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Foto de las casas en los árboles del Camping Monte Holiday, Gargantilla del Lozoya, Madrid.

Las casas rurales siempre se han vendido como una vía de escape perfecta de las grandes urbes y las aglomeraciones. Un leitmotiv que, tras la irrupción del coronavirus, cobra más sentido que nunca. Para algunos empresarios de este sector del turismo rural “pasar un finde en un alojamiento en la Sierra de Madrid, escaparse al campo, en estos momentos que vivimos de estrés, ansiedad y pandemias virales se ha convertido casi en una cuestión de prevención sanitaria”. Así se puede leer en un blog de un establecimiento de turismo rural y resulta bastante convincente. Pero la sombra del coronavirus se desliza silente por todos los rincones de la geografía, incluso por aquellos en los que no hay casos confirmados de afectados.

Avanzando un paso más, en los tiempos que corren, el turismo rural podría suponer algo mejor que un plan de ocio alternativo a los períodos vacacionales que se avecinan, y convertirse en una oportunidad para quitarse del foco del contagio localizado, por ejemplo, en Madrid. Pero la información sobre el virus avanza a velocidad de vértigo y las certezas se vuelven incertidumbres en un panorama cambiante por instantes.

Actividades al aire libre alejadas de las grandes concentraciones de las ciudades, sobre todo ahora, en los supermercados; instalaciones hoteleras con plazas muy limitadas, en lugares donde no se cuentan diagnósticos confirmados, ofrecen una sensación de estar a salvo, que contrasta con la que viven los grandes y no tan grandes complejos hoteleros, que no paran de recibir cancelaciones.

CAÍDA DEL 50% EN LA OCUPACIÓN

“En el campo es todo más tranquilo”, ha comentado a MERCA2, Antonio Gonzalo, CEO del Camping Monte Holiday, una referencia del Ecoturismo, con unas instalaciones únicas en Europa. “Teníamos todos los alojamientos llenos para el fin de semana y hemos bajado al 50% de ocupación” ha explicado Gonzalo, que además destaca el refuerzo en las medidas adoptadas en prevención del coronavirus: “hemos cancelado todas las actividades en grupo, ofrecemos servicio de restaurante solo en take-away, atención desde ventanillas, control diario de temperatura a los trabajadores, limpiezas en profundidad de todas las instalaciones…pero a nivel cliente, no recibimos reservas, solo cancelaciones”, ha afirmado.

Desde la declaración del escenario de “contención reforzada” por parte del Ministerio de Sanidad y de la Comunidad de Madrid el pasado lunes 9 de marzo, las cosas han cambiado, también para el turismo rural. Pero la paralización en empresas y el cierre de centros educativos, el teletrabajo y el aislamiento preventivo darán resultados en unos 15 días según previsiones de las autoridades sanitarias. Para entonces, quizá se pueda pensar, animados por el hartazgo de la reclusión obligatoria de los últimos días, en salir a desconectar a lugares que, sin duda, ofrecen condiciones más seguras de vacaciones, hasta que el coronavirus quede en el recuerdo como una pesadilla.

El sector de las grandes cadenas hoteleras tardará un poco más en sobreponerse del impacto económico del miedo al contagio de los usuarios. También las aerolíneas tienen un horizonte más alejado de recuperación económica.

MEDIDAS PARA COMBATIR LOS EFECTOS DEL CORONAVIRUS

La patronal hotelera ha mostrado su “respaldo absoluto” al conjunto de medidas sanitarias que recomienda el Gobierno a través del Ministerio de Sanidad, eso sí, dado el impacto económico de esta crisis sanitaria, CEHAT exige al Estado un paquete de “medidas urgentes”.

Los hoteleros consideran necesario garantizar la liquidez de las empresas, mediante el aplazamiento de los pagos a la Seguridad Social por un periodo no inferior a tres meses sin recargos ni intereses a todo el sector hotelero. De igual forma, CEHAT solicita también el aplazamiento de otros impuestos de carácter local, como el IBI, el IAE o las tasas municipales.

La patronal apunta también que ahora no procede el planteamiento de nuevas figuras fiscales, tales como el anunciado impuesto sobre el combustible para el transporte aéreo y ve urgente que se aplacen por un periodo superior a un año las denominadas tasas turísticas de ámbito local o regional.

Además los hoteleros proponen al Gobierno que habilite una línea extraordinaria de financiación a través del ICO con créditos blandos. Como medida para proteger el empleo, se plantea una agilización y flexibilización en la tramitación de Expedientes de Regulación Temporal de Empleo.