Ferrari F1

Casi nadie se ha librado de los estragos causados por el coronavirus. Esta pandemia mundial ha afectado a más de un millón de personas de todo el mundo y ha propiciado una fuerte crisis económica que se hará notar en los próximos meses. Comercios cerrados tras decretarse el Estado de Alarma, empresas abocadas al teletrabajo y muchos despidos, como confirmó el Gobierno la pasada semana. Y, eso, sin contabilizar los ERTE. El deporte es un sector que tampoco ha salido indemne. La F1 es el mejor ejemplo, con el futuro de muchos equipos expuesto por el ego de Ferrari.

Como en otros deportes o en la vida misma, en la F1 conviven grandes y pequeños. Ricos y pobres. Y la suspensión de la primera parte de la temporada del calendario supone un contratiempo inesperado para todos. Hasta para Mercedes, que ha decidido acometer un ERTE para no tirar el dinero. Pero el principal problema lo tienen los equipos más modestos, cuya supervivencia no tiene demasiado sentido si ni siquiera pueden después con su menor presupuesto hacer algo decente sobre el asfalto. Por eso, una de las medidas que se baraja en estos días es reducir aún más el presupuesto. Algo a lo que Ferrari no parece estar dispuesto.

El primer paso se ha dado. De los 160 millones de euros fijados en un principio se ha pasado a 135. Pero no parece suficiente para los más modestos, que buscan equilibrar más la balanza de cara a encontrarle un sentido a seguir en la F1 en un momento tan delicado como este. La cifra que saldrá a debate desde este lunes según informa LaF1.es es de 115 millones de euros. Supondría una diferencia de 45 M€ según lo estimado en un principio y por las palabras que ha pronunciado Zak Brown, dos potentes equipos se niegan a ello: Ferrari y Red Bull.

FERRARI PONE EN JAQUE EL FUTURO DE LA F1

“La F1 está en una situación muy frágil. Esto puede ser devastador para los equipos suficientes como para que sea una amenaza a este deporte”, ha asegurado el líder de McLaren. La F1 es mundo de altos precios y algunas escuderías se sostienen únicamente con el dinero de que les aportan sus pilotos, por lo que están condicionadas en ocasiones a buscar más los millones que el talento. Y ahora, en esa encrucijada, para muchos no tiene sentido mantener su asiento en el gran circo para no competir.

Según ha afirmado Zak Brown son hasta cuatro escuderías las que podrían “desaparecer de forma inmediata”. Williams, Alfa Romeo o Racing Point serían, con total seguridad, algunas de las afectadas. En sus declaraciones a la BBC, el jefe de McLaren ha hecho evidente que es un problema real y que el futuro de la F1 es incierto: “Dos equipos, por sus ambiciones deportivas, no se están dando cuenta de que están poniendo en peligro toda la F1”. Ferrari y Red Bull, por el momento, prefieren permanecer ajenos al problema.

La escudería italiana ha invertido mucho dinero en los últimos años y tenía planeado ir más allá en este 2020 para adelantarse a las restricciones del cambio de normativa de 2021. Su objetivo es marcar las diferencias sobre el asfalto para justificar sus pérdidas con la venta de sus coches deportivos. Y no está dispuesto a equipararse a otras marcas. Red Bull tampoco quiere entrar en barrena, en pleno proceso de duda sobre la rentabilidad de seguir o no en un deporte en el cual ha hecho historia y al que poca tajada más le puede sacar. Mientras ellos buscan un futuro exitoso, otros ni siquiera se vislumbran sobre la pista.