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La defunción de los SMS a través del móvil; es decir, los mensajes cortos de texto, se firmó con el auge de WhatsApp. Una vez que la ‘app’ de mensajería instantánea se popularizó entre todo tipo de gente, parecía que nadie volvería a escribir (y recibir) vía SMS. El tiempo ha demostrado que enterrar antes de tiempo no tiene sentido.

El negocio de los mensajes de texto mantiene una relativa buena salud. Sobre todo si tenemos en cuenta que el coste de producción es nulo, puesto que la amortización de las redes ya está hecha. Así, según los últimos datos que ha publicado la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), el último trimestre de 2017 los operadores de telefonía ingresaron 23,6 millones de euros.

Echando la vista a atrás, en el mismo periodo de 2015 el volumen de ingresos fue de 31,1 millones. Es decir, que la caída pasados dos años ha sido mucho menor a la esperada. Más, si tenemos en cuenta que la floración de alternativas para mandar mensajes de texto ha crecido exponencialmente, y no solo con WhatsApp, sino con Telegram, Line y otras tantas soluciones que hay en el mercado.

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Lo curioso, según los datos de la CNMC, es que no se trata del único servicio viejuno que no ha muerto. Los míticos MMS, que eran mensajes escritos a los que se podía enriquecer con imágenes, todavía tienen trasiego. De hecho, en los últimos tres meses del pasado año se enviaron 4,7 millones de estos mensajes.

En cuanto a ese volumen, sorprende la cantidad de SMS que todavía se envían. Solo en ese último trimestre, el tráfico fue de 354 millones de mensajes. De nuevo, una cifra que nos dista demasiado a la de hace dos años, que se quedó en un solo trimestre en 378 millones.

¿PEOR QUIÉN ENVÍA SMS?

Mucha gente quedará sorprendida al descubrir que todavía se mandan más de 1.000 millones de SMS al año en España. En realidad todavía tienen muchos usos, sobre todo de índole oficial o comercial.

Por ejemplo, las comunicaciones de la Seguridad Social se hacen a través de mensajes de texto. Tanto para pedir cita, como para información, es el canal que ha elegido la Administración. Lo mismo sucede con la sanidad, donde todavía se usa para que los pacientes reciban avisos de sus centros de salud.

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En el plano comercial, muchas marcas utilizan este canal para comunicarse con sus clientes. Promociones, nuevas ofertas, descuentos… todo vale. Asimismo, los bancos, los operadores de telefonía… todavía quedan empresas que ven este método de mensajería como el apropiado para dirigirse a la gente.

OTROS SMS QUE SÍ LANGUIDECEN

Según los datos de la CNMC, los únicos mensajes de texto que sí parecen marchitarse definitivamente son los premium, denominados como de tarificación especial. Es decir, aquellos que se usan por ejemplo en la televisión para concursos, encuestas y demás.

Hace dos años los operadores tenían unos ingresos trimestrales de unos 10 millones de euros al mes. Ahora mismo, en el Q4 de 2017 esa cifra se quedó en 4,6 millones. En cuanto al volumen, en el último trimestre de 2015 se mandaron 30 millones; mientras que el pasado año en el mismo periodo tan solo se enviaron 10,1 millones.

En este sentido, otras alternativas como Twitter parecen hacer ganado mucho más terreno para expresar opiniones por la tele. Aquí, además, los operadores no ven más recorrido para hacer negocio. Sobre todo porque la propia CNMC también ha estado siempre encima de este tipo de mensajes.