Telefónica

Telefónica no quiere ceder terreno en ningún área de negocio. Por eso, ha relanzado su estrategia de fibra mayorista, sobre todo en el segmento empresarial e industrial. La competencia de Lyntia como operador neutro, y la fuerza de Red Eléctrica han forzado a la compañía azul a mostrarse más agresiva.

Según explican fuentes del sector a MERCA2, la compañía dirigida por José María Álvarez-Pallete pretende jugar un nuevo papel en el segmento de la fibra mayorista más allá del mercado residencial. Y es que según las últimas cifras de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), a cierre de 2019 el negocio de la fibra oscura movió en España 200 millones de euros. Un pastel que Telefónica no quiere dejar pasar.

Además, el negocio ha crecido de manera sustancial en los últimos años, puesto que en 2017 se movían en este mercado 160 M€. Un ejemplo de que se trata de un ‘business’ muy lucrativo se observa en los últimos movimientos del sector, donde Lyntia se hizo con la fibra oscura de Iberdrola y, de igual manera, Red Eléctrica está sondeando una desinversión de sus activos si, llegado el momento, necesitara hacer caja.

En este sentido, y pese a que Telefónica no es competidor directo de la compañía dirigida por Eduardo Taulet o la semipública -puesto que el operador azul sí tiene su ‘fibra encendida’ para los clientes-, al final del proceso sí compiten por el mismo negocio: ofrecer acceso mayorista a empresas o industrias para conexión de fibra.

Detrás de la inminente explosión de este negocio se esconde el auge del ‘Edge Computing’ y el impacto que tendrá el 5G sobre todo en el ámbito empresarial e industrial. Por eso, Telefónica no quiere ceder más terreno ante Lyntia, Red Eléctrica y las demás compañías metidas en el negocio de la fibra oscura. Los principales clientes de este negocio son los operadores de telefonía, socios primarios del operador azul, por eso no quiere que haya una posible fuga hacia alternativas neutras.

Y no solo eso. Las empresas e industrias también son clientes de fibra mayorista, y ese negocio es el que Lyntia intenta ofrecer como prioritario pero que, Telefónica, no está dispuesta a perder. Sobre todo porque asume que se trata de un segmento que seguirá creciendo durante los próximos años.

TELEFÓNICA, CELLNEX, REE…

La pujanza de este negocio se demuestra en el interés que hay por parte de operadores de telefonía, compañías con infraestructura o fondos industriales. Y Telefónica lo sabe. Un ejemplo es Cellnex. Pese a que la compañía comandada por Tobías Martínez no ha querido meterse de lleno en el negocio fijo de la fibra, salvo algún caso aislado, desde el operador neutro nunca descartan por completo que, en gran o pequeña parte, terminen entrando. Por ejemplo con un acercamiento a Red Eléctrica para hacer con ciertos activos.

Precisamente el operador del sistema eléctrico y gestor de las redes de alta tensión se encuentra muy activo en esta área. Red Eléctrica debe retomar los planes de futuro de Reintel, la división telco de la compañía. Fuentes del sector explican a MERCA2 que dentro de la compañía asumen como algo negativo los avisos constantes que tienen tanto del regulador como del Gobierno sobre las inversiones previstas en la red de fibra. Por este motivo, los movimientos que se hagan en esta división deben ser prudentes.

El problema es que Red Eléctrica no acaba de dar con la tecla. Bien es cierto que en los últimos meses han tenido profundos cambios corporativos, incluyendo la marcha de su anterior presidente, Jordi Sevilla; y la llegada de Beatriz Corredor como sustituta. Pero los frentes abiertos con Reintel llevan desde la primavera de 2019.

En esa fecha la compañía valoraba de manera pública la opción de sacar a Bolsa esta división, con los 50.000 km. de fibra óptica oscura como principal activo; o de encontrar socios financieros que se hicieran con parte de la compañía. En esos movimientos, y quizá sabiendo los toques de atención posteriores, desde Red Eléctrica planteaban también que societariamente Reintel pudiera depender de la estructura orgánica de Hispasat.

Bajo este escenario, y con semejante infraestructura, que duplica los activos que tenía Iberdrola, la competencia y el negocio irán en aumento. Algo que Telefónica no quiere dejar pasar. Para ello sabe que hará falta renegociar contratos, acercarse a nuevas puertas y captar potenciales clientes que ahora mismo tienen sus ojos en la fibra oscura.