Telefónica Wayra Open Future

Cuando tenía 18 años dirigía por las tardes las relaciones públicas discoteca Joy Eslava (¡todos tenemos un pasado!). Eran los primeros años de la década de los 90, han pasado casi 25 años y hoy lo recuerdo con distancia, pero con mucho cariño. Bajo la dirección de Juan del Campo, un erudito del conocimiento de los hábitos humanos, aprendí un poquito de hostelería, pero sobre todo logré entender muchas cosas de las relaciones personales. Hay cosas que no se enseñan en los Máster, ni tan siquiera en los más caros y reputados. Cosas que sólo se aprenden estando en la calle, y yo las aprendí, quizás más temprano de lo que debía, dentro de las 4 paredes de una discoteca.

De aquella época una de las cosas que recuerdo, es una frase, que decían los hosteleros de la época, y que hoy ha quedado en desuso: “el que vale, vale; y el que no para Disc Jockey”. En aquel entonces un Disc Jockey no tenía de lejos, ni el valor ni la consideración que hoy puede llegar a tener, algunos son auténticas estrellas, pero en la España de principio de los 90 apenas eran unos pinchadiscos.

25 años después me he encontrado, casi de casualidad, con la misma frase adaptada a los nuevos tiempos y el mundo de startups. Un directivo de Telefónica, muy crítico con la gestión de la compañía, me decía con cierta maldad traviesa, “las startups que valen, valen; las que no, van  Wayra”.

UN DIRECTIVO DE TELEFÓNICA: “LAS EMPRESAS QUE VALEN, VALEN. LAS QUE NO, VAN PÁ WAYRA”

La frase, como toda generalización, es algo cruel e injusta. De los cientos de empresas aceleradas por el Grupo Telefónica en su aceleradora Wayra, seguro que hay algunas interesantes. Pero analizando el planteamiento de fondo, tal vez no le falte razón.

Wayra es la incubadora de startups de Telefónica. Nació en 2011 como “academia”. La verdad es que el mero hecho de autodenominarse academia ya es un poco pretencioso. ¿Qué se va a enseñar y a quién? Y lo que es más trágico, ¿quién lo va a enseñar?

En una academia, como cualquier institución educativa, debe haber un auctoritas, una figura reconocida con capacidad legal o moral para avalar y validar proyectos. Por mucho que se empeñen en Distrito C, emprendimiento y Telefónica no son conceptos que históricamente vayan de la mano, y el operador no es precisamente una autoridad en la materia.

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¿Es Aura el nuevo bluff de Telefonica? He de reconocerlo. Me he tragado la conferencia de Telefónica en la que intenta explicar Aura 2-3...

Pasemos por alto lo de “academia”, incluso disculpémoslo, ya que en aquella época aún podía verse en televisión Operación Triunfo y eso hacía que la palabra tuviera connotaciones positivas y atributos interesantes (juventud, emprendimiento, talento) que hicieran que muchos quisieran apropiarse de ella. Cuánto daño ha hecho Operación Triunfo, ¡y no sólo al mundo de la música!

Wayra quiere decir “viento” en Quechua. No es más que una licencia creativa, tan romántica como inútil. Actualmente cuenta con presencia en 10 países. Selecciona proyectos emprendedores en los que invierte una pequeña cantidad de capital (entre 30.000 y 60.000 dólares) tomando una participación en los mismos, y dándoles unos meses, generalmente seis, de “aceleración” en la academia.

No me digas que no te recuerda a una edición de Operación Triunfo… ¡Pues aquí no ha salido ningún David Bisbal!

Primer contacto:

Mi primer contacto con Wayra fue temprano, en su primera edición. Era el año 2011 y me pidieron colaborar como mentor. Me contaron la idea, y me gustó. Empecé a pensar que las cosas estaban cambiando: ¡el Ibex mirando a las startup! La iniciativa era novedosa y todo el mérito de la misma recaía sobre José María Alvarez-Pallete, que había logrado sacar adelante dentro del consejo de Telefónica esta iniciativa, cosa realmente sorprendente y meritoria.

Era una apuesta por la innovación y el emprendimiento. Dudé poco. No sólo acepté participar, sino que además lo hice encantado, pese a que el planteamiento era una broma en sí mismo: “Nosotros invertimos una pasta en esto, tú nos ayudas by the face. Dedicas tu tiempo a un proyecto que nosotros seleccionamos y del que hemos tomado una participación, y por supuesto lo haces sin cobrar nada. Pero no debe importarte, es una manera de empezar a colaborar con Telefónica y así entrar en nuestro ecosistema”. Me reí mucho con lo de entrar en su ecosistema (¿?), pero aun así era una iniciativa interesante y quería verlo de cerca. Lamentablemente pronto me defraudaría.

