Uber

Los legisladores de California están a punto de dar un golpe mortal a Uber (también a otras firmas como Lyft) que le obligará a remodelar su actual negocio de movilidad, en especial en el segmento del transporte de personas. Con la nueva norma que se pretende aprobar esta misma semana, Proyecto de Ley 5 de la Asamblea, los conductores de Uber dejarían de ser autónomos para incorporarse a la plantilla de la compañía. La medida tendría un impacto directo no solo sobre los resultados de la compañía, sino que frenaría en seco su expansión en el extranjero, como en España, dado que se abre la puerta a otras actuaciones.

España era uno de los países en los que Uber tenía previsto un mayor crecimiento de su presencia para los próximos años, según declaró la misma en su folleto de salida a bolsa. Uno de los pilares del negocio de Uber en los próximos años será el de seguir creciendo en muchos de los países en los que ya tiene presencia, entre los que destacan Argentina, Italia, Japón, Corea del Sur y España, “donde nuestra capacidad para hacer crecer nuestras operaciones de compartir viajes a escala es alta”, señala la compañía en el folleto de la OPV remitida a la SEC, el regulador estadounidense. La compañía prosigue explicando que además de los productos de movilidad que ya ofrece “espera aumentar su presencia” a través de otros servicios.

Pese a la intención de desarrollo en países como España, Italia, Japón o Corea del Sur, la misma se supeditaba a que la legislación fuera en cierta medida benevolente con su modelo de negocio: “Tenemos la intención de expandirnos en cada uno de estos mercados según lo permitan las normativas y al introducir productos que cumplan con las normativas locales, como los productos de taxi o las ofertas de alquiler”. Ahora, con los cambios normativos que se podrían producir dicha expansión se ve peligrar, puesto que no solo se trata de California (aunque es la más avanzada) sino que en el caso de España también se está empezando a estudiar por parte de los reguladores.

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En el caso de España, los conductores de Uber, al igual que ocurre en California y que pretende cambiar la ley, no son empleados de la compañía, sino asalariados. Lo anterior significa que un ahorro muy importante para la compañía al no tener que pagar recargos a la seguridad social, las contingencias que pagan las empresas se acercan al 30% del salario de cada trabajador, tampoco se hacen cargo de los pagos por posibles bajas de los mismos al igual que las vacaciones. Al final, dicho margen es uno de los factores más importantes, casi por encima de las economías de escala que pretenden crear, que han llevado a dichas como Uber, Lyft o Cabify a valer varias decenas de miles de millones.

FUERTES CAÍDAS EN BOLSA PARA UBER Y LYFT

Pese a que la compañía nunca hablará en público de que una parte importante de su margen, sino el que más, procede de que puede jugar a tener conductores autónomos, fácilmente se puede comprobar en sus cuentas. Aunque todavía es más fácil siguiendo el hundimiento de sus títulos en bolsa a medida que avanzaba el Proyecto de Ley Número 5 de la Asamblea de California, ya se sabe cómo funcionan los mercados y, normalmente, el castigo bursátil va acorde con la caída esperada de los beneficios futuros.

 

En concreto, la acción de Uber se ha deslizado en apenas un mes desde los 39 dólares hasta los 30,7 dólares (que tocó a lo largo de la sesión del pasado martes) y que le llevó a mínimos en su corta historia bursátil. En volumen, la pérdida ocasionada por un posible nuevo paradigma en el negocio impulsado desde EEUU es todavía más impresionante y superó los 9.000 millones de dólares, lo que lleva a la firma a que en la actualidad valga la mitad (unos 53.000 millones de dólares) de su primera valoración antes de salir a bolsa que se acercaba a los 100.000 millones. En el caso de Lyft, la caída mensual no ha sido tan más pronunciada, del 16,5%, aunque también ha sido importante.