El sábado pasado Cuatro lanzó ‘A toda pantalla’ bajo la premisa de que la música volvía a tener espacio en la televisión comercial. Este hecho es una verdad a medias, ya que este formato conducido por Darío Manrique y María Gómez, prometía mucha música en su estreno y nos dejó con las ganas pese a las palabras de su presentadora en su presentación: “Como referente podemos acercarnos un poco a lo que era ‘Nosolomusica’. El sabor podría ser ese, pero creo que hay varias cosas diferentes. Por un lado, obviamente, la producción hecha íntegramente por smartphones. También el ritmo, ya que son 25 minutos que van volando, con secciones muy cortas. Por otro lado está la selección musical, que va a ser muy ecléctica: Desde grupos comerciales como Morat y La oreja de Van Gogh, hasta otros consolidados como Amaral, pasando por descubrimientos como pueden ser Viva Suecia, unos chavales murcianos que están empezando a despuntar, algo más indie como Depedro, o Rayden, que es un rapero. Creo que la selección musical es un punto diferencial, sobre todo porque en la tele parece que hasta ahora solo había cabida para cosas más comerciales, y nosotros abrimos el abanico a que entre otro tipo de música”.

‘A toda pantalla’ se estrenó con Amaral o Carlos Vives, pero pese a que hay música todo cobra un tufo comercial: desde el patrocinio de LG, que suministra con los móviles con los que se graba este programa low cost, a los grupos que aparecen, que de ser mal pensados pensaríamos que han sido reclamados por su discográfica y no por un prescriptor musical. Porque este es el principal problema de este tipo de formatos y de las radiofórmulas, cada día más divorciadas del público al que se dirigen. La música es históricamente un negocio cultural, pero en los últimos años la dinámica ha sido grotesca en algunos aspectos ya que las discográficas adquirieron un poder que eran ellas las verdaderas “deejays” y no los locutores ochenteros. Y de eso hay algo en este espacio, que incluso se atreve con secciones como “Guía de tentaciones”, que recomienda restaurantes y tiendas gastronómicas, o “Cocina Pop”, en el que se incluyen recetas. ¿Estamos ante la gastromúsica comercial? Eso parece. 

‘A toda pantalla’ se estrenó demostrando que puede ser calificado como un espacio con música, no como un programa musical al uso

Es cierto que los reproches a Mediaset habría que limitarlos por este proyecto. Y es que el grupo hispanoitaliano siempre ha demostrado que cuando ofrece espacios culturales en realidad son envoltorios de publicidad: hay tienen el ejemplo del mítico ‘Estrenos de cartelera’, o del espacio literario ‘Mil palabras y más’. En realidad son publirreportajes patrocinados por una marca comercial, pero es una pena que en televisión abunden espacios pseudomusicales como La Voz, Tu cara me suena u Operación Triunfo, que prepara retorno a TVE tras dieciséis años. Mientras estos éxitos se suceden grupos consagrados apenas encuentran espacios donde cantar en directo. Se salvan de la quema ‘Late Motiv’ de #0 y ‘Sálvame Naranja’, que tiene arrendados sus minutos musicales finales a una discográfica. Estos espacios sumados a algunos conciertos que se emiten en las televisiones de madrugada, también con unos fines comerciales que han llevado incluso a acusaciones de delito.

El reproche y la culpa de esta ausencia es de RTVE, que no cumple su misión de servicio público y tan solo se consuela con ‘Los conciertos de Radio 3’, relegados a altas horas de la madrugada en La 2. Ya no quedan formatos como ‘Música Sí’, ‘Músicauno’ o ‘No disparen al pianista’, que servían como plataformas promocionales para la industria musical nacional. ¿Y ahora qué? En La 1 no dejan de estrenar gazpachos musicales como ‘El Hit’, ‘El gran reto musical’ o ‘Fantastic Dúo’ mientras se niegan a poner en pie un formato musical al menos digno. Y eso que el cine tiene su hueco, ‘Historia de nuestro cine’, ‘Versión Española’ o ‘Días de cine’, al igual que los libros, ‘Página 2’ o ‘Libros con uasabi’. ¿Por qué no la música? No está claro, pero es una pena que Televisión Española, ahora centrada en rescatar viejos formatos y en mirar de reojo a la competencia, no se atreva a poner en marcha la deliciosa referencia que todos los amantes de la música tienen en mente en nuestro país: Un lugar llamado mundo, que también patrocinado (hay patrocinios que merecen la pena y no dirigen los proyectos apadrinados), demostró su gran calidad durante algún tiempo en Canal Plus.