celíaco

Tienes que saber que una persona celíaca es alguien normal, pero que no puede comer gluten. No le puedes decir a un celíaco “come un poco que no te pasará nada”, porque al que no le sucederá será a ti, pero él o ella puede ponerse malo por “un poco”.

Se trata de una enfermedad crónica intestinal que no tiene cura. Entiende que si tienes alergia al polen puedes vacunarte para mitigarlo, sin embargo, un celíaco lo es para toda la vida. ¡NO ES UNA ALERGIA!

Hasta hace no mucho se creía erróneamente que solo era una enfermedad infantil, cosa que ha quedado más que demostrada porque se está diagnosticando a personas adultas de hasta “50 años”.

Los celíacos no toleran la proteína llamada gluten que encontramos en el trigo, la avena, la cebada y el centeno. Existentes en la mayoría de las comidas de hoy en día.

Las personas con enfermedad celíaca que no tienen síntomas, también pueden desarrollar complicaciones de la enfermedad con el tiempo si no reciben tratamiento.

Síntomas de un niño celíaco

Los síntomas digestivos son más comunes en los niños y pueden incluir hinchazón, o una sensación de plenitud o inflamación en el abdomen, lo que les hace creer que están saciados o llenos, siendo mentira.

La diarrea crónica es algo muy molesto y desagradable que les puede afectar incluso psicológicamente, o al contrario, sufrir estreñimiento e incrementar la inflamación de abdomen que viene acompañada junto con los conocidos dolores de barriga y gases. Las heces pueden ser grasosas, con mal olor y que flotan.

Que un niño no sea capaz de absorber esta proteína en el momento de crecimiento le puede acarrear daños en el esmalte de los dientes permanentes, pubertad tardía, retraso en el desarrollo en los bebés, “cambios de humor” o sensación de molestia o inquietud, retraso en el crecimiento, baja estatura y pérdida de peso.

Como curiosidad te diré que hay estudios que demuestran que cuanto más tiempo se es amamantado un bebé más tardan en aparecer los síntomas de la enfermedad celíaca.

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