Cellnex ya piensa en su próximo gran movimiento, con los nombres de Telefónica y Orange coleando entre los principales favoritos para una nueva adquisición. La compañía española está ultimando los flecos pendientes de su última gran operación, la compra de los activos de Iliad y Salt, lo que significa que el siguiente paso será el de “continuar ejecutando los objetivos de fusiones y adquisiciones de 4.000 a 11.000 millones de euros que le ejecutiva había identificado”, según señalan fuentes financieras.

En el prospecto que presentó la firma española, señaló que se habían identificado oportunidades de mercado con un tamaño total de 11.000 millones, aunque también puntualizó que solo se estaban siguiendo de manera continua activos por 4.000 millones. Entre ellos, pese a que no ha transcendido todavía, suenan cada vez con más fuerza los de Telefónica y Orange – en los que lleva detrás Cellnex muchos meses-, dado que “buscan descargar su infraestructura y redistribuir capital en otras partes de sus negocios principales”, señalan los analistas de Bloomberg. en los que lleva detrás Cellnex muchos meses.

Si atendemos las prioridades en función de las necesidades del vendedor, una casuística que suele repetirse con frecuencia en el mundo de las finanzas, los activos de Telefónica serían los primeros en estar en el disparadero. Además, la propia ejecutiva abrió la puerta a dicha posibilidad a la vez que aprobaba una importante reducción de personal. La monetización de sus activos de torres, que se va acelerar en los próximos 12 meses, puede ser una salida válida de cara a los próximos movimientos que debería llevar a cabo la operadora española. De hecho, está estudiando cerrar la compra de Oi en Brasil (en el acuerdo también entraría Telecom Italia) como movimiento estratégico en Latinoamerica.

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En la actualidad, Telefónica posee una de las mayores carteras de torres a nivel mundial con 68.000 puntos en 12 mercados distintos. En el caso de que se excluya Telxius, cuenta con 50.000 de los que un 60% se sitúan en Europa repartidas de la siguiente manera: 19.000 en Alemania, 7.000 en Reino Unido y 3.000 en España. La telco española considera que dichas posiciones le podrían generar hasta 830 millones de euros en ingresos y unos 360 millones de ebitda, aunque se trata de cifras muy a la baja en comparación con la última venta de Vodafone. Por su parte, el valor total en caso de venderlas sería de entre 6.100 y 7.200 millones de euros, según las cuentas de Deutsche Bank, lo que supondría pagar 18 veces beneficio de explotación.

LOS BONOS DE CELLNEX EN EL DISPARADERO

Uno de los puntos más delicados en el rápido crecimiento de Cellnex en los últimos años es que su nivel de apalancamiento se ha disparado con fuerza, hasta alcanzar niveles poco sanos. Así, los próximos movimientos de la compañía llevará su apalancamiento hasta las 5,6 veces ebitda, superando el límite impuesto de 5,5 veces, una vez se ejecuten las compras que activamente se estaban siguiendo. Incluso si se tiene el en cuenta la ampliación de capital por 1.200 millones que se ejecutó meses atrás, lo que obligaría a la ejecutiva a actuar para aliviar las tensiones financieras o bien promoviendo una nueva ampliación. Una posibilidad, la segunda, que nunca ha descartado la firma.

El principal problema de un deterioro financiero es que las agencias de calificación le retiren el grado de inversión a la compañía, lo que supondría abandonar el programa de compras corporativas del Banco Central Europeo. Lo anterior, llevaría inexorablemente a que se produjese un fuerte aumento en los costes de la deuda y no haría tan atractivo el endeudamiento actual y futuro. Pese a ello, dada la situación en el sector, más si cabe el apalancamiento de muchas operadoras como Telefónica o Telecom Italia, “podría haber margen para que los diferenciales se deterioren”, explican los analistas de Bloomberg.