El atractivo de la inversión en empresas de altos dividendos nunca ha dejado de estar presente para los inversores. En este sentido, conversamos con Roberto Magnatantini, responsable de renta variable global y gestor de carteras de SYZ AM, que explica por qué puede ser interesante apostar por este tipo de estrategia.

Con el entorno actual de incertidumbre, con los bancos centrales virando sus políticas monetarias, las tensiones comerciales etc. ¿Es momento de buscar un tipo de inversión más sostenible en el tiempo?

Actualmente estamos en un escenario goldilocks tras el susto que provocaron las caídas bursátiles del año pasado como consecuencia de las tensiones comerciales y la ralentización económica, quedando reflejado en los resultados presentados por las compañías. Esto hizo surgir la amenaza de que los bancos centrales aplicaran políticas menos acomodaticias. Sin embargo, esta situación dio un giro de 180º hasta la semana pasada. Teniendo esto en cuenta, estamos valorando el hecho de que nos encontramos en un escenario goldilocks: bajos tipos de interés, políticas acomodaticias de los bancos centrales, además de las tensiones comerciales en una etapa diferente. En cualquier caso, cierta prudencia estaría justificada según avanzamos. Dedicar parte de la inversión a activos defensivos y a largo plazo tendría sentido, y este es el tipo de inversión que promovemos actualmente en nuestro fondo de dividendos altos.

¿Es de la opinión de mantener una estrategia de inversión de largo plazo?

La inversión a largo plazo está en nuestro ADN. De todas formas, nuestra visión está un poco sesgada porque pensamos que la inversión a largo plazo siempre es clave cuando hablamos de renta variable. O eres un inversor o un especulador. En nuestro caso, estamos claramente en la primera categoría. Además, para beneficiarse de la “magia” del interés compuesto, es necesario invertir con una visión a largo plazo, invertir con paciencia.

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¿Por qué puede ser interesante una filosofía de altos dividendos en las carteras?

El interés de una filosofía de inversión en carteras de altos dividendos es doble. Desde una perspectiva top-down, los tipos de interés están bajos y creemos que seguirán siéndolo. El diferencial entre la rentabilidad por dividendo y los tipos de interés en Europa particularmente es muy amplia. Por lo tanto, vemos una razón top-down para que las estrategias de dividendos obtengan buenos resultados.  Por otro lado, desde una perspectiva bottom-up, los dividendos son una garantía a pesar de que otras variables no tengan un buen desempeño. Los dividendos se pagan en todo tipo de circunstancias, incluso en crisis y recesiones. Este carácter resistente de los dividendos permite también explicar por qué pensamos que una estrategia de dividendos es interesante, algo que pensamos que, sin querer ser arrogantes, muchos inversores no entienden. Siempre hay una realidad económica y de negocio que respalda a los dividendos. Para pagarlos es necesario tener un buen flujo de caja y, por eso, las compañías que pagan buenos dividendos necesitan ser más cautelosas y estar más centradas que aquellas que no pagan dividendos. A largo plazo, las compañías que pagan dividendos no solo ofrecen el beneficio de la liquidez, sino que también tienden a cometer menos errores y a ser más rentables y cautelosas que aquellas que no los pagan. 

¿Cuál es el criterio y proceso de selección de los activos en los que toman posiciones?

Queremos compañías sanas, con un balance sólido, un posicionamiento fuerte en el mercado, cierta ventaja competitiva, etc. Hacemos excepciones con empresas con una calidad inferior si están inmersas en un proceso de reestructuración, pero la mayor parte de la cartera debe ser de alta calidad. Nos fijamos mucho en la calidad del negocio y de la gestión. También prestamos atención a una amplia serie de métricas cuantitativas para valorar la sostenibilidad de los dividendos y la rentabilidad de la compañía. A fin de cuentas, se trata de evaluar si la compañía está en buena posición para pagar dividendos y que estos sigan creciendo con el tiempo. 

