paro noviembre

Los trabajadores del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) están confiados en que no se volverá a repetir el caos de abril, cuando tuvieron que hacer frente a una avalancha de solicitudes de ERTE que finalmente permitió a más de 3,4 millones de personas cobrar parte de su salario.

El aluvión del inicio de la pandemia hizo colapsar al SEPE y a mitad de mayo, 900.000 trabajadores seguían sin recibir la prestación del Estado. Según explican a este medio, la principal razón fue que contaban con menos plantilla por los recortes de meses atrás y entraron en un círculo vicioso, en el que tenían que gestionar todas las solicitudes desde casa, con menos personal y sin poder atender a los miles de llamadas telefónicas o responder a las consultas telemáticas.

Por la misma razón creen que ahora será diferente aunque cuentan con poco tiempo. El servicio público ha reforzado la plantilla con 1.500 trabajadores, ha abierto las oficinas físicas y además, entienden que el volumen de solicitudes a gestionar queda muy lejos del de hace siete meses, según sus cuentas solo 700.000 trabajadores seguirán en ERTE.

LA CULPA ES DE LAS EMPRESAS

El Gobierno dio luz verde hace una semana a extender los ERTE desde el 1 de octubre hasta el 31 enero, y siguiendo con los protocolos que se venían aplicando hasta ahora, tiene que ser la empresa quién notifique al SEPE de nuevo si se acoge a la prórroga. Además, tiene que hacerlo ya, pues el plazo acaba en una semana. De lo contrario, el servicio público entenderá que sus trabajadores ya están trabajando.

Precisamente esta no notificación es la que provoca y ha provocado retrasos en los pagos. Los que no están cobrando “son por los fallos de las empresas”, las compañías deben mandar un formulario actualizando el estatus de los trabajadores todos los meses, pero a veces no llega, llega con fallos (DNI incorrecto o número de cuenta erróneo) o llega tarde. Incluso hay casos donde han solicitado el ERTE a organismos que no son del SEPE.

Este problema se repitió en abril, pero también en julio, cuando se cerró in extremis la primera prórroga de los ERTE hasta el 30 de septiembre. “Hubo un cambio en la norma y las gestorías esperaron hasta el último día del plazo, pero si esperan tanto no entran en la cuenta del mes” comentan. Pasan a la del siguiente y de ahí, los retrasos.

Por eso aclaran que, en esta segunda prórroga de los ERTE, (no se descarta que haya alguna más, sobre todo para los sectores más afectados) las empresas deberán formular una nueva solitud colectiva de prestación por desempleo antes del 20 de octubre.

TARDE Y DE MÁS

Desde la administración defienden que salvo casos individuales donde se están dando incidencias por fallos de la empresa “todo lo que ha entrado, se está pagando y a tiempo”. Aunque muchos trabajadores han contactado con este medio para informar que han recibido la prestación de julio en septiembre y la de agosto, en octubre.

Los afectados también señalan que el retraso de julio se puede explicar con el argumento del SEPE pero no “tendría sentido” en los meses posteriores. Los que trabajan en el sector del turismo dan por hecho que su ERTE se alargará hasta 2021 y que el retraso en los pagos será “la práctica habitual”. También hay algunos, que insisten en que están cobrando de más.  

En este sentido, desde el servicio público de empleo señalan que tiene que ver con un “complejo” balance del sistema, que desajusta las nóminas a final de mes, pero aseguran que “se les va a reclamar” sino le corresponde, como ocurre en todos los estamentos públicos. Una vez que se revise todo “se exigirá el pago”. Además, se han establecido plazos y hay 10 días para alegar, en tal caso.

Pese a todo, el organismo se reafirma en que esta vez “todo va a ser más fácil” porque en su mayoría son empresas que renuevan el ERTE y ya están en el canal del SEPE. Y aunque también habrá alguna solicitud nueva, el volumen “no volverá a ser el mismo”.