Uber
Reed Hastings; Dara Khosrowshahi; y Glenn Fogel

La crisis sanitaria generada por el coronavirus ha provocado un gran impacto económico. El golpe ha afectado por igual a grandes y pequeñas empresas, y lo mismo ha pasado con las actividades productivas. Lo “viejo” y lo “nuevo” ha sucumbido de igual manera. Uber, Booking, Airbnb, TripAdvisor… todas sufren unas consecuencias difíciles de manejar. Aunque hay casos, como el de Netflix, que el temblor del covid-19 no lo ha sentido.

En las últimas semanas han trascendido ajustes de plantilla de consideración. Es el caso de Airbnb y TripAdvisor, que han tenido que prescindir de cientos de trabajadores para que sus estructuras de negocio no se vean más impactadas. Y es que todo lo relacionado con el turismo y el ocio ha recibido un golpe histórico. Por eso, si grandes corporaciones, como es caso de las aerolíneas -algunas con apoyo público-, no han podido resistir, ¿cómo van a hacerlo empresas sustentadas en la economía de plataformas.

En el ámbito del transporte y la movilidad, uno de los estandartes de la economía digital a nivel global es Uber. La compañía que comanda Dara Khosrowshahi ha desnudado sus cuentas financieras correspondientes al primer trimestre. El golpe ha sido el esperado: registró pérdidas de 2.936 millones de dólares (2.710 millones de euros) en los tres primeros meses de 2020, lo que supone casi tres veces más que el resultado negativo de 1.012 millones de dólares (934 millones de euros) contabilizado por la empresa en el mismo periodo de 2019.

Y ese es solo uno de los problemas. Uber nunca ha tenido un trimestre en verde a nivel económico, y ahora debe enfrentarse a un contexto impredecible donde la palabra desconfianza hacia los servicios de carácter público será un problema. Por ello, la caída del 80% en los servicios en el mes de abril viene a reflejar las dimensiones del impacto. Todo ello levemente soportado por el servicio de comidas a domicilio Uber Eats, del que Khosrowshahi dice que les ha dado un respiro.

Bajo este escenario, donde además se cierne la incógnita sobre posibles ayudas públicas, puesto que Uber se mantiene como “enemigo público” en muchos mercados donde opera, el CEO de la compañía ha roto por la mitad el documento de previsiones económicas para 2020. Asumen que ningún plan de negocio de podrá seguir sin conocer la evolución de la pandemia en todo el mundo.

BOOKING SIN TURISMO

El caso de Booking representa, en cierto modo, un calco al de Uber. Se trata de una compañía global, con reconocimiento de marca, peleas soterradas con algunos actores de su industria (aunque no tanto) y al que el covid-19 le ha asestado un golpe fatídico.

En abril, también más de un 85% en la caída de reservas frente al mismo dato del ejercicio anterior. El CEO de la compañía, Glenn Fogel, además cree que hay un problema añadido con el turismo: la desconfianza a viajar fuera de la ciudad será un factor psicológico que repercuta en las reservas que se lleven a cabo.

Además, el negocio de Booking representa una de las grandes peculiaridades de la economía digital de plataformas: el negocio a través de comisiones por intermediar. Es decir, en muchos casos habrá hoteles que actúen con ofertas propias, se espera que muy agresivas, lo que puede dejar a la compañía de Fogel con un relativo papel secundario.

Y DE REPENTE NETFLIX

En este derrumbe global de las grandes representantes de la economía de plataformas, hay una excepción que ha doblegado la curva a la inversa en esta crisis del covid-19. Se trata de Netflix, cuyos números del primer trimestre han dejado impactados a gran parte del negocio.

En concreto, pese a que los analistas esperaban que fueran buenas, ya que la población está confinada en sus casas y se está consumiendo mucha más televisión a la carta, sorprendió cuando Netflix anunció que de enero a marzo ganó 15,8 millones de clientes nuevos (había calculado 7 millones). Así, la cifra total sube hasta los 182,9 millones.

Un día más tarde, la compañía anunciaba que emitiría una serie de bonos senior no garantizados por valor de 1.000 millones de dólares. La demanda de estos bonos, denominados en dólares y euros, fue tan grande que las órdenes de compra superaron casi diez veces al volumen de la oferta, según explica Bloomberg.

Así, el objetivo de Netflix es invertir el dinero recaudado en terminar la producción del año que viene, ya tiene listo casi todo su contenido de este año y ha terminado de grabar muchos programas para 2021. Aunque reconoce que también puede usarlo para adquisiciones u otros acuerdos estratégicos. De las pocas positivas cuando el mundo tembló ante la economía digital.