La salida a Bolsa de Snowflakle es ya histórica. En primer lugar, porque es la primera compañía que lo hace cuyo único negocio es del almacenamiento en la nube. En segundo lugar, porque su valor se ha ido incrementado de manera notable en los últimos días. La propuesta inicial incluía un rango de precios por acción que se movía entre 75 y 85 dólares, este mismo lunes ese mismo valor subió hasta los 110 dólares para finalmente cerrar su precio de salida en 120 dólares. En otras palabras, el desmedido interés por entrar en ella ha disparado su valor inicial un 60%.

El tercer gran hito que ha logrado Snowflake es atraer a Warren Buffett. De hecho, el histórico inversor ha participado en la operación, a través de su conglomerado Berkshire Hathaway, con una inyección de 735 millones. Una situación extremadamente inusual debido a la reticencia de Buffett por este tipo de compañías, dado que su valoración es muy difícil. Y, también, porque es la primera vez que acude a una IPO, oferta pública inicial de acciones por sus siglas en inglés, en más de cincuenta años. La firma también ha logrado atraer a otro gigante como Saleforce.

La sorprendente decisión de Buffett obliga a hacerse una pregunta obvia: ¿Por qué Snowflake? La respuesta solo la tiene el propio inversor, pero algunas características de la compañía nos permiten acercarnos a su singular atractivo. El principal encanto que atrae las miradas no es la empresa en sí, sino el sector en el que opera. Así, el software para generar y administrar bases datos dentro de las compañías genera en la actualidad 55.000 millones, y los analistas esperan que en un par de años supere los 80.000 millones.

¿SNOWFLAKE LA PRÓXIMA BIG TECH?

Con ello, Snowflake cumple uno de los requisitos esenciales para cualquier inversor: que desarrolle su actividad en un sector en pleno crecimiento. Al fin y al cabo, es más fácil acertar a un campeón futuro en un mercado en expansión que en uno en contracción. Pero, la apuesta va más allá, ya que se ve a este mercado como uno de los futuros grandes ganadores en los próximos años. La razón se debe a que los datos se han convertido, y cada vez más, en un elemento vital para las empresas. En la actualidad se les considera como el nuevo petróleo.

Pero no solo sirve con invertir en un sector en crecimiento, sino también hay que ajustar el disparo. La empresa debe tener las mimbres, estructura organizativa y productos, capaces de convertirla en un campeón. En este sentido, la apuesta por Snowflake tiene sentido porque es la única compañía de estas características que sale al mercado. Además, porque su estrategia no solo está muy definida, sino que sus productos han sido un éxito en el mercado. Al margen de los servicios compartidos en la nube, ofrece otro denominado “múltiples servicios” que funciona con las tres grandes nubes de datos de computación (Amazon, Google y Microsoft).

Con lo anterior, los clientes pueden pasar de una a otra, lo cual es perfecto para que el sistema no se aísle del resto. Además, posee una plataforma en la que se pueden intercambiar y vender datos entre los clientes, lo que genera un efecto red. Esas características la colocan como una de las ganadoras previsibles en los próximos años. Hasta el punto de que se la conoce como la próxima Oracle.

Aunque no será todo tan sencillo. A medida que el almacenamiento se ha abaratado y el volumen de datos se ha disparado, el número de competidores se ha incrementado. Ahora, otras firmas como ClickHouse (de código abierto y más barato), Mondo DB o Clonfuent amenazan con robarle el dominio a Snowflake. Por último, también existen unas limitaciones estructurales como el uso cada vez más extendido de bases de datos especializadas o el tratamiento de los datos en tiempo real, eliminando una parte importante de almacenamiento, dificultan ver a Snowflake convertirse en el próximo súper gigante tech.

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