La tasa de paro escalará en el tercer trimestre más de dos puntos, desde el 15,3% al 18%, y se crearán 150.000 empleos respecto al segundo trimestre, hasta un total de 18,75 millones de ocupados, según las previsiones de Asempleo.

De cumplirse estas estimaciones, la tasa de desempleo alcanzará en el tercer trimestre su valor más alto desde principios de 2017, cuando superó el 18,7%.

Si se compara el total de ocupados que prevé Asempleo para el tercer trimestre con el del mismo periodo de 2019, se observan los estragos de la pandemia: 1,1 millones de empleos menos en el último año.

Asempleo resalta que actualmente un 2,3% menos de afiliados a la Seguridad Social y un 22,6% más de parados que a la misma altura del año pasado.

De cara a los próximos tres meses, el indicador que elabora Asempleo apunta a una moderación en la creación de empleo debido a la “creciente incertidumbre ligada a los posibles rebrotes de la pandemia”. De esta forma, espera un “freno” en el ritmo interanual de evolución de los ocupados, estabilizándose en el entorno del -5,5% hasta finales de año.

La patronal de agencias privadas de empleo señala que la incertidumbre afectará de manera heterogénea a la economía, con mayor intensidad a los servicios, mientras que la industria ofrecerá “un mayor nivel de resiliencia”.

La prolongación de los expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE) hasta el 31 de enero de 2021 supone un alivio para los sectores más afectados por las restricciones de actividad, si bien la incertidumbre sigue planeando sobre el mercado de trabajo a causa de las posibles consecuencias de la segunda ola del virus este otoño”, subraya Asempleo.

El presidente de esta entidad, Andreu Cruañas, ha advertido además de que el último trimestre del año “volverá a ser complicado”, puesto que las restricciones a la movilidad para aplanar la curva de contagios “retraerán el gasto y afectarán a la demanda de trabajo”.

“Para que se atisbe la luz al final del túnel de este 2020 es necesario que se recupere la seguridad sanitaria”, concluye Cruañas, que asegura que la prórroga de los ERTE ayudará a que la caída del PIB se traduzca en destrucción de empleo.