La academia, situada en Gran Vía 28 en Madrid, estaba dirigida por Gary Stewart y Josep Amorós que se portaron fenomenalmente con nosotros, lo que no evitó que el tiempo dedicado fuera un valioso tiempo perdido. Un espacio espectacular; de diseño, una buena idea, construida sin mucho sentido y con proyectos, que, personalmente me parecieron muy flojos pese a que nos juraban que eran lo mejor de una selección de 600 presentados.

Conclusión, meses después, me tomé un café con Gonzalo Martín Villa, en aquel entonces CEO de Wayra para agradecerle la oportunidad, y explicarle que había sido una pérdida de tiempo y que no podrían volver a contar conmigo en el futuro. Imagino que le dio absolutamente igual, hay más tontos que botellines. Pero en mi ingenuidad llegué a pensar que igual les era útil el feedback. No debió ser así, porque han pasado más de 5 años y siguen con el mismo modus operandi.

Al igual que yo muchos mentores que participaron en las primeras ediciones, si no todos, jamás volvieron a colaborar con ellos. El mejor resumen lo hizo alguien en una reunión de inversores de un fondo de Capital Riesgo: “Yo no trabajo gratis para Telefónica”. Hoy apenas nadie de primer nivel quiere colaborar. Es un subproducto, y la gente, a no ser que tenga que estar allí por obligación (acuerdos de co-inversión, contrapartidas, favores personales, o clientes obligados a ello), no quiere saber nada de nada.

Pero había algo bueno aunque no empezara bien, la cosa iba de startups, ¡eso era novedoso! Lo único que eso, para Telefónica quería decir una cosa diferente de lo que significaba para el resto de los mortales. Allí estas cosas rozan lo absurdo. Lo primero fue montar el equipo. ¿A quién ponemos al frente del proyecto? No. No eran ni inversores, ni emprendedores, ni expertos en tecnología, no se hizo una selección. Eran 2 jóvenes abogados que ya trabajaban en la empresa, sin relación aparente con este sector tecnológico. Uno de ellos hijo del antiguo Director General de Telefónica, Víctor Goyenechea, el otro hijo de un ministro de UCD. Eso, sí, siendo todos abogados imagino que los contratos en Wayra ¡deben salir de película!

En 2014 (último año con datos de personal completos) Wayra tenía 3 empleados con una dotación de 249.000 Euros. Fomentar las startups se paga el kilo a 83.000 Euros brutos de media por persona y año. No está nada mal. Pero claro, esa cifra no incluye la remuneración del presidente… ¡Porqué también necesitamos un presidente!

¿Y a quién ponemos a presidir el proyecto de startups y tecnología de la compañía? ¿Un reconocido innovador? ¿Un emprendedor de éxito? ¿Un experto en inversión de Capital Riesgo? ¿A Groucho Marx? ¡No!, se eligió a Luis Solana, casualmente ex presidente de Telefónica, y de RTVE, destacado miembro del Partido Socialista y hermano del ex ministro Javier Solana. No tengo nada en contra de él ni de su capacitación en este campo, cosa que desconozco, pero rechina que un señor de ¡casi 82 años! sea el presidente de la iniciativa más innovadora de Telefónica. Soy partidario de mantenerse activo tras la jubilación, me parece loable, pero seguro que había otros mejores sitios para su perfil que la interlocución en startups y tecnología. El hombre lo debe flipar. Por ese cargo ingresa mediante contrato mercantil, más de 120.000 Euros más IVA cada año.

Dicen, por cierto, que es la persona que aporta más ilusión e interés de todo el actual equipo de Wayra. Viendo su sueldo no puedo evitar pensar; ¡nos ha jodíonoblesse oblige!

Luis Solana, hermano del Ministro Javier Solana, ex Presidente de Telefónica y RTVE, Actual Presidente de Wayra

En esta casa la realidad supera a la ficción, sobre todo cuando te explican que la empresa ha tenido hasta el pasado mes de diciembre un agresivo programa de prejubilaciones para mayores de 53 años (si, con 54 parece que ya estás cascao para trabajar en el departamento corporativo de Telefónica). A los elegidos se les ha prejubilado con el 70% de su salario (¡que maravilla!) y eso ha costado a la empresa ¡2.900 millones de euros! Muy coherente. Se han quitado de en medio a “los ancianos” de más de 54 años, y han puesto de Presidente de su proyecto de innovación a “un jovenzuelo” de 82. ¡Venga, no desesperes; invito yo a la ronda de chupitos!

