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En los últimos años dentro del mundo laboral se ha hablado mucho del teletrabajo y de la semana laboral de cuatro días, y ha sido la pandemia de Covid-19 la responsable de dar un gran impulso a estas ideas. Aunque muchos emprendedores ya aplicaban el modelo de teletrabajo en su negocio, ha sido la pandemia la que ha llevado a muchas empresas y profesionales a la necesidad de tener que trabajar desde casa, dando lugar a la primera regulación en nuestro país referida exclusivamente al trabajo en remoto.

En cuanto a la semana laboral de cuatro días, muchos expertos creen que es una buena opción para reducir la tasa de desempleo. En Nueva Zelanda ya se propuso hace algunos meses y en diferentes partes del mundo (también en España) ya hay empresas que están experimentando con esta nueva forma de trabajar.

La idea es eliminar un día laboral pero sin que esto afecte al sueldo de los empleados, y lo cierto es que los resultados están siendo bastante positivos, puesto que se mejora la motivación y la productividad. Pero esta forma de trabajar también tiene algunos inconvenientes que es importante que conozcas si estás pensando en implantarla.

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Ventajas de la semana laboral de cuatro días en tu negocio

Tal y como acabamos de comentar, las empresas que ya están probando este sistema están experimentando un aumento de la productividad. Los empleados están mucho más contentos y rinden más a pesar de que, a efectos prácticos, estén trabajando menos horas.

Unos empleados más felices son también unos empleados más sanos, lo que reduce el absentismo laboral y a la vez aumenta la fidelidad de los trabajadores hacia la empresa, descendiendo en consecuencia el volumen de rotación del personal.

Un negocio que adopta este sistema experimenta también un ahorro de gastos. Dado que los empleados pasan menos tiempo en la oficina, los gastos se ven reducidos, especialmente los relacionados con suministros como la electricidad y también el material de oficina como la tinta de impresora o los folios.

Inconvenientes de la semana laboral de cuatro días

Implantar un sistema de trabajo de este tipo implica abordar primero una reorganización del trabajo, porque se van a trabajar menos horas, pero el volumen de trabajo a asumir será el mismo que si se trabajan cinco días por semana.

Hacer una reorganización de las tareas a asumir es fundamental para que la productividad no se vea afectada por la reducción de las horas de trabajo. Dado que no podemos sobrecargar a los empleados de tareas, lo normal en estos casos es tener que ampliar la plantilla.

Muchos expertos creen que el gasto asumido al contratar más personal implica que el ahorro que obtenemos en consumo de suministros, e incluso en la gestión de recursos humanos al reducirse el absentismo, deja de existir, porque al final se gasta lo mismo o incluso más.

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¿Es posible aplicar la semana laboral de cuatro días en tu negocio?

Las ganas de innovar son un rasgo característico en todos los emprendedores. Si estás pensando poner en marcha un nuevo negocio, o ya has abordado este reto, es posible que te estés preguntando si puedes empezar marcando la diferencia implantando una semana laboral de cuatro días en lugar de los cinco habituales.

Ya hemos visto que hay pros y contras. Aunque quizá no vayas a ahorrar demasiado, debes tener en cuenta que el éxito de tu negocio depende mucho de lo productivos que sean tus empleados y lo satisfechos que estén con su trabajo. Así que puede que sea una buena idea experimentar con este sistema si a cambio obtienes un equipo de trabajo bien motivado y capaz de hacerte destacar frente a tu competencia.

Eso sí, has de tener en cuenta que en este caso tendrás que hacer ajustes tanto en el volumen de trabajo como en el reparto de tareas. No cometas el error de sobrecargarte de trabajo solo por intentar llegar al objetivo de trabajar menos días a la semana, porque esto solo te llevará a episodios de estrés e incluso podría afectar a tu salud a diferentes niveles.

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El trabajo líquido como camino a una semana laboral más corta

Los expertos creen que una de las principales razones por las que implantar la semana laboral de cuatro días es tan complicado es porque la cultura laboral que tenemos es demasiado rígida. Si ha costado mucho que los empresarios aceptaran el teletrabajo debido a la fuerte cultura de presentismo imperante en las empresas españolas, algo similar ocurre con el hecho de trabajar menos días a la semana.

Trabajar solo cuatro días es inviable con el sistema de trabajo implantado en la mayoría de las empresas, que tienen muy poca flexibilidad y priman el volumen total de horas trabajadas incluso sobre la productividad.

Para que la semana laboral de cuatro días sea una realidad deberías apostar en tu negocio por el llamado trabajo líquido. Una nueva tendencia que apuesta por la flexibilidad a todos los niveles, acabando con la forma de trabajar propia de la era industrial.

En este modelo de trabajo no importan tanto las horas que trabaja una persona como lo que es capaz de hacer en ese tiempo. El ejemplo más claro de trabajo líquido es el trabajo por proyectos, en el que los empleados tienen que cumplir un objetivo en un determinado plazo de tiempo.

Para conseguirlo habrá quien necesite trabajar 8 horas al día 5 días a la semana, pero también habrá quien prefiera trabajar 12 horas en 4 días o quien prefiera hacer una maratón de trabajo dedicando muchas horas los primeros días del proyecto y dejándolo todo listo, disfrutando luego de más tiempo libre.

En definitiva, plantear una semana laboral más corta implica hacer muchos cambios tanto a nivel empresarial como a nivel de los propios trabajadores. Supone un cambio radical en la forma de trabajar, y no todo el mundo está dispuesto a asumirlo.

Sin embargo, quizá esta semana laboral más corta sea el futuro del mercado laboral, y ya está demostrando que puede dar resultados muy positivos, así que no es mala idea que intentes hacer algunos ajustes en tu negocio y probar con ella.