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Muchos autónomos están viviendo un auténtico calvario desde que comenzó el confinamiento, aunque ya estamos inmersos en la nueva normalidad, lo cierto es que para estos profesionales esta normalidad no está resultando nada positiva. La mayoría de ellos han podido volver a la actividad, pero los ingresos están en caída libre.

En un reciente estudio llevado a cabo por ATA se ha puesto de relieve que una gran parte de los autónomos prevé cerrar 2020 con pérdidas con respecto a 2019. Esta situación no se debe solo a la bajada en el consumo de bienes y servicios asociada a la crisis económica que ha derivado de la crisis del coronarivus. 

La morosidad se posiciona ahora como uno de los grandes problemas para los autónomos. Uno de cada tres tiene facturas pendientes de cobro y no está seguro de que vaya a llegar a cobrarlas. A ello se suma que muchas empresas están ampliando el plazo de pago de los 30 días que impone la ley hasta los 60 que eran habituales hace unos años, lo que reduce la solvencia del profesional por cuenta propia.

La situación es tan complicada, y hay tanta incertidumbre con lo que pasará en el futuro, que desde el Gobierno se ha optado por prorrogar las ayudas. No solo se ha ampliado unos meses más el cobro de la prestación extraordinaria por cese de actividad, sino que se aplican exenciones en el pago de las cuotas a la Seguridad Social, pero solo en ciertos casos.

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Cese de actividad y bonificaciones para autónomos, dos medidas diferentes

El Real Decreto-ley 24/2020, de 26 de junio, amplía el cobro de la prestación extraordinaria por cese de actividad para aquellos profesionales que no hayan podido retomar su actividad tras el fin del estado de alarma o estén experimentando una fuerte reducción de ingresos. Como es lógico, estas personas tampoco van a pagar la cotización a la Seguridad Social mientras sigan recibiendo esta ayuda.

Por otro lado tenemos las bonificaciones de Seguridad Social, destinadas a aquellos que han estado cobrando el cese de actividad hasta junio y ya se han incorporado a su trabajo por no cumplir los requisitos para acceder a la prórroga. Según dispone la norma, estarán exentos del pago del pago del 100% de la cotización del mes de julio, del 50% de la cuota del mes de agosto y del 25% del mes de septiembre. De esta forma, el ahorro mínimo para cada autónomo será de 500 euros en estos tres meses.

Esta medida de bonificaciones en la cuota de la Seguridad Social se va a aplicar también a los autónomos que ahora mismo estén disfrutando de la tarifa plana. Estos, sin embargo, no pueden acceder a la prórroga de la prestación por cese de actividad al no tener cotizados 12 meses consecutivos, que es uno de los principales requisitos de acceso.

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¿Cómo se aplica la medida?

Lo que menos necesitan ahora mismo los trabajadores por cuenta propia que acaban de retomar su actividad es tener que hacer complejos trámites administrativos. Por eso, se ha optado por aplicar las bonificaciones de forma automática.

A quienes tienen derecho a esta exoneración se les va a aplicar automáticamente, sin necesidad de que tengan que hacer nada.

Mientras que el pasado mes de marzo todos los autónomos acogidos al cese de actividad extraordinario tuvieron que pagar la cuota íntegra de cotización de dicho mes (luego se les devolvió el exceso), en esta ocasión no va a pasar lo mismo. Los trámites se han hecho con la suficiente antelación para que ninguno de los autónomos que tiene derecho a una exención total de la cuota de julio tenga que pagarla.

Los autónomos pueden pasar de una medida a otra

Aquellos autónomos que han pasado a cobrar el cese de actividad prorrogado, si en algún momento dejan de cumplir los requisitos y retoman su actividad, pueden renunciar a la ayuda y aún así acogerse a la bonificación de cuotas de la Seguridad Social.

Por ejemplo, un profesional que decida retomar su actividad el 1 de agosto ya no cobrará el cese de actividad correspondiente a ese mes, pero sí disfrutará de la bonificación de la cuota de Seguridad Social y solo tendrá que pagar un 50%.

En estos casos también está previsto que la bonificación se aplique de forma automática, pero si la Seguridad Social no llegara a hacerlo, hay que pagar la cuota correspondiente para no generar una deuda y a continuación solicitar una devolución de ingresos indebidos.

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No está siendo un verano fácil para los autónomos

Los profesionales por cuenta propia se encuentran en una situación especialmente compleja y muchos no ven muy clara la salida. Existe una gran incertidumbre sobre lo que va a ocurrir de cara a los próximos meses.

Los rebrotes han llegado antes de lo esperado y algunas regiones ya se están planteando hacer cierres localizados, una medida que afecta de forma directa a los autónomos que tienen un negocio abierto al público.

En muchas zonas de costa todas las actividades asociadas al ocio nocturno han sido canceladas, y si los brotes no se controlan hay otros sectores que también podrían verse afectados.

A pesar de las ayudas que se están poniendo en marcha desde el Ejecutivo, seis de cada diez autónomos están ahora en una situación muy complicada, y si tuvieran que volver a cerrar ya no volverían a levantar la persiana de su negocio nunca más.

Aunque se ha conseguido que las ayudas se prorroguen hasta el mes de septiembre, las principales asociaciones de autónomos consideran que esto no va a ser suficiente y ya están solicitando la ampliación hasta final de año. Dado que las medidas actuales tienen vigencia hasta el 30 de septiembre, es previsible que una vez que arranque ese mes se haga una nueva evaluación de la situación y se decida si realmente es necesario prorrogar las ayudas que ya están en vigor o incluso adoptar algunas nuevas.

Los autónomos son una importante fuente de empleo, por lo que conseguir que la mayoría de ellos puedan mantener su actividad es fundamental no solo para ellos mismos sino para el conjunto de la economía.