Sorprende que Wayra (Proyecto de juventud y emprendimiento) este presidido por un ex presidente de Telefónica de 82 años, que cobra por ello 120.000 Euros más IVA al año

¿Por qué necesitaron poner en marcha Wayra?

La respuesta oficial es que nació para “evitar que proyectos tecnológicos en Latinoamérica y España acaben emigrando a Silicon Valley y bla bla bla”, según palabras de José María Alvarez Pallete, entonces presidente de Telefónica Latinoamérica. Era el guiño de Telefónica al mercado de las startups, a internet y el emprendimiento.

La respuesta no oficial, o cuanto menos la menos académica, te la voy a dar yo. Telefónica había hecho el primo un año antes con la compra de Tuenti (70 millones de Euros) después de haber lanzado Keteke (10 millones de Euros), en total 80 millones de Euros tirados a la basura. Todo ello para ser pieza angular de las redes sociales (¡qué visionarios!, y después de eso, hoy ¡no tienen ninguna!). Algún cerebro pensante de Distrito C debió pensar, “la próxima vez que haya algo interesante en España, es mejor que nazca con nosotros ya dentro, porque si luego lo tenemos que comprar nos meten otra clavada sideral, y el ridículo puede ser apoteósico”

Ayuda a entender esta situación una anécdota épica. Se trata de la presencia de Telefónica en la Campus Party 2010. Eran patrocinadores y, como una contraprestación de su patrocinio, podían dirigirse a los campuseros. Cuando el enviado de la empresa tomó el micrófono, todos los asistentes, se levantaron como en Fuentovejuna, todos a una y se largaron dejando la sala vacía. Años después Gonzalo Martin Villa, hoy Jefe de Innovación del operador, citaba aquel momento en una entrevista como un punto de inflexión. “Todo ocurrió durante una Campus Party, Nos dimos cuenta de que necesitábamos ese cambio cuando uno de los asistentes nos calificó como el muerto de la película de El Sexto Sentido”.

No todo es malo: Las oficinas son chulas.

Se generó un debate interno respecto a la auto-imagen y la imagen percibida por terceros. Una de las respuestas fue rejuvenecerse (Wayra). Si sonaba la flauta, además, podrían hacerse con algún proyecto chulo. Si no era así, no dejaba de ser una buena acción de marketing.

La limosna: (Según RAE: Cosa, especialmente dinero, que se da a otro por caridad)

La cantidad que Telefónica invierte en las startups de Wayra, al menos en España, no tiene sentido alguno. Priman la cantidad versus la calidad. Hoy una empresa de calidad se la rifan los inversores serios, y desde luego no tiene como primera, segunda, ni decimoquinta opción Wayra. Si el proyecto es de nivel alto, tiene necesidades mucho más elevadas que una oficina gratis durante 6 meses, aunque esté camuflada de academia pintona, y un préstamo participativo convertible en acciones de 40.000 Euros. Con ese dinero apenas puedes desarrollar ningún proyecto.

Los buenos proyectos no aparecen por allí, sino por otro tipo de aceleradoras, y fondos de Capital Riesgo; algunos por cierto, financiados por la propia Telefónica. Si la idea de Alvarez-Pallete era que los buenos proyectos no emigren, financiarlos con 40.000 Euros de préstamo participativo no parece que vaya a evitarlo. Insisto que hablo de Wayra España. Es posible que esa cifra sea algo más relevante en otras partes del mundo. Pero aquí es una limosna. Y ojo se trata de un préstamo participativo, ni siquiera necesariamente una inversión.

Un proyecto empresarial mínimamente ambicioso, que quiera crecer y no ser una simple vía de autoempleo, necesita bastante más recursos para ponerse en marcha.

Ampliaciones de Capital de Wayra y deterioro del valor de sus participadas año 2015.

La utilidad para los emprendedores de este programa de aceleración es, en principio, muy limitada. Incluso los profesionales del sector, si una startup ha sido acelerada por Wayra no es el mejor comienzo.

¿Pero es Wayra una herramienta útil para Telefónica?

Tal y como está concebido, es difícil de imaginar, que de aquí salga el próximo Tuenti, o el próximo Acens por el que Telefónica llegó a pagar 80 millones de Euros.

