A mediados de diciembre se conoció, a falta de que se confirme oficialmente, el resultado de la subasta de aceptación de la oferta de Telefónica, TIM y Claro por los activos del Oi en Brasil. Una de las cuestiones que deben acatar las compañías ganadoras será mantener los precios de las tarifas de los clientes durante el periodo de transición que fije el regulador brasileño. Algo que no perjudica a la empresa española, puesto que se trata de un negocio que no rentará de manera inmediata.

Así, pese a que puede resultar un movimiento raro el que ha llevado a cabo Telefónica junto a sus socios y competidores, sobre todo por su proceso de desinversión en el resto de Latinoamérica, lo cierto es que la compañía que dirige José María Álvarez-Pallete se ha posicionado de manera muy inteligente en uno de los mercados con mayor potencial de crecimiento en el sector de las telecomunicaciones.

Además, esa congelación en las ofertas y promociones que deben tener los operadores que se hacen con los activos de Oi será momentánea. Y, lo más importante, Brasil se irá recuperando de la crisis económica poco a poco, por lo que no hay una necesidad de agitar la competencia en un mercado muy fragmentado donde sus socios y competidores poseen una cuota de mercado móvil superior al 30%, al igual que Telefónica.

También hay que tener en cuenta, tal y como valoran los analistas, que la penetración del 5G en Brasil tendrá un menor ritmo que en otros mercados. Pero cuando lo haga, el potencial de crecimiento será enorme en un país donde faltan muchas regiones por tener una conectividad plena.

COMPRA INTELIGENTE DE TELEFÓNICA

Para Alik García, analista de Intercam Banco, la principal razón por la cual América Móvil, Telefónica y TIM decidieron repartirse este negocio fue porque cada uno tenía necesidades específicas. En Brasil hay límites regulatorios y, en particular, en temas de acumulación de espectro.

Dado que América Móvil compró en diciembre del año pasado a Nextel Brasil, dueño de un importante espectro radioeléctrico aunque con baja base de clientes, el interés de América Móvil en esta nueva transacción fue adueñarse de una parte importante de usuarios de Grupo Oi. Esto, con la finalidad de sacar el mayor provecho posible del espectro adquirido con anterioridad.

Mientras, la adquisición del negocio móvil de Oi supone para Telefónica 43 MHz de espectro, el 46% de las frecuencias del grupo Oi. Otra situación que le deja en buen punto de partida para los futuros despliegues móviles que haya que ejecutar en el país.

UNA ECONOMÍA QUE CRECE

La economía brasileña creció a un ritmo récord del 7,7% en el tercer trimestre del año frente al segundo, tras la también histórica contracción que sufrió entre abril y junio (-9,6%). De acuerdo con los datos divulgados por el Gobierno, la economía brasileña registró un significativo rebote en el tercer trimestre impulsada por el fuerte crecimiento de la producción de la industria (+14,8%) y de los servicios (+6,3%), así como por la retomada del consumo de las familias (+7,6%).

La sólida recuperación del tercer trimestre, provocada por la rápida vuelta de las actividades paralizadas por las medidas de distanciamiento social para frenar el coronavirus, permitió a Brasil salir del estado de recesión técnica en que había caído en junio, cuando completó dos trimestres seguidos de crecimiento negativo.

UNA ADQUISICIÓN LENTA

El proceso ha sido lento. Telefónica y sus socios firmaron en agosto un acuerdo de exclusividad con el Grupo Oi para negociar la venta de los activos de telefonía móvil de la brasileña, que tenía como objeto garantizar la seguridad y la rapidez de las negociaciones entre los oferentes y la sociedad brasileña.

Posteriormente, las tres compañías lograron hacerse con la calificación de ‘stalking horse’ (primer licitador) en la fase previa a la subasta, lo que otorgaba al consorcio el derecho, a su sola discreción, a cubrir la oferta de mayor valor que pudiera presentarse en dicho proceso competitivo.

La oferta de 16.500 millones de reales brasileños (2.656 millones de euros) incluye 756 millones de reales brasileños (122 millones de euros) destinados a los servicios transitorios que serán prestados por el Grupo Oi a los oferentes por un periodo de hasta 12 meses, así como el compromiso de celebrar contratos a largo plazo para la prestación de servicios de capacidad de transmisión a través de sus infraestructuras.

Telefónica desembolsará una cantidad correspondiente al 33% del precio base, equivalente a 5.500 millones de reales brasileños (unos 884,5 millones de euros), por los servicios transitorios, así como un importe del 22% del valor actual neto del acuerdo, unos 179 millones de reales brasileños (unos 28,79 millones de euros), por el acuerdo de capacidad.