vino ribera de duero

El sector del vino vive con cierta incertidumbre su futuro. Al Brexit y los aranceles por parte de EEUU se suman dos nuevas tendencias relacionadas con las nuevas generaciones de jóvenes: la sensibilidad por el cambio climático y el rechazo a las bebidas alcohólicas.

“El vino es alcohol y eso es malo”. Así es como Emilio Restoy, vicepresidente de la Federación Española del Vino (FEV) y director general de Zamora Company, ha asegurado que piensan las nuevas generaciones de consumidores.

Una preocupación que se extiende a Pau Roca, director general de la Organización Internacional del Vino (OIV), quien culpó a la Organización Mundial de la Salud (OMS) de liderar un “movimiento casi religioso” en el que el vino es considerado un producto alcohólico y, por tanto, dañino para el ser humano. “Tenemos que diferenciar el vino y actuar dentro de la OMS”, señaló durante su intervención en las jornadas ‘El futuro del vino español’ celebradas en Madrid.

Un mensaje que cala entre las nuevas generaciones a las que les preocupa mucho más la alimentación. “El consumidor está preocupado por su salud, por intentar consumir menos alcohol y por la alimentación basada en productos ecológicos”, explicó Ángel Villafranca, presidente de la Organización Interprofesional del vino en España (OIVE).

A esto se suma la sensibilización por el cambio climático en las nuevas generaciones. Algo que vemos a través de las manifestaciones o movimientos como el de la vergüenza de volar. Un reto para el ministro de Pesca, Agricultura y Alimentación, Luis Planas, que cree que “debemos adaptarnos a los cambios”.

EL OTRO GRAN TEMOR: LOS ARANCELES

Por otro lado, el ministro avanzó que a lo largo de esta semana la Comisión Europea (CE) hará públicas nuevas medidas complementarias de apoyo al sector del vino en el mercado norteamericano para paliar los efectos de los aranceles de la Administración de Donald Trump.

“Esta semana la CE hará públicas algunas medidas suplementarias y complementarias que ha pedido el Gobierno español de apoyo al sector en el mercado norteamericano. Además, estamos dispuestos a complementarlas con el Ministerio de Industria a través del ICEX para que el sector tenga el apoyo necesario en un mercado tan complejo como el de Estados Unidos. No podemos perder ni una botella, ni un litro de venta en ese mercado”, señaló.

Hace poco más de un mes, entró en vigor el arancel de EEUU del 25% a la importación de los vinos tranquilos de menos de 14 grados procedentes de España, Francia, Alemania y el Reino Unido. Un impuesto que encarecerá el vino, pero para el que la Federación Española del Vino (FEV) guarda su última bala en la recamará con la que evitar este arancel: en cuatro meses, EEUU revisará la lista para realizar modificaciones.

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