Ellos defienden el proyecto, explicándolo con números gruesos. De hecho, me cuentan que así se le vende a los accionistas cuando hay dudas sobre el mismo. A la pregunta sencilla y directa de ¿todo esto vale la pena? ¿hay un retorno POSITIVO a la inversión en este programa? Las respuestas cómo “estamos participando en más de 600 startups”, “ha habido algunas desinversiones, y es posible que algunas salgan a bolsa próximamente”, o “más de 350.000 emprendedores nos han ofrecido sus ideas de negocio” son vagas, inexactas, evasivas y no reflejan realidad alguna. Los números reales y objetivos de Wayra, son difícilmente sostenibles y defendibles (sobre todo si no los mezclan, como suelen hacer, con otros programas de Telefónica Open Future para disimular)

Siendo una iniciativa que parte de la primera empresa española, debería aspirar a que una parte de los proyectos más ambiciosos que nacen en nuestro país pasaran por allí. Eso no ocurre. Tan sólo las instalaciones están a la altura del proyecto. Pero ni el programa, ni la formación, ni la inversión que se ofrece, ni los mentores, ni la selección de empresas están a la altura que debería exigirse a una empresa de este nivel.

Ahora bien, si el objetivo es mandar notas de prensa y no crear empresas, entonces tal vez estén consiguiendo algo.

Esto es objetivo, y se puede analizar con datos. Estas son las grandes ventas de startups en España desde que Wayra existe:

2011:
Telefónica compra Acens por 80 Millones

2012:
BravoFly compra Rumbo por 50 Millones

2013:
One & One compra Arsys por 140 Millones
Partners Group compra Softonic por 83 Millones
Intel compra Indisys por 26 Millones
Schibsted compra Anuntis por 70 Millones

2014:
Next compra Trovit por 80 Millones
Trip Advisor compra El Tenedor (¿?)
Rio Paraná compra Zyncro por 30 Millones
Schibsted compra Mil Anuncios por 100 Millones

2015:
Imperius compra Akamon por 23 Millones
Food Panda compra La Nevera Roja por 80 Millones
Apax Partners compra Idealista (¿?)
Wedding Wide compra Bodas.net por 44 Millones

2016:
Ebay compra TicketBis por 149 Millones
Venté Priveé compra Privalia por 500 Millones
Monotype compra OlaPic por 117 Millones
Ofertix compra LetsBonus por 13 Millones

Ninguna empresa entre las grandes ventas en España tras 6 años ha pasado por Wayra, proyecto que le costó en 2015 a Telefónica 11 millones de Euros, otros 17 millones más en 2014, y otros 10 millones en 2013. Vamos, 38 millones de euros sólo en los 3 últimos años.

Algún purista puede decir que para muchas de las participadas por Telefónica en España no ha habido aún tiempo suficiente. 18-24 meses es el tiempo en el que una startup madura, y que con un alto porcentaje de posibilidades se sabe si va a llegar a algo o no. En el primer caso hay que invertir más dinero en ella casi siempre; en el segundo, olvidarte de ella (¡a no ser que tú seas el emprendedor!)

En los últimos 3 años Wayra ha costado al accionista de Telefónica mas de 38 millones de euros

Las primeras añadas de Wayra ya permiten sacar conclusiones. En 2011 de un total de 600 propuestas eligieron las 10 mejores (yo nunca me he creído estos números, ni de coña había tantos proyectos en 2011 en toda España, no digo ya presentados a Wayra…)

Estas son las empresas de la primera edición, las 10 elegidas, y lo que ha pasado con ellas desde entonces:

Coquetéame: Fundado por Juan Hurtado, Iñaki Casal y Alberto López. App de Personal Shopper para ejercer como asesor de imagen. Consiguieron en total 500.000 Euros para el proyecto. En 2015 (último año disponible) sus ventas en el registro mercantil eran de 13.600 Euros, con unas pérdidas de 416 Euros. La empresa hoy está cerrada.

Mobile Home: Creado por Jorge Cancela y Matteo Pastorino. Se trataba de una App para controlar la domótica de la casa con el móvil. En su día explicaban su producto aquí. Pero no funcionó. La empresa hoy está cerrada.

Emtrics: Plataforma para conocer y medir la opinión de los clientes. La compañía está activa, y tiene un modelo de negocio interesante. En el último balance en el registro mercantil (2015) declaraba pérdidas anuales de 2.600 Euros con una facturación de 112.000 Euros. Cuenta con 2 empleados.

