El sector del tabaco aporta 9.000 millones de euros al año a las arcas públicas, lo que supone más del 4% de los ingresos tributarios y le sitúa como quinto mayor contribuyente al Estado, y suma además 43.000 empleos (directos, indirectos e inducidos) a la economía española, con un impacto económico de 2.800 millones de euros de Valor Añadido Bruto (VAB).

Así se desprende del ‘Informe sobre la contribución económica y social del sector de tabaco en España y tendencias en el marco regulatorio del sector’, elaborado para la Mesa del Tabaco por KPMG con la colaboración de la CEOE y que revela también que la industria del tabaco en España es un sector económico que genera más de 6.900 empleos en su conjunto y aporta 627 millones de valor añadido.

Durante su intervención, el presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, ha destacado la aportación del sector del tabaco a la economía española, así como la larga cadena de valor de la actividad tabaquera en España, al tiempo que ha resaltado que el sector del tabaco necesita un marco regulatorio “equilibrado y estable”, dentro de las directrices europeas, para desarrollar su actividad y el empleo.

Este estudio fue presentado este viernes por la presidenta y directora general de la Mesa del Tabaco, Águeda García-Agulló, y la socia de Economics & Regulation de KPMG, Marta Castro, junto con el director de Economía de CEOE, Gregorio Izquierdo, quien clausuró el acto.

BASAR LOS CAMBIOS EN EVIDENCIAS CIENTÍFICAS

Desde la Mesa del Tabaco, García-Agulló ha subrayado que el actual marco legislativo garantiza un control sobre el tabaco, por lo que debe garantizarse su cumplimiento antes de abordar nuevas medidas; así como la importancia de acompasar la legislación española a la evolución de la europea y, en cualquier caso, basar cualquier modificación en evidencia científica y datos objetivos, además de contar con la participación de los sectores afectados.

Según constata el estudio, la regulación española del sector del tabaco ha avanzado, a menudo, por delante de las directrices europeas y destaca por su eficacia en políticas de espacios libres de humo.

De hecho, España se sitúa a la cabeza en materia de regulación en el sector del tabaco, según la OMS y el ranking ‘Tobacco Control Scale’.

Por su parte, Marta Castro, socia de KPMG y responsable del informe, ha desgranado la incidencia económica de cada uno de los eslabones del sector y ha destacado que la cadena de valor del tabaco, desde el cultivo al punto de venta, genera un impacto económico de 2.800 millones de euros de Valor Añadido Bruto (VAB) en la economía española, representando un efecto arrastre que multiplica por 2,05 cada euro de valor añadido bruto directo.

El tabaco aporta el equivalente al 4% de los ingresos tributarios del Estado (9.000 millones al año), en la medida en que las labores del tabaco son el producto de consumo con mayor carga fiscal -el 77% del PVP corresponde a impuestos-.

Para la Mesa del Tabaco, este hecho explica una particularidad única en este sector, el comercio ilícito de tabaco, que produce un “grave” impacto económico y social.

El estudio del sector refleja la innovación en el conjunto de la actividad, tanto desde el punto de vista de sus procesos como de productos; además de su contribución socioeconómica a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), con una aportación superior a la media nacional en las áreas relacionadas con la sostenibilidad y el medio ambiente.

Por último, el director de Economía de CEOE ha incidido en que un factor clave en la actividad empresarial es la regulación específica sectorial, que debe ser eficiente en cuanto a los objetivos planteados y obligaciones impuestas e incorporar en su diseño las implicaciones que subyacen en cada sector.

Así, en relación al sector tabaco, citó como factores a tener en cuenta: su relevancia económica, las múltiples empresas que trabajan en el mismo, su “incuestionable” contribución presupuestaria y el “escrupuloso” cumplimiento de sus obligaciones.