Tesla

El que fuera ingeniero aeroespacial estadounidense, Edward A. Murphy, se hizo mundialmente famoso por su ingenio sobre lo gafe que pueden ser las personas, aunque siempre hay alguien que se lleva el premio gordo (en lo de atraer a la mala suerte). En sus ocho leyes, el bueno de Murphy resumió una gran parte del pensamiento pesimista que ha llegado hasta nuestros días, en el que impera eso de qué si algo pude salir mal, saldrá mal. Aunque bien se podría aplicar ese extenso conocimiento a otro ingeniero más actual, Elon Musk y su apreciada firma Tesla, quizás se le ajuste mejor el corolario que Peter O’Toole: “Murphy era demasiado optimista”.

En esa dolorosa situación anda encallada una de las mentes más brillantes de nuestro tiempo, la del señor Musk, en mitad de la tormenta que se le viene encima. Tesla presentaba hasta hace poco, problemas de: producción, de ventas, roturas de stock, de flujos de efectivo que a su vez crean problemas de financiación y mayor deuda, la acción ha perdido soportes clave (por debajo de los 200 dólares), hace un par de semanas uno de sus modelos (que, además, levaba el piloto automático) tuvo un accidente que le costó la vida a un conductor, y ahora (por causas ajenas) ponen en riesgo su relación con uno de sus principales zonas de producción y mercado de ventas que es China. Una pena que el señor Murphy, o en su defecto el señor O’Toole, no conocieran a Tesla y a Musk.  

Tesla se juega mucho en China en un momento en el que la relación del gigante asiático con Estados Unidos es cada vez más distante. Las cifras expuestas por el hombre que sigue al milímetro a la firma, Adam Jonas, en el banco de inversión más grande del mundo, Morgan Stanley, así lo atestiguan, ya que según Jonas el 25% de la producción de su prototipo estrella SUV, el modelo Y, que busca revitalizar las ventas debe provenir de China. Así, el analista de la firma de inversión señala que “con el tiempo, creemos que los inversores no estarán dispuestos a pagar un múltiplo alto (esto es que reducirá su precio en bolsa se reducirá) por las firmas de automóviles de Estados Unidos que venden en China”.

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El problema de la actual situación entre los dos gigantes mundiales es que cuando uno ataca el otro responde. Así, todavía se están esperando reacciones por parte del gigante asiático a los últimos movimientos de Trump, pero hace menos de 10 días China ya amenazó con aumentar los aranceles a los productos de Estados Unidos, en los que se incluyen los automóviles, por 60.000 millones de dólares a partir del 1 de junio. Por lo que se espera que sea ahora China, tras el contragolpe con Huawei orquestado por el presidente estadounidense, la siguiente en golpear.

A la firma tampoco la está beneficiando las últimas opiniones que están llegando desde otras casas de apuestas. Desde Loup Ventures, una de las últimas en pronunciarse, explican que la situación podría ser peor de lo que se esperaba: “Ahora estamos considerando que las entregas de Tesla se verán afectadas por los aranceles que impuestos en China. Pese a que nuestra opinión es minoritaria (porque algunos inversores esperan que Tesla esté exento de los aranceles dada la inversión de la compañía en la fábrica de Shanghai), creemos que impactarán en la demanda de China, ya que incluye a los consumidores chinos que boicotean a la firma y a los propios funcionarios chinos que agregan complejidad al proceso de entrega “.

PODRÍA TESLA LLEGAR A VALER TAN SOLO UN PUÑADO DE DÓLARES

La realidad más profunda en torno a Tesla, que comparten la gran mayoría de analistas que siguen la compañía, es que es una empresa muy difícil de medir. Su valor de marca, su tecnología líder en un sector con un potencial enorme, un líder icónico… todo ello le da una ventaja sobre otros gigantes como Volkswagen, Renault o Ford. Pero todo ello va perdiendo sentido a medida que el desgaste se hace mayor, ya no solo son los problemas financieros, sino que un colapso en China tumbaría lo único que tiene ahora mismo: que es una empresa que crece rápido.

El problema es que sin China, la infraestructura creada por Musk para crear más de un millón de coches al año se puede estancar por debajo de las 350.000 unidades y eso sí que es un problema

“A nadie le importa la deuda; a nadie los CDS (seguros antes impagos en los bonos de Tesla), siempre y cuando la compañía crezca“, resumía Jonas. El problema es que sin China la infraestructura creada por Musk para crear más de un millón de coches al año se puede estancar por debajo de las 350.000 unidades y eso sí que es un problema. Por ello, la compañía ha caído a plomo en las últimas semanas y las casas de análisis han sacado a la luz informes demoledores.

Un ejemplo de lo anterior lo tenemos en el propio Morgan Stanley, la cual advierte que en el peor escenario el valor de Tesla estaría muy cerca de cero, en concreto 10 dólares por acción. “La demanda está en el corazón del problema”, explicaban los analistas liderados por Jonas, a lo que seguían con que “Tesla ha crecido demasiado en relación con la demanda a corto plazo, lo que ejerce una gran presión sobre los fundamentos”. Algo más de valor prevé en un mal escenario Citi, pero también implicaría llevar a la firma al default, que le da un valor a las acciones de 36 dólares debido a las “inquietudes en la demanda y en sus flujos de efectivo persistentes”. En definitiva, que la guerra comercial se podría tomar una gran víctima y no sería Huawei, sino Tesla.