La columna vertebral del fondo, como grupo de ancla, tenemos a Nestlé y Novartis, entre otras. En un segundo grupo que denominamos acelerador encontramos compañías como Ferrovial. En cuanto a compañías oportunistas tenemos a Blackstone. Como se puede ver, hacemos una mezcla entre estas tres categorías que pertenecen a diferentes sectores. Por ejemplo, con respecto a su comportamiento dependiendo de la etapa del ciclo en la que estamos, los activos de anclaje tienen un mejor desempeño en momentos difíciles; los aceleradores tienden a evolucionar en paralelo al ciclo, y, por último, los activos oportunísiticos tienen un comportamiento idiosincrásico y no se correlacionan con el resto. Este es uno de los motivos por los que el fondo ha tenido un desempeño bastante bueno a lo largo de los años, con menos volatilidad que los índices de referencia. 

¿Tienen una preferencia por países dentro de su cartera?

Hay un debate sobre las valoraciones en EE. UU. y en Europa. A primera vista, Europa es más barata que EE. UU. Pero eso sería un análisis demasiado simple. La rentabilidad europea es inferior a la estadounidense. Por eso, si ajustamos la valoración con base en la rentabilidad, la calidad de la compañía y la perspectiva de sus resultados, no es tan evidente que Europa sea más barata que EE. UU. Hay que utilizar un análisis bottom-up para identificar los mejores activos. Por ejemplo, en España tenemos Iberdrola y Ferrovial. En Europa hay compañías muy buenas con dividendos contundentes y potencial de crecimiento. No obstante, en nuestra opinión, el mercado europeo no es sustancialmente más barato que el estadounidense. Aproximadamente, el 43% del fondo está invertido en EE. UU., un porcentaje aproximadamente similar al MSCI World High Dividend Yield Index. Estamos ligeramente infraponderados en Europa Occidental y, por el contrario, estamos sobreinvertidos en China/Hong Kong. Nuestra perspectiva es que los mercados son pesimistas con respecto a China, donde encontramos mucho valor. Aun así, vemos una ventaja de valor sustancial.

Una situación similar encontramos en Rusia, un país que consideramos que está mejor gestionado de lo que se cree generalizadamente. De hecho, se trata de una gestión conservadora si partimos de diferentes escenarios presupuestarios. La reforma de las pensiones se ha gestionado muy bien a pesar de su poca popularidad. Por eso, sí que afirmamos que Rusia es uno de los mercados más atractivos del mercado; para nosotros es el más barato. 

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¿Ven más interesantes algunos sectores en comparación a otros de empresas que paguen mejores dividendos?

Al hablar de dividendos, normalmente pensamos en compañías eléctricas y de otros suministros públicos, telecomunicaciones, activos con características similares a los bonos. Sin embargo, hace 20 años, las tecnológicas no aparecían en el mercado de dividendos, pero hoy en día las tecnológicas pagan más dividendos que las de suministros públicos y las telecomunicaciones juntas. 

Teniendo en cuenta esto, podemos afirmar que efectivamente hay un sesgo hacia ciertas compañías. La diferencia con la situación de hace 10 años es que actualmente podemos encontrar compañías en todos los sectores e industrias que pueden considerarse buenas oportunidades. Por ejemplo, uno de nuestros activos favoritos es Cisco. Todo el mundo lo conoce por sus equipamientos de telecomunicaciones, pero también son muy fuertes en ciberseguridad. Además, se trata de una compañía con un balance sólido, buenos dividendos, y buenas perspectivas de crecimiento. Por lo tanto, más que sectores, preferimos seleccionar compañías con buenos dividendos y perspectivas de crecimiento en un segmento específico. 

La única excepción, en la que estamos infraponderados, serían las telecomunicaciones porque tienen problemas en términos de crecimiento y las pocas compañías que lo están haciendo, tienen unas valoraciones muy altas.