Impok:  Se trataba de una red social financiera. Aunque la web está online, está abandonada desde 2016. La empresa perdió 96.000 Euros en 2015. Por ejemplo, los datos de cotizaciones de bolsa de la web son de Julio 2016. El proyecto aparenta estar abandonado hace un año.

Valioo: Evaluar productos y servicios, realizando donaciones a ONG. El blog está abandonado desde 2014 y la compañía declaró pérdidas de 45.000 Euros en su último balance en 2013. La empresa hoy está cerrada.

ClipBook: Comercialización de material audiovisual (clips) de cámaras, músicos etc. Su producto se llamó Clipyoo. En 2013 consiguieron otros 50.000 Euros de Caixa Capital Risk. En 2015 se acabó el dinero, y entraron en concurso de acreedores, cesando su actividad. La empresa está cerrada.

TedCas: Se presentaban como el Kinect de Xbox para gestionar aplicaciones de quirófano. Me gusta su producto, es interesante. Su CEO Jesús Pérez Llano sigue al frente del proyecto en Pamplona. Cuenta con 4 empleados. En 2015 facturaban 95.000 Euros con unas pérdidas de 64.227 Euros en ese mismo año.

MiraMusei: Guías interactivas para museos en formato App. Hoy en día su web es una página en japonés. En 2013, su último año con información, facturaron 5.300 Euros con un resultado de 17.800 euros de pérdidas. La empresa hoy está cerrada.

Sezion: Intentaron ser una App de música para competir con Garage Band de Apple. Al final se dedicaron a realizar vídeos personalizados. De los 3 emprendedores encabezados por Josías de la Espada, solo él queda al frente del proyecto. Consiguieron más dinero de ENISA (40.000 Euros), un ICO (25.000 Euros) y Caixa Capital Risk (40.000 Euros). En 2015 (últimos datos disponibles) facturaron 21.000 Euros con unas pérdidas de 2.900 Euros.

• En 2011 había otro proyecto llamado P Home (Detectaban elementos conectados realizando propuestas de ahorro energético). No he localizado información de la empresa con lo que imagino que desapareció o cambio de denominación social.

El resumen, 6 años después, es claro: 9 proyectos seleccionados, los mejores entre más de 600 presentados. 6 empresas ya cerradas, las otras tres apenas han creado empleo, y pierden dinero.

Muchas de estas compañías cierran o quiebran, y no pasa nada ¡esto es así! Pero a un gestor, que gasta millones de Euros en estos proyectos se le exige que “acierte el tiro”. Y por acertar el tiro me refiero a que escoja proyectos susceptibles de valer dinero en el futuro. Vamos, haciendo un símil futbolístico, no te pueden pedir que metas gol, pero se te exige que al menos pises el área.

Una PYME que subsiste ganando algo de dinero o empatando, puede ser un modo de vida digno para el emprendedor, que tiene un puesto de trabajo, pero es un quebradero de cabeza para el inversor, que ya sabe que nunca llegará a hacer negocio, y aun así le consume tiempo y recursos.

Los números de las primeras 10 startups de Wayra dejan claro que algo no funciona. Y no parece haber nadie intentando dar con la tecla.

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Es también necesario destacar que hay, al menos, 1 caso de éxito a nivel global entre las 727 empresas en catalogo. Trustev, una empresa acelerada por Wayra en el Reino Unido, y de la que Telefónica tenía una pequeña participación, se vendió en diciembre de 2015 generando para la matriz un retorno de 22 veces el capital invertido. Las buenas noticias es que, con esta venta han pagado 22 startups. Ahora sólo necesitan otros 27 éxitos iguales para pensar en empatar.

Desde esta perspectiva o empiezan a llegar éxitos –y para ello hay que cambiar el planteamiento del proyecto-, o Wayra no vale lo que cuesta para Telefónica.

Este es un negocio de éxitos, no de volumen. Tener 727 startups, queda muy bonito en una nota de prensa, pero es un concepto absurdo que te genera un problema de gestión, de control interno e incluso reputacional.

Alguien tiene que alzar la voz y decirle al Rey que está desnudo. Eso sí, no serán los abogados, contables, auditores, consultoras, consejeros y conferenciantes que prestan servicios en la academia. Para ellos es el paraíso terrenal; no se habían visto en otra igual. Todo ellos recomiendan a Telefónica: ¡por favor, sigamos con la fiesta adelante!

Si tienes información sobre este tema, o quieres contarnos algún otro ponte en contacto con nosotros en [email protected]

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