Telefónica
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En medio de la pandemia y de la situación de excepción que vivimos, la Telefónica de José María Álvarez-Pallete ha llevado a cabo la operación corporativa del año en España: ha llegado a un acuerdo con Liberty Global para unir sus negocios en el Reino Unido y formar una joint venture participada al 50% por ambas compañías.

No han sido muchas las empresas que han mantenido estas últimas semanas una actividad frenética. Mucha de la actividad corporativa se ha limitado a las ayudas y la RSC, que se podría resumir en las compras de mascarillas y fletar aviones desde China. Y Telefónica ha estado en la cabeza de todo ello junto a otras compañías como Inditex o Iberdrola, pero además, pueden presumir de no haberse quedado inactivos o paralizados, sino haber continuado diseñando la estrategia de la empresa en la que aspiran a convertirse en los próximos años.

En concreto, ambos operadores han cerrado un acuerdo para fusionar sus negocios en el Reino Unido, en una operación valorada en más de 24.000 millones de libras esterlinas (27.800 millones de euros) que ha sido confirmada a primera hora a la CNMV y por la que la operadora española recibirá un pago en efectivo de 5.500 millones de libras (6.300 millones de euros). O2 y Virgin Media esperan lograr sinergias valoradas en unos 700 millones de libras esterlinas. Y es que desde hace semanas un equipo de casi de 200 personas trabajaba en la operación de fusión al 50%.

El resultante de esta fusión un gigante de las telecomunicaciones en el Reino Unido, de similar tamaño que BT, el operador dominante en el mercado británico. La nueva compañía será el primer operador del Reino Unido en términos de ingresos por servicios, con una cuota de mercado del 34%, frente 32% de BT, el 18% de Vodafone, y el 9% de Three. Todo ello con estructura empresarial mucho más ligera, que le permitirá mantener mejores margenes operativos y tomas decisiones comerciales más rápidas y arriesgadas. Una ventaja competitiva.

En los últimos meses Telefónica hacía hincapié en la voluntad estratégica de permanecer en mercados rentables y donde pueda tener una posición solida de liderazgo, empezando a desinvertir en localizaciones que no tenían una aportación clara en términos de EBITDA. Este movimiento es un claro ejemplo de ese camino. Así, Telefónica competirá de tú a tú con BT en su propio terreno. Hasta el día de hoy Telefónica era el operador de referencia en España y Brasil, con esta operación conquista su tercer gran mercado, el Reino Unido donde se convertirá también en player de referencia. Su presencia también es importante en el mercado alemán, donde sus resultados mejoran y las operaciones son muy rentables, pero aún no tiene un peso especifico en ese mercado como en los anteriormente citados.

Telefónica logra la cuadratura del círculo. Posición dominante en UK y liquidez de casi 6.300 millones. Un éxito personal del Presidente

Pero lo más espectacular es que lo va a poder hacer, va a poder competir siendo el gran gigante del mercado británico haciendo caja y sin renunciar a nada. Aunque la operación es una fusión al 50% debe haber una compensación ya que las compañías nunca son iguales. Virgin, propiedad de Liberty, arrastra una importante deuda, por lo que Telefónica, que mantiene a O2 limpia de pasivo, va a ser compensada con una importante cantidad que llegaría a los 6.000 millones de libras, unos 6.300 millones de euros.

REPORTA UNOS 6.300 M€ SIN RENUNCIAR A NADA

En un abrir y cerrar de ojos el operador español podrá competir al primer nivel en el Reino Unido y hará caja para poder reducir su deuda. Pero no sólo eso, con esta importante suma, el operador puede además afrontar nuevas oportunidades en cuanto a operaciones corporativas que se están estudiando en la planta noble de Distrito Telefónica y que se irían anunciando de aquí a final de año. Con esta liquidez en caja es de prever que vamos a vivir muchas noticias en los próximos meses por parte del operador español. Una operación redonda, que hay que valorar en sus circunstancias históricas.

Telefónica compró O2 en una operación arriesgada. En pleno auge de la era Alierta, uno de los excesos de la época: se pagaron 24.000 millones por O2. Es cierto que las cifras son relativas, y deben ponerse en contexto: en aquellos momentos la telco española (año 2005) capitalizaba 83.000 millones de euros, y había abundante dinero -y muy barato- para el sector de las telecomunicaciones. Hoy el ciclo y las circunstancias del sector, han cambiado.

En estos 15 años han sido varias las oportunidades de deshacer la operación.

En 2016 Bruselas impidió la venta a Hutchison por 13.000 millones, poco después se valoró y después se abortó la operación de salida a bolsa de la filial. En 2018, O2 se valoraba en tan sólo 10.500 millones de euros, menos de la mitad del precio original de compra. Fuimos muchos los que en aquel momento vimos en la venta de la filial británica, aún asumiendo pérdidas, una buena manera de conseguir liquidez para reducir la -en aquel momento galopante-, deuda de Telefónica.

Sin embargo, hoy podemos decir que fue Álvarez-Pallete el que acertó aguantando contra el criterio de los analistas que exigían la rápida desinversión. Pero el Presidente de Telefónica, que manifestó en varias ocasiones que “no iba a malvender ningún activo”, apenas dos años después consigue una fusión que le da alas para competir en uno de los principales mercados del mundo, y en el mismo acto liquidez por casi el 60% del valor que iban a pagar dos años antes. Y lo más singular, la operación es igualmente buena para Virgin. Un auténtico win-win.

