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El Consejo de Ministros aprobará este martes (previsiblemente) el impuesto que grava las transacciones financieras, la conocida como ‘tasa Tobin’. Una tasa que gravará el 0,2% de las compras de acciones realizadas por operadores financieros, si estas acciones son de empresas que cotizan en Bolsa y tienen una capitalización de más de 1.000 millones de euros.

Quedan fuera las empresas no cotizadas y las pymes. Tampoco se aplica a la compra de títulos de deuda (ni pública, ni privada), ni actúa sobre las operaciones con CFDs, ni otros derivados. El objetivo del Gobierno, es recaudar 850 millones para financiar las pensiones y el sistema de protección de la Seguridad Social.

En el sector hay defensores y detractores, pero todos coinciden en que las verdaderas víctimas son los ahorradores, ya que acabaran asumiendo el nuevo coste. En opinión de Aitor Méndez, analista de IG, se realiza simplemente “con afán recaudatorio y puede tener consecuencias negativas para los ciudadanos y el conjunto de la economía”. Además, entiende que penalizará más a los consumidores que a las empresas, ya que acabarán trasladando este coste.

ESPAÑA PIERDE ATRACTIVO

“Se tiende a pensar que las transacciones financieras solo afectan a un concepto de inversores al que asociamos conceptos negativos, pero la realidad es que esta medida, al penalizar también a las operaciones que realicen los fondos, castiga también al conjunto de los ahorradores” añade Méndez.

Por otra parte, señala que España “perderá atractivo frente al resto de plazas europeas” porque será más caro operar en renta variable, y esto penalizará a las acciones españolas frente al resto de cotizadas y puede acarrear una caída del volumen negociado y, por tanto, de la liquidez.

Un poco más optimista se muestra Miguel Momobela, analista de XTB, que cree que el sector ya está concienciado y tienen asumidos estos costes. “A corto plazo puede echar para atrás, pero a largo plazo será un coste sin más”. Sin embargo, al pequeño inversor le recomienda “que se lo piense”. No tanto, al inversor medio, ya que considera que el 0,2% no es una cifra que le perjudique.

El de XTB sabe que “nunca es agradable un impuesto más y psicológicamente se asume de manera más negativa”. Pero en su opinión, España ha seguido “modelos de éxito” como el de Francia y si ha hay sectores más críticos como la banca es “porque se han visto lastrados por la situación monetaria, asumiendo cada vez más costes” por eso puede ser un problema para ellos.

Pero un bróker, una gestora o una casa de inversión lo va a integrar como un coste adicional, teniendo en cuenta que el intermediario lo acabará trasladando al inversor

¿CÓMO LE HA IDO A LOS VECINOS?

Esta tasa a las transacciones financieras ya está vigente en otros países, como Francia desde 2012, Italia y Reino Unido. Y en un año llegará a Alemania. Mucho antes (en los 80) aterrizó en Suecia, aunque este no fue precisamente un caso de éxito.

En el país escandinavo la tasa era del 0,5% y se aplicaba a todas las operaciones, pero a los cinco años el volumen de transacciones del mercado se había desplomado un 85% porque se trasladó a centros de operaciones internacionales como Londres. Así que decidieron eliminar la tasa en 1991. En Francia la tasa ha subido estos años del 0,1% al 0,3% para la compraventa de acciones de la Bolsa de París con una capitalización bursátil superior a 1.000 millones de euros.

Entre medias, estaría española (un 0,2%) que aplicará independientemente del beneficio o pérdida patrimonial que suponga y “no afectará significativamente a la liquidez o al funcionamiento de la Bolsa española” explicaba la ministra de Asuntos Económicos y vicepresidenta tercera del Gobierno, Nadia Calviño, en un encuentro hace unos días.

De hecho, espera que en los próximos años lo que veamos sea “un refuerzo del papel de BME y su consolidación como un mercado importante de renta variable, y otros títulos de ahorro e inversión”. Calviño defendía que el Gobierno trabaja “no solo a nivel nacional”, también a nivel comunitario para establecer una tasa sobre las transacciones financiera a nivel europeo.

Sin embargo, hay quienes consideran que las previsiones del Ejecutivo son muy optimistas. Es el caso de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) que estimó hace un año que la recaudación de impuestos será casi un 50% inferior a lo calculado por el Gobierno, y pronostican unos 420 millones.

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