La demolición del Vicente Calderón entra en su recta final. A mediados del mes de octubre se producirá el tan temido desvío de la M-30 para poder derribar la grada del estadio que se levanta sobre esta carretera. Este trazado provisional transcurrirá por el césped donde hace tan sólo dos años corrían las estrellas del Atlético de Madrid. Mientras tanto, el Ayuntamiento de Madrid ha decidido olvidar el soterramiento de este tramo y seguir con el plan trazado por la exalcaldesa, Manuela Carmena.

La prioridad del consistorio madrileño es ante todo es la protección y seguridad de toda la zona. Para ello, se han dispuesto de dos meses, antes de la demolición del exterior del estadio, en la que se aísla el perímetro y se da paso al desvío de la M-30. El fin es no interrumpir el tráfico manteniendo las condiciones del mismo lo más parecidas posibles a las que eran antes del comienzo del proyecto.

Los trabajos de derribo del Vicente Calderón terminarán en febrero del año 2020, según las previsiones del Ayuntamiento de Madrid. Unos plazos que podrían alargarse debido a lo complejo que es el desmantelamiento de la grada que transcurre por encima de la M-30. Una vez derruido todo el feudo colchonero, comenzaran las obras de saneamiento de la zona y de cubrimiento de la vía para poder restablecer el tráfico lo antes posible por su cauce natural.

En este punto, es donde se ha generado un conflicto entre todos los actores implicados. En el Partido Popular siempre han sido partidarios de soterrar este tramo de la M-30. Desde los inicios de la Operación Mahou-Calderón, los populares han mantenido siempre esta postura. Pero ahora que están en la alcaldía han decidido dar marcha atrás y aceptar el planteamiento del anterior equipo de Gobierno. Un proyecto que hablaba de tapar y no soterrar esta vía. De hecho, José Luis Martínez-Almeida ya admite en público que acata el planteamiento realizado por Carmena.

La 'operación Calderón' divide a los vecinos y a los comerciantes de la zona.

Las obras del Vicente Calderón enfrentan a vecinos y empresarios de la zona

La demolición del estadio y las futuras obras para levantar más de 500 viviendas son motivo de debate entre los vecinos y los comerciantes...

Así pues, la M-30 a su paso por la tribuna del antiguo Vicente Calderón será cubierta, no soterrada, y se dará así “continuidad a Madrid Río” tras llegar a un acuerdo Ayuntamiento de Madrid y el Atlético de Madrid, según el alcalde. Lo cierto es que la opción de cubrir en vez de soterrar es mucho más económica para las arcas municipales. De todos modos, los ‘populares’ se guardan un as en la manga. Porque aunque aceptan este método para esconder la M-30, ya trabajan para que su proyecto no sea igual que el de Ahora Madrid. Es decir, cubrir sí, pero con un planteamiento distinto al de la exjueza y exalcaldesa de Madrid.

En todas esta toma de decisiones, existe un colectivo (los vecinos de la zona) que vive en un continuo enfado desde el inicio de las obras a comienzos de este 2019. La demolición del estadio se ha convertido en una auténtica tortura para ellos. Calles cortadas, ruidos, suciedad… Han sido meses muy largos por los que viven en los aledaños donde ahora se encuentra ya un esqueleto del estadio. Una situación que se ha agravado con el inicio del curso escolar. En la denominada zona 0 existen multitud de colegios afectados por las obras.

Ahora, el anuncio del no soterramiento de la M-30 ha abierto un nueva debate entre los vecinos. Existe una corriente que prefería el soterramiento por evitar los ruidos y otros que celebran el cubrimiento, porque eso significa menos obras a corto plazo. De momento, la decisión de no soterrar ya está tomada y el debate sobre sus consecuencias ya está en la calle.

UN ENFADO QUE PERDURA EN EL TIEMPO

De todos modos, las tiranteces por la demolición del calderón comenzaron incluso antes de que empezaran estos trabajos. A finales del pasado 2018, MERCA2 comprobó como en ese momento el desencuentro se producía entre los negocios de la zona y los propios vecinos. La poca restauración que ha permanecido en los aledaños del exfeudo colchonero festejaban el inicio de las obras, porque podrían remontar sus negocios gracias al tránsito de obreros que se iba a producir. Sin embargo, los vecinos mostraban su descontento por los mismos motivos que ahora han levantado la voz.

“Ahora que el barrio respira tranquilidad no queremos ruidos de demolición, de obras… Estamos muy bien y creemos que el derribo va a convertir esto en un verdadero caos”, afirmaba a MERCA2 una vecina que tiene su vivienda en frente de la grada lateral del Calderón. Los presagios de esta vecina se han cumplido y ahora los vecinos intentan dialogar con el Ayuntamiento de Madrid para buscar la mejor solución a estos problemas.

No obstante, los vecinos están muchos más tranquilos tras el encuentro con el consistorio de la semana pasada y tras conocer los detalles de los futuros trabajos. Además, el ayuntamiento pretende crear una comisión de seguimiento de las actuaciones urbanísticas, encargada de velar por el cumplimiento de la legalidad y la seguridad de los ciudadanos, según publica ‘Público’.