O2 Telefónica

José María Álvarez-Pallete logra una operación singular que puede calificarse de jugada maestra, estratégicamente, esta llamada a ser la gran operación corporativa de una empresa española en el 2020. Conviierte a Telefónica en líder de uno de los principales mercados mundiales por medio de esta Joint Venture y eso no sólo no deteriora las cuentas de la matriz sino que reporta una inmensa línea de liquidez creando además el campeón del mercado británico. Se produce la cuadratura del círculo, y llega finalmente la operación de O2 como nadie la esperaba meses atrás.

NUEVA PLATAFORMA CONVERGENTE

La nueva plataforma convergente crea un proveedor integrado de telecomunicaciones a nivel nacional en Reino Unido con más de 46 millones de suscriptores de vídeo, banda ancha y conectividad móvil y unos ingresos de 11.000 millones de libras (12.588 millones de euros).

La nueva plataforma pondrá al cliente en el centro de su estrategia y contará con la escala necesaria para innovar en un entorno digital cambiante, invirtiendo 10.000 millones de libras (11.421 millones de euros) en el Reino Unido durante los próximos cinco años.

Telefónica y Liberty Global proporcionarán a la joint venture tras el cierre de la operación un conjunto de servicios de Tecnologías de la Información (TI) y tecnología, compras, gestión de marcas y otros servicios de soporte, principalmente. Los gastos anuales en los que incurrirá dependerán, en última instancia, del nivel real de servicios que finalmente requiera.

La dirección ejecutiva de la joint venture será nombrada por sus socios con anterioridad al cierre de la operación, mientras que el consejo de administración estará compuesto por ocho miembros, cuatro representantes de cada uno de sus socios.

Mike Fries, presidente ejecutivo de Liberty Global, y José María Álvarez-Pallete, presidente ejecutivo de Telefónica, serán miembros de dicho consejo. El cargo de presidente del consejo de administración rotará cada dos años, entre Liberty Global y Telefónica, empezando por Liberty Global.

VENTA DE ACCIONES

Cada socio se reserva el derecho de iniciar una oferta pública de venta acciones (OPV) de la empresa conjunta tras el tercer aniversario del cierre de la operación. Además, las partes han acordado distintos mecanismos de restricción a la transmisión de las acciones hasta pasados cinco años desde el cierre de la operación, momento a partir del cual cualquiera de los socios podrá iniciar la venta a un tercero, sujeto a un derecho de adquisición preferente otorgado a favor del otro socio.

Las compañías informan de que el cierre de la operación se espera hacia mediados de 2021, sujeto a las correspondientes aprobaciones regulatorias, a la ejecución de las mencionadas recapitalizaciones, así como a otras condiciones de cierre habituales en este tipo de operaciones.

El presidente ejecutivo de Telefónica, José María Álvarez-Pallete, ha subrayado la fusión de ambas empresas supone “un punto de inflexión” en el mercado británico, en un momento en que la demanda de conectividad nunca ha sido tan alta ni tan crítica.

“Estamos creando un competidor fuerte, con una escala significativa y con fuerza financiera para invertir en infraestructuras digitales en Reino Unido, ofrecer más opciones y aportar un mayor valor a millones de consumidores, empresas y clientes del sector público“, ha remarcado.

Por su parte, el presidente ejecutivo de Liberty Global, Mike Fries, ha resaltado que con Virgin Media y O2 trabajando juntos, “el futuro de la convergencia está hoy aquí”. “Cuando la potencia del 5G se una a la banda ancha fija de 1 giga, los consumidores y empresas del Reino Unido ya no mirarán hacia atrás nunca más. Estamos comprometidos con este mercado y alineados con los objetivos de digitalización y conectividad del propio Gobierno”, ha insistido.

LOS RESULTADOS DEL OPERADOR ESPAÑOL SE PRESENTAN

Hoy además, Telefónica presenta resultados del primer trimestre y deben valorarse en tres ejes principales.

El primero, que está llamado a eclipsar todo, la citada operación de O2, en la que todo son ventajas y que hará competir al máximo nivel con Vodafone o BT en su terreno.

Por otro lado el asunto del dividendo con buenas noticias para los accionistas. Se mantiene el dividendo y los accionistas podrán decidir si lo cobran en efectivo o en acciones. Estamos en medio de una pandemia sanitaria, pero en lo económico en medio de una auténtica epidemia de ERTES y despidos, y de anulación de reparto de dividendos en compañías de media Europa. En un contexto COVID-19 en el que decenas de compañías se han visto obligadas a cancelar sus dividendos, la telco española se permite mantenerlo.

El tercer eje, que se conoció hace semanas, pasa a un plano secundario. La esperada inyección de liquidez de 500 millones de euros por la venta de la filial de Costa Rica a Millicom no llegará a producirse por la retirada del comprador. Eso no será un problema por la inyección de capital, muy superior, que va a recibir la telco española, y porque además en términos porcentuales Costa Rica pese a ser un mercado pequeño es de los que más ha mejorado en los últimos meses en latinoamericana. Telefónica podrá decidir si Costa Rica pasa a engrosar las filiales de LATAM, o si plantear otra operación corporativa con algunos jugadores que ya han planteado informalmente interés como America Mobile, o el propio Liberty.

Fue Álvarez-Pallete quién acertó aguantando la posición. Hoy obtiene liquidez y el 50% del gran challenger británico

Mención aparte merece el papelón de Millicom International Cellular, que en Costa Rica opera como TIGO, que se retira unilateralmente de un proceso que se daba por cerrado, tras haber alcanzado un acuerdo de compra por 503 millones de euros. La empresa española demandará a Millicom en tribunales de Estados Unidos. Va a ser difícil que se les pueda tomar en serio en el futuro tras haber actuado de forma temeraria. A determinados niveles, la credibilidad es el mayor activo, y la credibilidad sube poco a poco por las escaleras, pero baja en ascensor. La de Millicom se ha desplomado hasta el suelo y les limitará reputacionalmente en el futuro.