Se suele decir que la alegría va por barrios. Que lo que es bueno para unos, desgraciadamente no lo es siempre para otros. Un ejemplo claro de lo anterior lo vemos en Siemens Gamesa. En la compañía española-alemana, mientras que sus trabajadores duermen intranquilos al no saber cuáles de ellos perderán su empleo en los próximos meses tras el ERE anunciado; su consejero delegado, Marcus Tacke, celebra que su movimiento especulativo (en el que ha invertido unos 60.000 euros en comprar 5.000 títulos) con acciones de la compañía, operación realizada el mismo día que se anunciaron los despidos colectivos, ya le está proporcionando una rentabilidad cercana a los dos dígitos. Aunque eso es solo un aviso, ya que las mayores ganancias para su bolsillo gracias a lo ocurrido ese día llegarán en 2021 y 2022.

De Tacke sabíamos de su larga experiencia en el sector energético. También que a consecuencia de su anterior puesto, consejero delegado de Siemens Wind Power, fue una pieza importante en la conformación de la compañía alemana-española. Lo que tenía más oculto era su especial habilidad para las finanzas y la inversión, en especial las suyas. De hecho, ha sabido aprovechar el timing, aprovechar los momentos de caída del precio de los títulos, de los anuncios que se han ido produciendo en Siemens Gamesa para exprimir sus ganancias. Además, lo ha hecho a nivel experto.

Una de las máximas de cualquier inversor exitoso es la de ver oportunidades donde otros solo ven problemas. Éste es el caso de Siemens Gamesa, su CEO y la billetera del mismo. El pasado 5 de noviembre la firma señaló que la presión de precios está afectando a los márgenes de la industria eólica y obviamente eso tendría repercusión sobre su rentabilidad. En definitiva, limitó las ganancias que obtendría la firma para 2020. Y claro, cómo hay pocos elementos que hagan entrar más en pánico a los inversores que una reducción de las estimaciones de ingresos el resultado fue un desplome del 8,67%, hasta los 11,73 euros.

Aunque a los inversores les asustan los denominados profit warning, el de Siemens Gamesa fue muy parecido a uno, les llenan de confianza los despidos colectivos. Obviamente, si no puedes generar más ingresos debes reducir los costes fijos (lo más sencillo es en personal) y el mercado aplaude dichas decisiones. Pues bien, ese mismo día Tacke anunciaba que la empresa todavía española ejecutaría un ERE que afectará a 600 trabajadores de los cuales 109 serán en España. El resultado no se hizo esperar y la compañía en apenas un par de días no solo ha recuperado lo que perdió en la sesión que presentó resultados, sino que actualmente cotiza en máximos desde septiembre.

Así, un inversor que comprase títulos de la firma con un buen timing, que supone elegir el momento en el que las acciones tocan mínimos en intradía, podría haber obtenido una rentabilidad de entre el 10% y el 12%, en apenas cuatro días. Curiosamente, la rentabilidad de la operación realizada por Tacke arroja un porcentaje de revalorización del 9%, después de que consiguiera adquirir los títulos a 11,8 euros. Aprovechando la caída por la revisión de la guía de rentabilidad y apoyado después a su vez por la noticia del ERE en la plantilla.

EL PLAN ‘SECRETO’ DE TACKE PARA 2021 Y 2022

Aun así, el movimiento especulativo de Tacke se va a quedar en un simple juego de niños con lo que viene en los próximos años. En la presentación de resultados, en la que reflejó que el 2020 sería complicado, señaló que las cuentas “muestran cómo nos estamos adaptando con éxito a un sector cambiante y que nuestra estrategia está en la senda correcta para reforzar nuestro liderazgo en la industria y un crecimiento sostenido a largo plazo“. Lo anterior significa, que si bien el año que viene será difícil en los siguientes la gerencia prevé que la empresa crezca.

En este aspecto, el de tirar el 2020 (los ERE generan pérdida de beneficios por los gastos extras) y potenciar los próximos años tiene un apartado un tanto curioso. Tacke recibirá en 56.180 acciones en 2021 de la compañía y hasta 124.777 títulos en 2022, que corresponden al plan de incentivos a largo plazo como parte de su retribución en el cargo. Pero, ¿quién adivinaría en que año no recibirá todavía acciones? Exacto, en 2020. En definitiva, casualmente, si en el mundo de los negocios existe esa palabra, el año de remodelación y gastos extras de Siemens Gamesa será el mismo en el que su CEO no percibirá acciones. Mientras, que cuando empiecen a dar los frutos dichos recortes, entre ellos lo de personal, es los mismos en los que más títulos recibirá. Brillante.