahora también del nuevo banco, puntualizaba que la unión con Liberbank ha estado “muy meditada”, además de motivada por un “entorno complejo” donde a los actuales niveles de tipos de interés y el continuo proceso de transformación y digitalización, se ha sumado una coyuntura económica deteriorada por la crisis del covid-19.

La transacción permitirá a la entidad resultante ganar tamaño relativo de cara a afrontar de la mejor manera posible “los desafíos a los que se enfrenta el sector”, incluyendo los que se derivan del entorno económico y los exigentes requerimientos de reguladores y supervisores, que hace necesario estar “bien posicionados”.

Pese a ello, Azuaga expresaba que la irrupción de las nuevas tecnologías exige cuantiosas inversiones y Menéndez añadía que seguirán apostando por ello. El nuevo grupo reforzará su posición en banca minorista en España, con más de 4,5 millones de clientes y cuotas de mercado sustanciales de todos los productos clave: depósitos (4,7%), créditos (4,2%) y recursos fuera de balance (3,3%).

Respecto al nuevo consejo de administración, adelantaban que estará formado por 15 miembros, 7 dominicales, 6 independientes y 2 ejecutivos. Adicionalmente “y siguiendo las recomendaciones del BCE”, en un plazo de dos años, se adaptarán a los esquemas de gobernanza.