El efecto globalización ha llegado al sector financiero, tal y como se ha visto con los bancos y se está viendo con la concentración y consolidación de gestoras. “El sector financiero en España es muy competitivo y va haber tensiones comerciales entre las distintas entidades” destaca Mariano Arenillas, Head of DWS Iberia en la Jornada empresarial ‘El futuro de la gestión activa en un mundo cambiante’.

Arenillas destaca que se necesitan ayudas al sector “para mejorar y llegar a un equilibrio”. Y además tendría que haber más ayudas regulatorias que promuevan la inversión a largo plazo. Respecto a la gestión activa o pasiva, el tema de debate de la jornada, opina que es el momento adecuado para la gestión pasiva.

Sin embargo, destaca la importancia de acudir a un especialista “que esté monitorizando tú cartera”, porque en un ETF “te lo comes todo y a lo mejor con gestión activa lo evitas”.

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LA FISCALIDAD ES UN GRAN PROBLEMA

Aitor Jauregui, responsable de BlackRock en España, reconoce que se necesita “escalar” para poder competir en estos entornos. Por ello, habrá gestoras que puedan sobrevivir con comisiones de gestión rentables y otras que tengan una oferta más amplia. Y en esta escala, “las comisiones serán ventajosas para el cliente final”. En su opinión, el futuro también pasa por la consolidación porque hay más de 200 gestoras para ETFs.

También aclara que el debate de gestión activa y pasiva “hay que intentar evitarlo”. Reclama una fiscalidad favorable y la importancia de educar en invertir a largo plazo.

Para Jauregui, en la gestión pasiva o indexada, la ventaja es el precio, la sencillez y la transparencia, además de la reducción de costes para las gestoras. En su opinión, el motivo por el que ha crecido este tipo de inversión es porque los inversores tienen cada vez más información y están menos dispuestos a sobrepasar por estrategias que no generan Alpha.

Respecto a los ETFs señala “poder operar intradiariamente en un momento inactivo determinado es una ventaja”. Sin embargo, considera que con Mifid II no se van a usar los ETFs. Y opina que en otras jurisdicciones se utilizan más. El de BlackRock también aclara que el futuro pasa por ser una gestora socialmente responsable porque la ESG “ha venido para quedarse” y las generaciones venideras lo están demandando.

UN PROCESO MÁS GRANDE Y RÁPIDO DE LO ESPERADO

Gonzalo Rengifo, director general de Pictet AM en Iberia y Latam coincide con Jauregui en que en el mundo de las gestoras “habrá una selección natural”. La industria se concentrará aún más y será “muy competitiva”. El futuro pasa por la eficiencia a nivel de coste y calidad del servicio que “solo beneficiará a los inversores”.

Rengifo observa un proceso de especialización en las grandes gestoras generalistas y en un mundo más global “donde están las gestoras que estamos aquí sentadas” el que no demuestre valor añadido “va a desaparecer”. El proceso va a ser “mucho mayor de lo que esperamos” y también más rápido.

El de Pictet no considera que los fondos indexados “sean más baratos” y detalla que este tipo de inversión es adoptada por el inversor institucional para minimizar el coste. Y entiende que donde realmente tanto inversores institucionales como privados pueden encontrar valor añadido a medio y largo plazo para la parte central de las carteras es en la gestión activa.

Por otra parte, ve fundamental que a el inversor tiene que ponerse deberes y ser responsable con sus ahorros. En España “hay mucho asesoramiento”, más que en otros países, detalla. Y el asesor tiene muchas herramientas para poder ayudar a los inversores.

Para Sebastián Velasco, director general de Fidelity, el entono actual es “favorable” para la gestión indexada y se pregunta cómo no ha crecido más. “Parece ser que la preferencia de los grandes gestores es en gestión activa a costes más bajos”.

En España hay 15 gestoras que tienen el 80% del patrimonio “esto solo va por el camino de la consolidación” y aunque se lleva tiempo hablando de esto y no se ha producido “puede acelerarse por los cambios regulatorios” como Mifid II.

Respecto a la gestión activa, opina que ha habido gestoras o fondos “que no han hecho las cosas bien”, habla de gestión indexada encubierta y de que se “ha cobrado más”. Y por lo tanto, no han representado adecuadamente los intereses. De manera que el panorama actual dará pie “a que haya una criba, un filtro y solo sobrevivan los mejores”.

Respecto a la inversión sostenible, sostiene que muchos índices elaborados “miran hacia atrás”, a lo que ya han hecho las compañías, pero la ventaja aquí de la gestión activa “es identificar el futuro”.

VALUE Y GROWTH: “HAY MUCHA ETIQUETA”

En otra mesa de debate de esta jornada se ha hablado de “Value y Growth, la búsqueda de valor más allá de los índices”.  Para Juan Huerta de Soto, analista de Cobas AM, value es invertir en negocios teniendo en cuenta el descuento que tiene y donde no está reflejado el crecimiento futuro de la compañía. Y lo que ocurre con el growth es que a veces “estas pagando en exceso” porque la seguridad de que crezca es más reducida.

Sin embargo, el de Cobas advierte del peligro de “meter en sacos a todas las compañías” y actualmente hay “mucho encasillamiento y etiqueta”. Pero en su opinión es imposible predecir el futuro y sobre todo con un ambiente “convulso” en política y el auge de los populismos “que lo hace cada vez más difícil”.

También opina que “se creado un boom” en lo que se refiere al value. Pero el inversor se está dando cuenta que el value investing “es invertir con sensatez”. Respecto a los sectores, se decanta por los que “no gusten y no sean populares”. Como la automoción, las materias primas o compañías asiáticas, en concreto coreanas. Y no entiende porque “Samsung cotiza como cotiza y Apple cotiza como cotiza” porque Samsung “es mejor”.

Otto Kdolsky, analista de inversiones de Magallanes también apuesta por los sectores que no están de moda. Y matiza “lo que no quiere nadie, cualquier empresa de la vieja economía”. Por ejemplo, los bienes de equipo, el sector industrial, las commodities o la automoción “está muy barato”.

LOS TIPOS EN NEGATIVO HAN INFLUIDO

Por su parte, Jacobo Blanquer, CEO de Tressis Gestión explica que el factor que ha distorsionado al mercado en los últimos años son los tipos en negativo. Y más allá del value o el growth, “lo cíclico ha funcionado mal y los defensivos muy bien” y opina que los tipos no pueden bajar más.

Los tipos bajos han llevado a una “menor paciencia” del inversor. Y matiza que antes había un porcentaje de tu cartera que te daba un rendimiento, pero ahora los tipos bajos “te hacen impacientes” porque aumenta la volatilidad de los activos.

Y en su opinión, la expectativa de la curva de tipos puede que no se cumpla. A nivel sectorial, en Tressis no quieren tecnología, prefieren bancos “que están muy baratos” o energía.

Beltrán Parages, socio fundador de Azvalor comparte con Tressis que los tipos están condicionando hacia dónde va el dinero y además los ETFs han distorsionado los mercados. En palabras de Parages “el ser humano tiene tendencia a comprar lo que ha ido bien siempre”. Pero los tipos de interés “no pueden cambiar de un día a otro porque implosionarían”.

Reconoce que las cosas cambian y predecir los movimientos “es muy difícil”.  “A nosotros nos han opado varias compañías y no sabíamos que iban a hacerlo”. Por eso, tratan de “alinear bien” los intereses de los inversores. “Si el precio es la impaciencia del mercado, jugaremos con ello.” Porque llegará un momento en el que el mercado se gire, cambie el tono y es aquí donde quieren buscar oportunidades.

El de Azvalor señala también que intentar comprar growth al precio value “es lo difícil”. Y en cuanto a compañías o sectores, les gusta Amazon y los retailers. Además de las materias primas “parece que la energía no se va ver afectada en los próximos años”.

Para Luis Ussía, consejero delegado de Mutuactivos , en 2020 las cosas no van a cambiar y si lo hacen será por algo imprevisible. Desde la gestora, se etiquetan como value y eso les ha dejado fuera de varios procesos. “No me parece injusto, pero lo veo desenfocado”. Y en este sentido, considera que el objetivo es generar rentabilidad y a veces es la misma cara de la moneda, pero “se sabe después”.

Ussía apunta “cuando etiquetamos tanto las cosas nos hacemos líos y no merece la pena”. Y el objetivo es comprar cosas que “creamos que vayan a subir”. Y añade, si el año que viene es como este, “compraremos muy barato, con los tipos cómo están”.